sábado, 30 de octubre de 2010

El Cristo que me acompañó


Una tarde imprevista, ya que nos habíamos despedido anteriormente, por vernos en otro tiempo futuro indeterminado, nos encontrábamos de nuevo las dos juntas para pasar una hermosa tarde charlando en casa de Florencia y recordando tiempos de nuestras vidas y al mismo tiempo ella me enseñaba sus pequeños trabajos de placer y otros proyectos que pensaba hacer.

Se nos hizo la hora de la merienda y ella salio a la calle dirigiéndose a la tienda más próxima de su casa para comprar una jarra de horchata y unos trozos de coca de San Juan, ya que hacia pocos días que había pasado la fiesta de San Juan y todavía vendían coca en aquellos días.

Merendaron juntas, refrescando nos con la exquisita horchata y continuamos la charla.

De repente Florencia se levanto y volvió con una caja en las manos, era negra decorada con motivos muy claros casi blancos, yo recordé una caja similar a ésta que tenia mi madre que conservaba algunos documentos. Pregunté si la caja era antigua a lo que Florencia afirmo que no.

La caja negra era un cofre de joyas del cual saco un rosario grande mas bien decorativo y me lo ofreció, yo dije que no lo quería ya que no iba a rezar con él, pues tan solo rezaba con el rosario que había hecho mi primera comunión y por otra parte no me gustaba abusar de la generosidad de Florencia.

Cuando Florencia saca el cofre de las joyas, hay que mirarlo por reojo, pues si te detienes a observar una de entre ellas, porque te gusta un poco más que las otras o por curiosidad, ya la tienes en tu bolsillo, con lo cual hay que tener mucho cuidado con ello, pues es muy generosa y no hay que abusar de su gran generosidad .

El rosario era de cristal de roca blanca y de plata, yo dije que mi madre tenia uno similar a éste pero de color y que alguna de mis hermanas lo había conservado.

Pregunté al mismo tiempo si había alguna historia con el rosario, Florencia dijo que en un viaje que hicieron su familia a Santiago de Compostela, su tía no fue y se lo trajeron como recuerdo.

Entonces Florencia se levanto y se fue por un cofre en el que contenía varias herramientas saco unas pinzas y empezó a descomponer el rosario para sacarle las perlas ya que se quería montarse un collar.

Yo pregunté que iba hacer con el Cristo y el Ave María con las tres perlas, pues me parecían piezas bonitas para decorar, ella me dijo que nada y mes las ofreció con lo cual conservé el Ave María con las tres perlas para colgar y el Cristo me dije que me lo ponía dentro del bolso y que me iba a proteger durante mi largo viaje y a la vez pensé que como era un rosario de la tía preferida  nos podría ayudar en todo nuestro camino.

El rosario se deshizo en cosa de poco momentos y las perlas se iban poniéndose en un cuenco.

Dije que yo tenia uno así que mi madre me lo había montado con otras perlas, que no me lo ponía muchas veces ya que lo consideraba que no me iba con muchas prendas y no me sentía a gusto con él por lo resplandeciente, por su variedad de colores que derramaba el cristal de roca, no me van las cosas grandes, ni aparentosas, ni brillantes me siento mal con ellas.

Florencia cogió una de cada perla y las fue hilvanandolas en un hilo rojo para que no se le perdiera ninguna, con ello nos dimos cuenta que combinarlas con perlitas muy chicas en rojo oscuro para hacer una separación entre cada una de ellas iba a quedar un collar más largo y bonito ya que a Florencia le van las cosas mas extremadas.

Emily me dio un pétalo de la suerte, mi hermana una estampa de rezo que rezaba cada día y el Cristo que me acompañaba, creo que todo ésto nos ayudó en todo el viaje, ya que hubo días que estamos en la mano de la providencia, pues todo no sale tan fácilmente como uno espera pero al final terminaba todo por arreglarse, encontrar la posada y no tener accidentes.


14 comentarios:

  1. ¡Qué suerte tiene Florencia de ser tu amiga! desde luego cualquier relato que tú haces sobre las personas que quieres realza la relación existente y úno lamenta no tener la misma capacidad de recrear momentos tan bonitos,aunque si te digo la verdad, aunque tenía noticias vuestras por los e-mails, a veces me preocupaba pensar cómo estaríais y en esos casos, me acordaba y tranquilizaba saber que estábais protegidos. Ya sé que es una frase que no se lleva, y además antes no la decía, pero ahora me sale despedirme con un "Dios te bendiga"

    ResponderEliminar
  2. No te sobrestimes amiga, que eres mejor que yo en redacción, tan solo que no le das al blog.
    Mi madre me enseño a rezar cada noche y lo he hecho durante periodos muy largos de mi vida, pero digo toda la verdad que rezaba cada día a Sor Clara y me acompaño en todo el viaje.
    Un beso fuerte Santi

    ResponderEliminar
  3. Además de esa protección divina, cuentas con buenas protecciones en la Tierra. Tienes suerte.

    ResponderEliminar
  4. Te diré Paseante, que hubo una noche que íbamos por una carretera muy estrecha en busca de hotel, no había espacio en la cuneta para echarse de a un lado y un camión nos quería pasar y nos pitaba para que fuésemos mas deprisa, yo miré la velocidad que íbamos y marcaba 69 km/h, cuando se pudo pasar nos paso de muy cerca cortándonos que la verdad con su peso nos hubiese podido mandar al otro mundo. Para que veas que muchas veces estamos en las mano de la providencia.
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Un pedal azul, creía que me había equivocado con mi español.
    Besitos

    ResponderEliminar
  6. Mari.

    Como te comentan,tienes una forma tan intima de contar las cosas,es como si estuvieses tomado un café con nosotros,con o detalles cálidos y tan humanos,(el rosario es el arma más poderosa que hay.)

    Un fuerte abrazo lleno de admiración.

    ResponderEliminar
  7. Tía, que no me acuerdo! Qué te di? tan mal estoy?

    ResponderEliminar
  8. Gracias América, un día nos tomaremos un café juntas, no sé cuando va a ser pero este día llegará.
    Un beso

    ResponderEliminar
  9. Bueno Emily, no creo que estés tan mal, tan solo que no estaba bien escrito, pétalo, corregido. Te acuerdas ahora?

    ResponderEliminar
  10. Que bellos recuerdos y que hermoso que los hayas conservado, pero sobre todo, que satisfacción poder contar con una buena amiga, y no solo lo digo por ella sino también por ti.

    Ya ves, hay unos etéreos brazos que nos cuidan desde otro mundo y se preocupan de que seamos felices.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Gracias Verdial,
    Efectivamente tengo suerte de tener una buena amiga, que es de mi familia, es mi paño de lagrimas.
    Un beso

    ResponderEliminar
  12. Está claro que hay algo que por decirlo de alguna forma "cuida de nosotros". Veo que tú tienes claro quién te cuida a ti.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Hay que tener fe y no perderla.
    Gracias por tu comentario Sabor Añejo.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Gracias por pasar por este espacio y dejar vuestra huella de amistad.