
La Capilla de San José original construida por el Hermano Andres en 1904
Entre julio y octubre de 1904, el Hermano Andres (Alfred Bessette) con la ayuda de otro hermano y un puñado de amigos construyeron una iglesia, llamada la cripta, con capacidad para mil personas sentadas. Esta capilla seria utilizada para rezar a San José. Una modesta capilla de madera con un área muy pequeña de 4,50 por 5,50 metros, con lo cual la capilla no podía contener a todos los fieles. En realidad la capilla abría sus dos grandes puertas de nogal permitiendo a los fieles de orar desde afuera y era tan sólo en verano. La inauguración y bendición se llevó a cabo 19 de octubre 1904.
En 1924 fue la inauguración de la construcción de la basílica, que se terminó en 1967. Su cúpula es la segunda mayor de este tipo en el mundo, quedando atrás solamente de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, Roma, y es la mayor iglesia de todo Canadá.
Las campanas del Oratorio de San José, 56 de bronce, clasificadas entre los mayores carillón de América del Norte. Diseñado originalmente para la Torre Eiffel en París, fueron fundidas por la famosa casa francesa Paccard y ofertas al Oratorio por los generosos donantes en 1955.
Los órganos principales del Oratorio se instalaron en 1960 por un fabricante alemán, Rudolf von Beckerath. Construido en Hamburgo (Alemania) entre 1958-1959, que consta de 78 juegos en cinco teclados manuales, 118 grados, 5 811 tubos repartidos en 5 manuales y pedal mecánico, lo que es uno de los más grandes de su tipo en el mundo.
El Hermano Andres
murió 6 de enero 1937 a la edad de 91 años. Su cuerpo fue guardado
en otro lugar esperando finalizar la construcción de la basílica.
La basílica está dedicada a José de Nazaret, a quien el Hermano Andres acreditó todos sus supuestos milagros. Muchos de ellos estaban relacionados a un cierto poder de cura y muchos peregrinos (paralíticos, invidentes, enfermos, etc.) vinieron hasta su basílica, incluyendo numerosos protestantes. En la basílica hay una pared cubierta, a modo de exposición, con las imágenes de aquellos a los que él supuestamente curó. El Papa Juan Pablo II reconoció la autenticidad de los milagros y beatificó al Hermano Andres en 1982.
El 19 de febrero 2010 se anuncia que el Hermano Andres sera canonizado el domingo 17 de octubre en Roma. Esta noticia ha sido una gran satisfacción para los quebecois.

Me has traído recuerdos. Cuando yo iba a regresar a Barcelona, quise traerle a mi madre un rosario y pensé que sería del Oratorio de San José. Me acompañó mi hermano Martín, que entonces vivía también en Montreal. Le pedí que me llevara porque quiero recordar que estaba alejado el santuario y él tenía coche. Yo me pasé toda una mañana viendo rosarios. Él se maravillaba de que se pudiera pedir a un rosario tantos requisitos: que la cruz fuera de madera, que las cuentas fueran cómodas de pasar, o sea, ni muy grandes ni muy pequeñas, que los eslabones fueran fuertes para que no se rompieran, etc. Finalmente me decidí por uno de madera de boj, muy agradable, que me aseguraron que era irromplible (yo me pasaba la vida arreglándole los rosarios a mi madre). Recuerdo que a mi madre le gustó mucho y no se separaba de él. Por varios favores había prometido rezar el rosario cada día y hasta el final lo utilizó. Ahora lo tengo yo. No lo rezo, pero me gusta tenerlo y de vez en cuando lo saco de la bolsita que le hice de ganchillo para guardarlo.
ResponderEliminarEsos son mis recuerdos del Oratorio de San José. Me acuerdo que había mucha devoción en Montreal y me alegra que vayan a canonizar al Padre Andrés, supongo que harán una gran fiesta.
Me alegro Santy que te haya hecho vivir un buen recuerdo, yo también solía comprarle rosarios a mi madre de sitios importantes, pero nunca le compré uno del Oratorio, creo que cuando uno vive en su lugar le da menos importancia, tan solo lo he visitado una vez pero me ha gustado ponerlo en mi blog ya que el padre Andres siempre me ha caído simpático y mas ahora que lo van hacer santo.
ResponderEliminarQue hermoso es conocer la historia, sobre todo, cuando como en este caso va acompañada de los recuerdos personales.
ResponderEliminarUn abrazo
Verdial
ResponderEliminarEl hecho de haberme documentado sobre el Oratorio de San José me ha hecho sentir el deseo en lo inmediato de hacer una nueva visita, de lo cual lo voy a observar de otra forma.
Gracias por tu comentario, un abrazo