Hoy he comprado una caja de habas
verdes traídas de Marruecos (4 kg por 5$), muy buena compra con
respecto a las que suelo comprar habitualmente congeladas, pero
también he tenido mi trabajo en desgranadas, pero ya están listas y
congeladas para hacer unos buenos platos.
Habas verdes, un plato que me encanta,
lo suelo hacer de vez en cuando y lo saboreo muchísimo, incluso a mi
marido le gusta.
Cada vez que las hago me acuerdo de
aquella olla grande de barro que mi abuela Mercedes nos preparaba como
cena, esas habas verdes que odiaba en mi niñez, adolescencia y
juventud de las que dejé de comer durante muchos años y después de
pasar años sin verlas de repente me volvieron a gustar.
Recuerdo esa olla de barro, como si la
viera todavía en la cocina que nos esperaba algunas noches en
nuestras cenas, que odiaba comerlas y me repito, pues las encontraba
muy malas y no porque mi abuela fuese mala cocinera como tampoco lo
era mi madre, pero no me gustaban y parece que no pasaban por mi
exquisito paladar de niña.
En uno de mis viajes a España
visitando a mi familia, los primeros días los pasaba con mi hermana
la que vive en Barcelona, una noche dijo pues vamos a ir a Vilaplana
a comprar la cena pues se nos ha hecho tarde hoy, entre ello compró
una ensalada de habas frescas muy pequeñas guisadas con jamón
serrano, yo no dije nada, pues iba de invitada, pero me dije, después
de tantos años esas habas olvidadas vuelve en mi vida, allí fue mi
descubrimiento, que ricas estaban, tan solo quería repetir otra
ocasión para comer esas habas.
En mi tienda favorita, tan solo una en
Montréal y relativamente cerca de casa, en donde hago el mercado
cada semana una o dos veces a la semana, porque encuentro de todo y
sobre todo muchas frutas y verduras, de nuevo encontré las habas
verdes frescas y me dije pues ahora es mi oportunidad de probar con
ellas, compré y me dije pues Mari-Pi te tienes que lanzar con ellas
y a ver si te sacas el mal recuerdo que tenias de tu infancia.
Aunque el recuerdo sigue en mi mente no
obstante el plato lo disfruto cada vez que lo cocino, no dejo la
receta porque no tiene mucha importancia, cebolla, jamón, tomate y
algunas especies y como se dice todo cocinado y comido.
Creo que el cuerpo cambia así que los
gustos, mi esposo siempre dice que él de pequeño no quería saber
nada de las verduras y ahora no sabe pasar un día sin comerlas, no
creo que las disfrute pero no faltan en su plato y sobre todo el
brócoli.
La habas se han quedado como un
producto del que tienen una plaza asignada en mi congelador.

Pues si mi querida amiga, suele pasar lo que no nos gustaba de pequeños ahora son manjares, me imagino esa olla de tu abuela , la riqueza que tenia dentro, y ahora son bellos recuerdos que seguro disfrutas acordandote. Mil besicos cielo y que disfrutes tu compra
ResponderEliminarPor aquí se dan casi silvestres, se ven reverdecer a la vera de los caminos y las consumimos de muchas maneras: sudadas, fritas o en sopas. Un bocado muy típico son las "habas tostadas", emblema de nuestra raza.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me gustan mucho crudas tal cual, son muy sanas.Gracias por tu post.ssss
ResponderEliminarA mi tampoco me gustaban de niña, les encontraba sabor amargo. Hoy las disfruto con cebolla y jamón. Eso sí, coronadas con 2 huevos fritos.
ResponderEliminarBesos Mari-Pi
Me gustan, sobre todo las muy pequeñas y tiernas. Las como poco porque a mi marido no le gustan y me aburre cocinar para mi sola.
ResponderEliminarBesos
A mi me gustan de muchas formas, sobretodo con arroz y langostinos...A mi esposa les quedan muy ricas.
ResponderEliminar¡Hola Mari-Pi!
ResponderEliminar¡Ummmmm!!! Las habas que ricas sanas y alimenticias. Veo con agrado que coméis sano, verduras y legumbres hacéis lo correcto, somos lo que comemos y para evitar dolencias y enfermedades, debemos mirar mucho lo que cocinamos.
Me encanta esta entrada, bueno, todo lo pones me gusta.
Un abrazo y mi gratitud.
Me gustan mas las arvejas
ResponderEliminarCuanto añoro aquellas hermosas ollas de barro, ahora son muy dificiles de encontrar
Cariños
Ja jajaja, tu reencuentro con las habas, ha sido genial. Los años nos cambian hasta el paladar...
