Tenía recién cumplidos
18 años y se acercaban las fiestas de Navidad y Fin de Año, sobre
todo ésta última ya que en mi edad esperaba con toda la ilusión la
noche de fin de año para ir al baile del Casino (centro recreativo).
En el Casino tan solo
hacían baile en fiestas mayores, verbenas y fin de año con lo cual
una esperaba estas fechas citadas con gran anhelo ya que era muy
agradable el lugar y la gente que lo frecuentaba.
Un edificio construido
desde el principio del siglo XX, sin ningún atractivo exteriormente
pero en cambio interiormente tenia toda su solera, haciendo esquina
con el canal y con grandes ventanales a la calle, se respiraba el
fresco de la noche en los balcones que daban especialmente al canal
derramaban todo el romanticismo a cualquier pareja que se acercase a
ellos.
Mesas alrededor de la
pista de baile eran atribuidas a los socios normalmente los padres de
la juventud que lo frecuentaba, mis padres no iban al baile tan solo
iban por las tardes a tomar algún refresco y conversar con su
grupo de amigos.
Siempre teníamos algún
tío que nos vigilaba, pero como tenia dos hermanas mayores el
problema de salir se simplificaba con lo cual podía salir con ellas
o con mis amigas.
Aquel año era especial
para mi, ya que tenia más amistad con un chico del que me gustaba
mucho y con quien bailaba o más bien dicho todos los bailes eran
concedidos a él.
Pues se murió el hermano
de mi abuelo, creo bien el día anterior de fin de año. Yo toda
inocente pensaba en salir al baile, pero mis padres me dijeron que no
iba a ir, en un momento dado me puse toda arreglada y me planté en
el marco de la puerta y dije que me iba, mi madre dijo muy firme "pues
tu no vas a ninguna parte ya que tu tío se ha muerto" a lo que yo
respondí muy brava "y yo que tengo que ver con su muerte".
Del marco de la puerta del
salón no pasé, me quedé toda disgustada, pero mi prima que vivía
en la casa vecina de la mía me dijo “vente a dormir a casa y luego
te lo cuento todo”. Esto me tranquilizó un poco y me fui a dormir
a su casa esperando que volvieran sus padres y ella del Casino.
Apenas pude dormir
esperando su llegada del baile y al llegar todo fue preguntas y más
preguntas de quien bailó con quien y pensando todo lo que me había
perdido con rabia de haberme quedado sin poder ir.
Al día siguiente fuimos a
misa del mediodía, era la misa que iba la gente arreglada ya que
luego era costumbre dar un paseo o ir hacer el vermú antes de la
comida. A la salida de la iglesia nos encontramos todo el grupo y
quien me hacia tilín al corazón, se puso a mi lado y me dio una una
pequeña caja de la que contenía una carroza imitando al marfil de
la noche anterior, como recuerdo. Creo que éste pequeño detalle me
llenó tanto como si hubiese asistido al baile la noche anterior.
A todo ello pienso que mis
padres ejercieron una buena autoridad conmigo, ya que mirándolo bien
hicieron bien en no dejarme salir, por el luto en la familia y tener
más razonamiento del que yo tenía.

Y yo pensaba que la carroza era de M. Rosa...y era tuya...
ResponderEliminarEste escrito me ha recordado Mujercitas. Si yo hubiera sido tu madre, te habría dejado ir. Con tus guantes blancos y en busca de él.
Besitos, tia.
De todas formas no estaba mi destino en él.
EliminarMe ha gustado tu relación.
Besos
A veces no entendemos el porqué del funcionamiento de los padres...Con el tiempo sabemos que siempre intentó ser lo mejor
ResponderEliminarBesote guapa
Por supuesto que si, y la autoridad de los padres en los hijos con el tiempo uno lo aprecia.
EliminarUn abrazo
Es posible que la carroza esté en casa de mis padres?
ResponderEliminarPues si está allí bien guardada que está, sin importancia ya con el tiempo.
EliminarTodos hemos tenido 18 años y hemos sido bravos y contestatarios. Estaba escrito que no fueras al baile, de lo contrario no te habría regalado la cajita. Una historia muy entrañable la que hoy nos has regalado. Un beso muy fuerte amiga.
ResponderEliminarSiempre hay en la vida la otra cara que queda con mejor recuerdo, pues es cierto lo que dices, un abrazo
EliminarLa verdad es que tuviste mala suerte con ese fallecimiento, horas antes del baile que tanta ilusión te hacía; pero son los imponderables de la vida que no podemos controlar. Hoy lo recuerdas con nostalgia y comprendes que te hicieron hacer lo correcto. Gracias por contarnos tus vivencias. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarAhora es un buen recuerdo de lo contrario quizás hubiese sido un arrepentimiento en su memoria.
