En nuestra mente nos hacemos una idea
de tamaño, a mi me suele pasar con los cuadros que veo en una
fotografía y cuando visito un museo y veo uno de ellos en la
realidad me sorprende muchas veces por su tamaño, pues creyendo que
es grande es pequeño y viceversa.
Eso me pasó cuando estuve en el Japón
con las grullas de papel que veía colgadas en muchos arcos de los
templos y cuando visité el Museo de la Paz de Hiroshima y vi las que
había confeccionado la pequeña Sadako me
impresionó muchísimo por su tamaño, son muy que muy pequeñas,
casi es difícil de comprender como logró confeccionarlas, tan solo
me hace pensar que era la esperanza que tenía puesta en ellas para
lograr tal resultado.
Para los japoneses la grulla es el símbolo de la paz
y de la salud, como lo es la paloma blanca para muchos otros pueblos.
Sadako había nacido para el deporte desde su tierna
edad fue fuerte, atlética y con mucha energía, pero
desgraciadamente el 6 de agosto de 1945 cuando tan solo tenía dos
años los Estados Unidos lanzaron la bombas atómicas sobre la
población civil, ella se encontraba a tan solo 1,5 km de la zona, no
le afectó en aquel momento. Después de nueve años, mientras
corría, empezó a sentirse mal y cayó al suelo, siendo
diagnosticada con leucemia, conocida como «enfermedad de la bomba
A».
La pequeña Sadako estando en el
hospital recuperándose de su enfermedad, su amiga Chizucho le
explicó la historia de las 1.000 grullas de papel. La historia
consiste en que si deseas algo con mucha fuerza y construyes 1.000
grullas de papel, los dioses te concederán ese deseo que tanto
anhelas.
Es así como Sadako deseó curarse de su terrible enfermedad y
para ello se propuso construir por sí misma 1.000 grullas de papel,
aunque no logró conseguirlo porque falleció mucho antes de poder
acabarlas todas. Murió el 25 de octubre de 1955 y sólo había conseguido plegar 644 grullas de papel. Sus amigos continuaron su misión y completaron las mil grullas, con la esperanza de que se evitaran las guerras en el futuro y se consiguiera la paz entre todos los países del mundo.
En la visita al museo, me acordé de mi cuñada que nunca llegué a conocer por haber muerto a la edad de doce años de leucemia y del diario que escribió durante su estancia en Madrid mientras le diagnosticaban su enfermedad y tratamiento, me imagino que su diario le ayudaba a concentrarse y no pensar en su enfermedad.
En su diario uno lee como transcurrieron los días en
la capital, sus visitas y exámenes médicos, sus salidas a tiendas y
compras, visitas a lugares de interés de la ciudad que sus padres la
llevaban intentando darle una vida agradable mientras todavía su
enfermedad no la hacía sufrir. Ella detallaba todas sus impresiones
del día, comentarios de sus padres, comidas y cenas y estancia en el
hotel, incluso dibujó su habitación, parecía que esta niña iba a
prometer como escritora, parece que los que nos dejan tan jóvenes
prometen más con sus talentos y bondades.
En estos días pasados he estado muy cerca de mi
sobrina, fueron sus últimos días, fueron muy difíciles de vivir
por ver la lucha que ella llevaba en querer hacerlo bien, era su
frase, ''lo quiero hacer bien'', repetía pequeños textos de lectura
de poemas que le leíamos, tenía ganas de hacer cosas que no podía
hacer y así intentaba ejercitar su memoria.
Creo que todos nos apegamos a la vida y luchamos
hasta el último momento con un ideal que no logramos conseguir,
VIVIR!. Así es la lucha de cada uno de nosotros mas pronto o mas
tarde.
UFFFFFFF, QUÉ CONMOVEDOR TU POST...!
ResponderEliminarUN ABRAZO
Son recuerdos y momentos de emociones que he vivido y sigo viviendo.
EliminarUn abrazo.
Hola Mari Pili, entrañables momentos de tres personas que fueron... y ya no son. Emotivos!
ResponderEliminarEs sencillamente la vida amiga mía.
Que nos apegamos a la vida, es cierto. Es su propia esencia!
Que luchamos..., algunos lo hacen!
Que no logramos conseguir, vivir... Creo Mari Pili que este punto no todos lo percibimos igual. Soy de la opinión de que vivir siempre vivimos. El tiempo que lo hagamos podría ser irrelevante.
Soy consciente de lo que mis palabras pueden significar.
Un gran abrazo.
Tenemos momentos como periodos de todo, pero me parece que cuando estamos viviendo con una enfermedad nos atamos más a la vida o menos cada uno la vive distinta como cada espectador ve la función observando y cogiendo partes de las escenas distintas que otra persona.