ResponderEliminarUn beso
Hay recuerdos que marcan, yo he dejado de comprarlas y de prepararlas, de joven tampoco me gustaban, hoy si me paro a pensarlo, no me explico todavía como me gustan tanto las alubias secas y...¿Por qué no las verdes?
ResponderEliminarSegún las veo en tu foto tan frescas, tiernas y ricas, dan ganas de probarlas.
Cariños en un fuerte abrazo.
kasioles
UN POST MUY INTERESANTE. GRACIAS POR COMPARTIR TUS GUSTOS.
ResponderEliminarABRAZOS
Creo Mari que jamás he comido habas verdes. Cuando mis hijos eran pequeños les fascinaba escucharme decir que "las habas son manjar de dioses". Pero me refería a las otras. Voy a averiguar si el desconocimiento de las habas verdes es por mi ignorancia en el tema o porque sencillamente aquí en Chile son como de otra galaxia.
ResponderEliminarUn beso austral.
a mi eso me pasó con las lentejas de mi abuela materna, que pintaba y cosía como los dioses, pero cocinaba horrible, la comida siempre pasada.
ResponderEliminarLas lentejas apelmazadas. Me volvieron a gustar cuando las cociné en su punto y bien condimentadas y complementadas.
Besos, Mari Pi
Feliz descanso pascual.
Felices fiestas si las celebras.
Es asomrboso la cantidad de recuerdos que un plato tan sencillo y humilde como unas habas puede traer e la imaginación. En mi caso no conozco ningún plato con habas y sólo las he probado en la paella valenciana. Tengo que rectificar, sin duda.
ResponderEliminarUn beso
La comida y ciertos platos, ciertamente nos traen a la muchos lugares perdidos en nuestra memoria
ResponderEliminarSalud&Vida
Isaac
Te lleguen mis deseos de:
ResponderEliminarBuena Semana Santa a todos!!!, que viváis de acuerdo a vuestros sentires y que los días sean de bien... estar.
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Nos vemos el domingo de Pascuas!!!!!!!
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Y... hasta ese momento que Dios los tenga en la palma de su mano!!!!
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Abu
Esos recuerdos...no estna nada mal .
ResponderEliminarLas habas a mi me gustan mucho tambien .
Un abrazo y gracias por pasar .
Yo también de niña no quería saber nada con las verduras y ahora me encantan. Quise ser vegetariana en un momento pero después no lo logré. Un mes estuve... ya hace tiempo. En Argentina somos de consumir mucha carne.
ResponderEliminarTe mando besos
Que bela foto!! Adoro vagem! Aqui somos vegetarianos, então é comum esse prato nos restaurantes, muito nutritivo.
ResponderEliminarQuerida Mari, desejo uma ótima Páscoa pra você junto à família.
Beijo!
Es cierto que el cuerpo y sus gustos cambian con el tiempo. Las habas nunca fueron de mi predilección, pero es que nosotros comíamos también la vaina, no solo los granos, y ésta tenía una textura que no me gustaba. Pero con jamón están riquísimas.
ResponderEliminarRecibe un cariñoso saludo, hermana
ResponderEliminarPaz
Isaac
Em Portugal chama-se favas...
ResponderEliminarNão posso comer muitas, porque os meus
intestinos reagem mal. Mas adoro.
Eu como muitas verduras.
Gostei de ler tudo o que escreveu amiga.
Um grande beijinho desta sua amiga
de Portugal.
Irene Alves
Uy, sí! a mí tampoco me gustaban las habas de pequeña, bueno y casi ninguna verdura; justo al contrario que ahora ¡cómo cambian nuestros gustos!
ResponderEliminarMe encantó leer tus recuerdos...
Un beso y Feliz Pascua
Habas a la catalana - "FAVES A LA CATALANA" - también están muy buenas. Seguro que tu hermana conoce la receta.
ResponderEliminarUn abrazo, Mari-Pi
¡Hola, Mari=Pi!!!
ResponderEliminarPaso para saludarte y agradecer tu huella en mi puerto marinero.
Un abrazo y toda mi estima.
Se muy -muy feliz.
Te saludo, siempre con cariño
ResponderEliminarPaz&Alegría
Isaac
Apreciada Mari
ResponderEliminarTienes bellos recuerdos, imagino que la comida preparada en ollas de barro ha de tener otro sabor. No encuentro agradables las habas, es posible que el guiso con jamón les dé un sabor exquisito.
Deseo que pases un fin de semana maravilloso