EliminarLos padres siempre ejercen con mas cabeza de la que tenemos muchas veces con nuestros impulsos.
Un abrazo
A mi me pasó algo parecido pero no lo volví a ver. Quizás fue el destino, quizás fue mejor.
ResponderEliminarBesoss
No iba para ti, supongo que el destino cuenta en algo, espero que todo fuese bien para ti.
EliminarUn abrazo
Ai! Juventud, divino tesoro!... ;o)
ResponderEliminarbesos
Pues si, con la juventud se viven buenos momentos de los que uno se acuerda con sus tonterías.
EliminarUn abrazo
Pero valió la pena te demostró que aunque no asististe al baile por una fuerza mayor... él te tuvo en su mente.
ResponderEliminarA esto le llamo yo; estar enamorado y ser comprensivo porqué a estas edades o conmigo o sin mí.
La autoridad de los padres es que en este caso era duna razón de peso.
-Juventud divino tesoro y, más si se esta enamorada/o.
Un abrazo feliz día Mari.
Tan solo fueron amorillos pasajeros, nada de importante de los que uno tiene en ciertas edades.
EliminarUn abrazo
De haber ido al baile, todo hubiera sido habladurías poniendo a tus padres en un brete. Pero me imagino tu frustración por no poder ir, angustiada por pensar con quién bailaba.
ResponderEliminarHa sido un post muy bonito y romántico, Mari-Pi.
Un abrazo.
Y mas en aquel tiempo y en un pueblo me imagino que las habladurías no hubiesen faltado y a la largo yo misma lo hubiese sentido saltar la autoridad de mis padres.
EliminarUn abrazo
Creo que casi todo el mundo ha tenido alguna situación familiar inoportuna que le impedía realizar sus deseos. Has relatado muy bien esas vivencias de juventud.
ResponderEliminarUn saludo
Por supuesto que si que siempre no hemos estado en acuerdo con nuestros padres y sus autoridades de aquellos tiempos.
EliminarUn abrazo
Una Nochevieja que no olvidarás nunca en la que habías puesto toda tu ilusión, pero así es la vida, lo bueno o lo malo pueden suceder cualquier día.
ResponderEliminarUn abrazo.
Fue tan particular que nunca la he olvidado, un abrazo
EliminarPreciosos recuerdos de tu juventud que has sabido transmitirnos con la dulce nostalgia del tiempo ya pasado. Gracias por compartirlos MP. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarGracias a ti Alberto por pasar y dejar un comentario con tanto cariño. Un abrazo
EliminarHola Mari-Pi, los padres siempre intentamos hacerlo bien, que acertemos es otra cosa…
ResponderEliminarMuy bonita historia amiga. Un beso.
Los padres son mas sabios y que nosotros en ciertos momentos de la vida.
EliminarUn abrazo
A menudo, los blogs nos sirven para recuperar viejos momentos, pero que al compartirlos con los demás es como si sucedieran de nuevo. Te he imaginado con 18 años. Un abrazo, canadiense.
ResponderEliminarA mi me ha ayudado muchísimo a recordar muchas cosas olvidados de mi niñez y de los tiempos en Amposta.
EliminarUn abrazo
A esa edad cuesta entender. Pero después se recuerda con cariño y comprensión.
ResponderEliminarPor supuesto que si ahora si hubiese ido me avergonzaría de ello.
EliminarUn abrazo
Te imagino cual cenicienta con tus vestido de baile, esperando el ansiado momento y con cara de tristeza infinita cuando te prohibieron ir al Casino. menos mal que las amigas están para ayudarnos cuando se nos pone la vida cuesta arriba... Y el detalle de tu enamorado fue de lo más romántico. ¿Conservas esa pequeña carroza de marfil? (Otro detalle para pensar que eras la Cenicienta en persona...)
ResponderEliminarUn beso
Pues esto me ha dicho mi sobrina que cree que está la carroza en casa de mi hermana, pero ya no tiene importancia, tan solo son recuerdos de los que me vienen por cualquier tontería y los transmito por escrito.
EliminarBesos
Olá Amiga!
ResponderEliminarÉ bom recordar esses tempos em que as regras eram outras e a obediência aos pais era normal. As saídas eram controladas...e os amores também! Um grande abraço de Portugal.
M. Emília
Reglas diferentes que se valorizan y de las que tenían que permanecer siempre.
EliminarUn abrazo
Que recuerdos tan bellos. Yo todavia me acuerdo de los quince de mi prima-hermana (en Latinoamerica celebramos los "quince" y siempre se "tira la casa por la ventana"! :-D).
ResponderEliminarSaludos desde Londres.
En España se ha celebrado menos la puesta de largo como se decía de los quince años, yo nunca la he vivido ni con ningún conocido, pero se que vosotros le dais mucha importancia y lo seguís celebrando.