EliminarUn abrazo.
Mari Pili Muy emotivo este post lo siento mucho, que pena
ResponderEliminarHay quien malgasta la vida, y las personas que la desea la pierden para siempre. Saludos
Llevas razón unos se cuidan la salud y otros sin cuidarsela viven más.
EliminarUn abrazo.
Me has movido mucho las emociones con tu post.
ResponderEliminarBesos de anís.
Cuando los jóvenes se van de este mundo siempre es más conmovedor.
EliminarUn abrazo.
Nadie piensa que va ha dejar la vida terrenal, todos nos aferramos a ella.
ResponderEliminarBesoss
Ciertamente es así nos atamos a todo pensando vivir eternamente.
EliminarBesos a ti.
Hola Guapa:
ResponderEliminarReflexivo post. La vida tiene sus propias enseñanzas. Las que uno aprende por si mismo y las que nos enseñan otros. Y estás últimas a veces, pasamos de ellas...
Besote guapa
Llevas razón aunque la última enseñanza es la peor.
EliminarUn abrazo.
Que pena...
ResponderEliminarQue injusta es la vida a veces.
Un beso
Creo que cuando afecta a gente joven los sentimos mucho más.
EliminarUn beso a ti.
Que montón de emociones, encierran tus palabras, sentimientos de cariño y pena, por no poder haber estado a su lado, y compartir la lucha que tuvo, pero estas reflexiones, te ayudaran a estar más cerca de ella, y servirán, para tu equilibrio.Debes sentir el homenaje de gran cariño que le haces en tu recuerdo. Y si es cierto, que cuando se acerca la hora de rendir cuentas, de dejarlo todo, nos aferramos a la vida, desesperademente.
ResponderEliminarUn beso desde VIGO
Con mi sobrina tuve la suerte de estar en sus últimos días, así la voy recordando cada día que pasa en sus buenos años de vida.
EliminarUn abrazo fuerte.
Me ha encantado el texto de hoy. Cuanta razón: Hay que vivir.
ResponderEliminarUn saludo :)
Hay que vivir sin estropear momentos estúpidos sin importancia ni razón.
EliminarUn abrazo.
Una historia realmente bonita e impactante. La guerra se llevó la vida e ilusiones de una niña inocente y eso está muy lejos de superarse en el siglo XXI, como vemos cada día con Gaza. Sus grullas volarán con su alma hacia la eternidad.
ResponderEliminarUn beso
Pues si Carmen, lo malo que estamos en el siglo XXI y cada día niños inocentes mueren, para ellos desearles que muchas grullas se los lleven al cielo.
EliminarUn abrazo fuerte
Olá amiga,
ResponderEliminarTenho uma oficina de origami e me encanta a forma como as pessoas dobram os Tsurus depois de conhecer a história e é difícil não se emocionar.
Lindo post.
Beijos
Joelma
Pues siempre que dobles una te acordarás de la pequeña Sadako.
EliminarUn abrazo.
Un relato con mucha fuerza, lastima que los deseos de los amigos de la pequeña Sadako no puedan verse hechos realidad. Demasiadas guerras!!! Me quedo con una palabra de tu ultima frase......Vivir.
ResponderEliminarUn abrazo,Mari
Ya ves los años han pasado y el mundo no ha aprendido, parece que sigamos igual.
EliminarIncluso los que no nos sentimos afectados por una guerra o enfermedad muchas veces no sabemos vivir ya que nos liamos la cabeza por tonterías sin importancia.
Un abrazo.
Querida hermana,
ResponderEliminarVivir es una elección...
Paz
Isaac
Por supuesto, no siempre uno domina su voluntad.
EliminarUn abrazo.
Una historia hermosa, que pena de mundo! cuanto dolor, sufrimiento , familias destrozadas, queda la esperanza ,pero a veces resulta dificil tenerla, un abrazo. J.R.
ResponderEliminarEfectivamente José Ramón, así es la vida de muchos inocentes y el sufrimiento de familias con la perdida de seres queridos.
EliminarUn abrazo.
Es una bella entrada la que hoy he leído, dos veces, por cierto. Gracias por regalarnos tan bonitas historias.
ResponderEliminarAbrazos.
Me alegro que te haya gustado dentro de la tristeza que derrama.
EliminarUn abrazo.
Uma história muito comovente que a amiga contou.
ResponderEliminarHá vidas incríveis.
Desejo que esteja bem.
Bj.
Irene Alves
Siempre conmueve más tratándose de gente joven.
EliminarUn abrazo.
¡Apreciada Mari!
