Luces resplandeciendo en
el río, la llegada de los Reyes Magos se aproxima, una niña como
otras más esperaba la llegada de sus Majestades.
En mi casa había mucho
barullo, la gente se agitaba, nos decían que nos teníamos que ir a
dormir pronto que era la noche de Reyes.
Yo me decía que antes
tenia que ir a recibirlos, no me querían hacer mucho caso, pero yo
seguía insistiendo en ello. Afortunadamente que siempre hay un alma
caritativa y voluntaria que escucha a los niños y se los lleva a ver
la llegada de los Reyes Magos.
Iba de camino y me iba
diciéndome, que me iba a dar miedo ponerme en la primera fila, ya
que me iban a impresionar sus Majestades y que tendría miedo a los
caballos si pasan cerca de mí. Los pajes que siempre se aproximan a
los niños me darán un caramelo, me iba preguntando?, pero no tenía
que ser miedosa, ya que mi curiosidad era mas fuerte que todo ello.
Con lo cual decía que había que acelerar el paso para no perderse
la primera linea.
Voces se oyen, diciendo
que ya han desembarcado y que empiezan a descargar los juguetes.
Dejan la orilla del río,
suben por la calle San Juan, pasan por delante del la Iglesia en
donde se paran unos minutos para adorar al Niño Jesús dejando al
mismo tiempo parte de los juguetes en el ayuntamiento para que sean
distribuidos por las autoridades.
Siguen su ruta por la
calle Mayor y camino de la Avenida de la Rapita, allí me encuentro
yo, los veo venir y poco a poco pasan por delante de mí, me parece
que uno quiere decirme algo?, pero no llego a entender lo que dice,
le sonrío. Los pajes van distribuyendo los caramelos y poco a poco
se van alejando de delante de mí.
Me dicen que hay que
volver a casa que me tengo que acostarme si quiero tener regalos al
día siguiente.
Nos vamos a casa y mi
abuela me pone en la cama, me asegura que ella se va a ocupar de
poner las algarrobas a los caballos, que duerma tranquila y que
piense en ellos.
Es fácil decirlo después
de todas las emociones que acabo de vivir y encima Melchor que decía
algo que no llegaba a comprender.
Como mi abuelita me había
preparado un vaso de leche caliente y se sentó un rato a mi lado no
fue muy difícil dormirme.
Al día siguiente hay
mucha alegría en la casa, gente que viene, mi abuela me dice que me
levante que los Reyes ya han pasado. Ella me explica que abrió el
balcón y les dijo que pusiesen los juguetes encima de la mesa y
ellos respondieron que nos traían un niño.
Pues sí tenia un
hermanito, me habían traído un hermanito, pocos niños han podido
decir lo mismo, vivir la alegría de este acontecimiento, un varón
después de cuatro mujeres que alegría para mis padres.
Me fui a ver a mi mamá,
se la veía muy cansada y contenta a la vez, el niño muy pequeño,
apenas me lo dejaban ver ya que estaba en todos los cuidados.
Me fui al comedor ya que
era el lugar en donde recogíamos los juguetes y la mesa desbordaba
de ellos, me parecía que aquel año habían más de lo normal.
Comprendí entonces lo que
me decía Melchor, que iba a tener muchas sorpresas al día
siguiente.
Era costumbre en aquel
tiempo hacer el recorrido por las casas de los familiares, para ver
si nos habían dejado algún juguete los Reyes, mi familia me
preguntaban que me habían traído los Reyes Magos a lo que yo
respondía pues un hermanito.
Iba por la calle y con los
que me cruzaba les iba diciendo que me habían traído los Reyes
Magos un hermanito.
El pueblo era pequeño en
aquel tiempo, todos nos conocíamos, no era muy difícil encontrarse
con un conocido.
Hay hechos que nunca los
voy a olvidar, fue un año muy espléndido de juguetes, pero en cambio
no recuerdo ninguno de ellos, no sé que es lo que nos dejaron aquel
año tan solo sé que tuvimos un hermano que fue el mejor regalo que
hemos tenido en nuestra vida, el 6 de Enero 1953.
Vivió en la tierra 33
años como Jesucristo.
Felicidades hermanito.

Que regalo tan especial...Un hermanito!
ResponderEliminarÉsta es una noche mágica. No sólo para los niños, creo yo. También para los padres. Yo lo he vivído asi con mi hija y mi hijastra.
Felices reyes, Mari-pi.
besos
Yo desde que estoy en Canadá ya no vivo la noche de Reyes, pero en cambio la recuerdo cada año.
ResponderEliminarMe alegro que tu la hayas disfrutado con tus hijas, no pierdas la costumbre de vivirla cada año.
Besos
Mari.
ResponderEliminarMaravilloso y emotivo texto.
Una noche de Reyes especial con el mejor de los regalos y el recuerdo entrañable para quien vive siempre en el corazón de sus seres amados.
Disfruté el recuerdo revivido con tanto amor y me conmoví profundamente en su ultima linea.
Un fuerte y largo abrazo.
Gracias América, tu siempre tan cariñosa en tus comentarios.
ResponderEliminarLo llevamos dentro de nuestro corazón cada día.
Besos
Felicidades, seguro que hoy ha tenido un buen pastel y ha soplado velas :)
ResponderEliminarSeguro Emily que le han hecho un buen pastel de Reyes.
ResponderEliminarBesitos
Pilar
ResponderEliminaresta fue la primera vez que festajamos Reyes con Sebastian, fue muy lindo.
Estamos recien llegados, probablemente ya estes viajando, si es asi que lo disfruten mucho. Si todavia estas por aqui llamame, esta semana me la tomo.
Besos, Matilde
Bonito relato, y bonita dedicatoria a tu hermano. Seguro que sigue siendo el mejor regalo para ti.
ResponderEliminarYa ves Matilde, Sébastian va a tener un buen recuerdo de los Reyes, me alegro que lo haya podido vivir.
ResponderEliminarBesos
Como bien dices, son recuerdos que nunca se olvidan y fue el mejor regalo que tuve.
ResponderEliminarSaludos Paseante
Desde luego una noche de Reyes especial. Lo que me sorprende siempre y provoca mi admiración es la vida que llevaron nuestras madres,debió de ser dura, entre otras cosas, pariendo en casa, mientras intentaban que los pequeños no se enteraran de nada. La abuela acostando a la niña, tu madre seguramente ya de parto y tú nerviosa y soñando con los angelitos. Realmente fue un buen regalo de reyes, el nacimiento de tu hermano, y para una niña debió de ser algo mágico y natural.
ResponderEliminarsi Santy, siempre me voy acordarme de aquel día de Reyes.
ResponderEliminarNuestras madres fueron muy fuertes y arriesgaron mucho por nosotros.
Besos