EliminarUn abrazo
Querida amiga, a los 18 años prima más el corazón que la cabeza, es normal que sintieras esa necesidad de ir al baile, además eran días contados los que un@ podía salir de casa de noche, y el baile de fin de año era algo muy especial.
ResponderEliminarEntonces, afortunadamente teníamos a unos padres a los que respetábamos profundamente y haciamos caso de sus consejos aunque protestáramos.
Bonito detalle el regalo de tu amigo especial !!!
Un fuerte abrazo, Mari-Pi !!!
Me imagino que el corazón domina más que la responsabilidad igualmente hoy en día, esperemos que los padres tengan el mismo juicio que los nuestros.
EliminarUn abrazo
Mari-Pi.
ResponderEliminarMe has hecho recordar mis tiempos de jovencita.
Yo tambien iba con mis padres a las verbenas que organizaba la Agrupación Cultural Folkóruica de Barcelona, de donde éramos socios.
Fíjate que teníamos que esperar que nos sacaran a bailar, injusto, aunque ellos también se exponían a que les diéramos calabazas.
Me ha gustado mucho tu relato.
Un beso, Montserrat
Pues me alegro que te haya hecho recordar tus buenos tiempos, siempre esperando a que nos sacasen a bailar y que nos pidiesen otro baile cuando nos interesaba el muchacho.
EliminarUn abrazo
Que buenos recuerdos!he viajado en el tiempo en situaciones similares, un abrazo.J.R.
ResponderEliminarMe alegro de tu viaje, seguro que te lo pasabas muy bien, un abrazo
EliminarLa juventud implica esto...no somos tan conscientes de la vida como cuando nos hacemos mayores.
ResponderEliminarDe todas formas se arregló la cosa... ;)
Un beso amiga.
Los impulsos del corazón hace que seamos muchas veces menos conscientes en ciertos momentos de nuestra vida.
EliminarUn abrazo
Cuántos recuerdos!!! A mi me retan mis seguidores porque dicen que paso el tiempo mirando atrás. Pero para mí es tan importante todo lo que hemos pasado, sufrido, llorado, reído... que me gusta contarlo.
ResponderEliminarPreciosa historia la tuya, a todos nos han pasado cosas parecidas, a esa edad no queremos entender...
Un beso grande.
Uno de mis objetivos es recapitular cosas de mi niñez con lo cual me gusta volver a un pasado con sus historias, me alegro que a ti también te guste y te lo pases bien.
EliminarUn abrazo
A veces suele suceder que a alguien le da por morirse en los días de fiesta y, uno de joven, no comprende tales cosas... Cosas de la vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Así son las cosas de la vida que no se elige la fecha del que uno se va a morir.
EliminarUn abrazo
Gracias por compartir tan lindo texto :)
ResponderEliminarGracias a ti por pasar, un abrazo
Eliminarlovely memories
ResponderEliminarGracias siempre hay buenos recuerdos de los cuales uno se acuerda. Un abrazo
EliminarQue bonita edad los 18. Cuantos días de fiesta nos perdíamos por esos días de luto, eso era en aquellos tiempos hoy se vive todo distinto. Un beso.
ResponderEliminarHubiese estado mal visto salir aquella noche, con lo cual ellos bien ejercieron su autoridad, tan solo son recuerdos que vienen.
EliminarUn abrazo
Aos 18 anos quem se lembra de lutos e de mortes. Mas os pais eram demasiado austeros e agora neste tempo se caíu no outro extremo...os pais têm medo dos filhos.
ResponderEliminarAs pessoas em todas as épocas "procuram sempre para viver os dois extremos" e se esquecem que há o "Meio o que apazigua o extremo".
Cracias por a encontrar nos "7degraus"
Maria Luísa
Es cierto lo que dices, ahora es casi lo contrario, pero en cada generación algo de bueno hay, lo que no hay que perder es el respecto a los padres.
EliminarUn abrazo
As situações vão tendo mutações. Há coisas que vão mudando. Os meus pais
ResponderEliminareram demasiado rígidos para comigo e minha irmã.Não foi nada fácil.Ouve
coisas, que só depois de casadas, pudemos fazer, como ir à praia em fato
de banho, por exemplo, ou vestir calças.
Beijinho amiga e bom fim de semana.
Irene Alves
Creo que el respecto y la autoridad en ciertos momentos es buena dejando siempre la buena elección y la libertad del indivuduo.
EliminarSaludos
A la sombra de las muchachas en flor, que diría Marcel Proust. Los recuerdos nos acompañan siempre, para bien y para mal.
ResponderEliminarUn abrazo.
Es cierto, aunque ahora me gusta recordar ciertos recuerdos para recapitular mi vida.
EliminarUn abrazo