Hay aniversarios de los que uno los tiene que destacar un poco más que otros, mi marido me iba preguntando con días de anticipación que iba a querer para mi aniversario, si saldríamos a comer fuera de casa, si iríamos al restaurante Hélène de Champlain, que siempre he tenido ganas de ir y que lo suelo dejar. Es un restaurante de categoría como muchos otros, pero me gusta por su situación ya que está ubicado en una mansión de piedra, situado en el corazón de la zona drenada por el río San Lorenzo, que rodea la ciudad y cada vez que vas a la Isla de Santa Elena pasas por delante de él.
Uno va diciendo que nada hasta que llega un momento que se acierta en una cosa, ir a la ciudad de Québec que hay una exposición de pintura de pintores españoles. Del Greco a Dali, entre ellos Sorolla.
Esto me hacia gracia, pasarme un fin de semana en Québec, una ciudad preciosa y más en estos días próximos a la navidad, hay mucha animación y decoran la ciudad muy bonita.
Uno se levanta animado, prepara sus ultimas cosas y se pone en ruta, naturalmente de antemano toma sus precauciones habiendo visto las previsiones meteorológicas, parecía que todo estaba bueno, alrededor de cero grados de temperatura quizás un poco de lluvia o algunos copos de nieve.
Tan solo coger la ruta un accidente, seguimos haciendo algunos kilómetros más y otro accidente, uno se va preguntando si continuamos la ruta, pues no parece que esté tan mal, un poco más tarde otro accidente, con ello llegamos al quinto accidente sin haber hecho 40 kilómetros. Las ilusiones hay veces que hay que renunciar, dejarlas de lado, con lo cual en la primera salida nos dimos media vuelta y a casita.
Tan pronto llegar a casa anular la reserva del hotel, afortunadamente que no nos cobraron nada por ello, pero con respecto al riesgo que corríamos hubiese sido preferible pagar al completo.
Pues si, quien no conoce el hielo negro que coge de imprevisto al más espabilado del planeta.
El hielo negro es una capa fina de hielo transparente sin burbujas de aire, casi invisible en el camino o en otro lugar, que proviene de la condensación del vapor de agua, seguido de un deshielo lluvia helada.
Es muy resbaladiza y puede causar el colapso de un peatón en una losa de este hielo. Del mismo modo, un conductor puede perder el control de su vehículo si hace una maniobra repentina. En ambos casos, la invisibilidad de hielo negro, que con más frecuencia provoca accidentes por sorpresa, ya que tiene el peatón o conductor. Ellos no pueden adaptar su comportamiento no puede verlo.

Québec no se moverá de donde está ;o)
ResponderEliminarBesos
Esperando que la exposición venga a Montréal, aunque es difícil por este vez.
ResponderEliminarUn abrazo Fra Miquel
Mari planeamos con ilusión pero la fuerzas de la naturaleza son impredecibles,muy interesante el glace noire la prudencia manda.
ResponderEliminarUn abrazo mu'fuerte desde tierras más cálidas aun cuando la lluvia nos tiene azotados.
Ya ves en cada país tiene sus particularidades, la abundancia de las lluvias crea muchas dificultades, como aquí con el deshielo de la nieve.
ResponderEliminarUn abrazo
Me alegro de la sensatez de dar media vuelta, aunque se aguaran los planes de Quebec. Siempre se puede celebrar un cumpleaños, pero la posibilidad de engrosar el número de accidentados me espanta.
ResponderEliminarEspero que la exposición la paseen un poco por ahí y que la podais ver en algún momento.
Yo recuerdo el hielo de Montreal, no sabía que se le llamaba negro, pero desde luego era muy puñetero. Yo le tenía pánico. Recuerdo ver venir el autobús que estaba esperando y no ser capaz de dar suficientemente deprisa los pasos para cogerlo, y ver cómo se marchaba sin mí, pero es que sabía que de ir deprisa hubiera acabado en el hospital con algo roto.
Pronto llegará la primavera (yo me salto directamente el invierno, que empieza hoy).
Besos
Yo después de muchos años tampoco me he acostumbrado al hielo, le tengo pánico, todavía ando despacito mirando donde pongo el pie.
ResponderEliminarLa exposición no va a venir a Montréal, pero habrán otras.
Es cierto que hoy empezamos el invierno, ni lo había pensado, no quiero pensar todo lo que me queda mejor pensar que cada día los días van a ser mas cortos tranquilamente.
Un abrazo Santy
Creo que deberías plantearte regresar a Catalunya. Aquí no tenemos esos problemas (al menos fuera de los Pirineos). En cualquier caso, espero que puedas acudir pronto a Québec.
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