ResponderEliminarEso me sucedió cuando vi en “persona” la Pietá de Miguel Ángel, cuando la observaba en las pinacotecas creía que era enorme, y nada, fue decepcionante, es pequeña, a pesar que es de gran belleza; en contraposición el Moisés del mismo escultor me impactó pues me pareció enorme :)
No conocía la historia de Sadak, las grullas y su significado para los japoneses qué triste.
Lamento lo de tu cuñada y lo que le suceda a tantos niños que no han llegado a completar su ciclo vital. No es justo.
Deseo que pases un maravilloso fin de semana, un fuerte abrazo
Miguel Ángel quiso representar la Pietá con toda su delicadeza.
EliminarExiste un pequeño libro que puedes encontrar en la red, las grullas de Sadako, por si te interesa leerlo.
Besos.
¡Que tristes las dos historias Mari-Pi! Morir cuando apenas has comenzado la vida.
ResponderEliminarUn abrazo.
Siempre es triste pero más aun cuando se trata de gente joven.
EliminarUn abrazo.
un artículo conmovedor Mari, y que a la vez empuja a luchar por la vida
ResponderEliminarsaludos y salud !
joan
La vida y la salud no le damos importancia hasta que la perdemos, un abrazo a ti.
EliminarTristes historias las que hoy nos traes.
ResponderEliminarSaludos
Tristes y reales, un abrazo.
EliminarLa verdad es que se me ha hecho un nudo en la garganta Mari Pi, es un artículo que a la vez da fuerzas. Un fuerte abrazo y buen fin de semana amiga.
ResponderEliminarPues siempre conmueve este tipo de historias, un abrazo a ti.
EliminarQue historia tan bonita y a la vez triste, has llegado a mi corazón con tus letras. Hay vidas difíciles de vivir, pero peor es acabar con la juventud que se supone que nos tiene que dar felicidad y cariño. Me alegro de volver a leerte, he estado sin internet. Un abrazo amiga.
ResponderEliminarPues tu sin Internet y yo ausente, así que volvemos a estar en el mundo virtual.
EliminarSiempre causa tristeza ciertas historias, un abrazo.
Hola Mari-Pi, tu relato me ha emocionado por la tristeza que encierra. Es una pena que se vayan personas tan jóvenes.
ResponderEliminarUn beso.
La vida muchas veces no la comprendemos y nos parece que no es justo, pero quién más o menos tiene una persona querida en parecidas circunstancias.
EliminarUn abrazo.
Cuando delante de ti la vida se hace corta es un bien precioso que queremos aprovechar al máximo. Qué especial es lo que decía tu sobrina: lo quiero hacer bien.
ResponderEliminarojala dijéramos todos esto mismo aunque creamos que nos queda toda la vida por delante.
En cambio, a diferencia de estas personas especiales, que pena da que muchos desperdicien el don de la vida sin importarles hacer daño a los demás.
Ella fue muy particular y perfecta bien diría aunque es mucho decir, pero lo que hacía lo hacía bien.
EliminarMuchas veces parece que los buenos se nos van, quizás son almas que ayudan de otra forma.
Un beso.
TODO NOS PASA LO MISMO , QUE D UNA MANERA U OTRA ¡ QUEREMOS VIVIR Y VENCER LOS OSBTACULOS, PERO LA REALIDAD , ES OTRA , CASI NADIE ALCANZA LA META, QUERIDA MARY PI UN ABRAZO ..,
ResponderEliminarEl control no es nuestro, tan solo podemos poner los medios.
EliminarUn abrazo.
Gracias por tus deseos.
ResponderEliminar¡Ay, Mari-Pi
ResponderEliminarHistoria mas dolorosa nos cuentas, mi niña: A veces nos quejamos por pequeñas cosas que nos parecen grandes; y es porque no sabemos de lo mucho que sufren otras personas. Pobrecita Sadako.
Y otros muchos niñas/os que padecen esa enfermedad.
Cuando viene por los mayores no es lo mismo! Ya tenemos la vida andada y de algo hemos de morir.
Pero ésta negra enfermedad, afecta mucho a la gente joven, hay muchos jóvenes y niños que la están padeciendo, dicen que ya hay medicamentos eficaces para su cura, pero se ve que siguen muriendo a diario gente en lo mejor de su vida.
Siento en el alma todo lo que nos cuentas, tanto lo de Sadako, como tu familiar. Pero así es la vida, un valle de lagrimas, del que hay que reponerse y tirar hacia delante.
Te dejo mi gratitud y mi estima siempre.
Un abrazo grande y besos azules en vuelo.
Se muy muy feliz.
Como bien dices Marina cuando afecta a los niños la tristeza es mayor ya que ellos no han podido disfrutar una parte del recorrido de la vida.
EliminarUn abrazo