Leía una historia de un
niño que no le gustaba la empanada y su mamá cada noche del jueves
hacía una empanada en memoria de su marido que tanto le gustaba, el
niño se quejaba diciendo que su papá ya no estaba con ellos y por
qué tenían que seguir comiendo empanada.
A todo ello me he
preguntado, sin llegar a tener respuesta, si mi madre preparaba
empanadillas o empanada en casa, pues no lo sé, ya que no lo
recuerdo. En cambio si que recuerdo muy bien e incluso tengo un vídeo
de mi suegra preparándolas.
Mi suegra las hacia muy
buenas las empanadillas con la pasta fina del comercio, rellenas de
huevo duro, atún, pimentón asados y algunos otros ingredientes más
que se me han olvidado, supongo que eran así.
Ponía todo un cuidado en
ellas, su preparación era laboriosa, debía poner todo el amor, pues el resultado era excelente.
Las iba friendo una a una,
dejándolas en un plato cubierto de papel absorbente y luego
pasándolas al plato de servir.
Cuando tenia la suerte de
comer un mediodía en su casa y había preparado las famosas
empanadillas era un gran festín para mi poderlas disfrutar.
Mi amiga Matilde es muy
buena también con las empanadillas de carne, algunas veces me traía
alguna a la hora de la comida cuando trabajábamos juntas, también
ella tiene mucha paciencia en hacerlas, debe poner el amor de una
madre para sus hijos y esposo, pues le quedan muy bien.
Yo he seguido sus consejos
comprando pasta comercial pero no lo he conseguido tan bien como
ella, debe ser que pongo poco amor en la preparación y tengo poca
paciencia.
En cambio me voy a la
empanada grande de 30 o 35 centímetros de larga y entre 15 a 20 de
ancho, con pasta comercial de tarta que tan solo le añades un poco
de agua y el resultado es bastante bueno, hago todo el relleno a la
vez y se lo echo por encima de la primera capa de la pasta sobre la
bandeja, a continuación pongo la segunda capa de la pasta y cierro
los bordes un poco a lo bruto sin el cuidado de mi suegra que iba
pinchando todo el borde con el tenedor formando un encaje en la
empanadilla.
Mi resultado es bastante
bueno, dentro del poco cuidado consagrado, corto la empanada a trozos
y quienes la prueban dicen que es bastante buena, a mi me lo parece y
me gusta mucho, aunque suelo hacerla pocas veces y más ahora que vivo en España y se encuentran hechas en los comercios muy buenas.

¡Hola Mari-P!
ResponderEliminarBueno, pues decirte que seguro tu empanada está muy buena, yo preparo la masa no es difícil y es mejor que lo compras. Hago empanada y también me sale muy buena. La hago de bacalao con pasas, otras veces de pulpo, o de chipirones, pues de carne no les gusta mucho y a mí tampoco, no somos de comer carne. Tengo cinco hijos, un
rebaño de nietos y no queda nada.
Venga, reina hasta otro momento.
Feliz domingo
Historia de unas empanadillas. Entretenido, y recordando otros tiempos.
ResponderEliminarAbrazos MariPi.
Yo creo que eres como muy esposa: muy dura contigo misma. Seguro que tus empanadillas, saben a gloria.
ResponderEliminarFelices reyes.
Besote
Las 3 recetas son estupendas! La de tu suegra creo que es la menos laboriosa por lo tanto intenta hacerla y seguro que te saldrá muy rica.
ResponderEliminarBesos
Es cuestión de tiempo el que las unas te salgan tan buenas como las otras. Tiempo y mucha práctica. A mí me encantan ambas, pero aquí en Suiza no son fáciles de encontrar, y cocinar para uno solo es un rollo.
ResponderEliminar¡Qué ricas las empanadas! ¡Me encantan a mi también!Tu historia me ha traído un montón de recuerdos. Muchas gracias por visitar mi blog. Ahora podremos seguir leyéndonos. Un beso muy grande.
ResponderEliminarQue comas muchas ricas empanadillas y mil maravillosas cosas más en 2019
ResponderEliminarPaz
Isaac
Mi abuela materna hacía una empanadas caseras que eran una verdadera delicia, yo las disfrutaba cada domingo cuando iba a visitarla y las encontraba recién preparadas... ella me las brindaba con un cafecito en leche.
ResponderEliminarAbrazos.
Me ha encantado las historias de esas empanadillas querida amiga. Por q yo tengo tambien una historia de empanadillas. Mi madre y yo las haciamos en la panaderia y mi hermano las repartia en su bicicleta con tan solo, 11 años y como era tam solidario la malloria de veces las daba a los mas pobres. Un abrazo tesoro
ResponderEliminarBonita historia de las empanadillas. Cuando era una niña y vivía en mi pueblo, mi madre sí hacía empanadas, rellenas de todo y luego las llevaba a un horno que era como una gran cueva ardiendo, donde en 5 minutos se sacaban y era una gozada comerlas, me has recordado esta vivencia de mi alma, que no la había vuelto a recordar.
ResponderEliminarMil gracias y un abrazo
Cariñoso saludo de paz
ResponderEliminarIsaac
Lo que puedo decir es que acostumbrado a lo jugosas de las empanadas chilenas, en mi reciente visita a Uruguay probé una y la encontré por contraste particularmente seca.
ResponderEliminarNo alcancé a saber si tuve mala suerte o si en ese país es costumbre.Tampoco conozco las empanadas españolas.
La cocina en si, es muy laboriosa, pero hacer empanadillas exquisitas debe ser tremendo. Apenas se cocinar lo más elemental y no me gusta mucho la cocina.
ResponderEliminarSeguro que la que tú haces es buena.
Saludos.
Paz a tu vida, mi querida amiga
ResponderEliminarIsaac
Qué buenas las historias de las empanadillas... seguro que todas estaban riquísimas! A mi suegra también le quedaban muy ricas, claro que eran más entretenidas, pues hacía la masa casera. Ahora tengo yo su cuaderno de recetas, a ver si algún día las hago en su recuerdo.
ResponderEliminarUn abrazo y feliz año!
Muy buena esta historia Saludos
ResponderEliminarQue cuando leas esto, estés muy feliz
ResponderEliminarIsaac
Yo también recuerdo cómo mi madre las preparaba, yo le ayudaba. Ahora no, ahora se ha echado a la vida moderna y las compra sólo para freírlas. Esto ya no es lo que era. SAludos.
ResponderEliminarHola Mari Pi tanto tiempo!
ResponderEliminarHe venido a saludarte querida amiga. No me olvido.
Mi madre no preparaba empanadas y yo tampoco pero son muy sabrosas. Por acá las compramos hechas de carne con huevos y otras cosas. A mí no me caen muy bien. Soy medio delicada de salud para la comida.
Las hacemos al horno porque fritas hacen peor.
Te mando un beso enorme querida amiga.
Cariños
A mí me encantan las empanadillas, y no me quedan mal. Las hago de atún, con sofrito, huevo duro y olivas negras...Las pinto de huevo y las pongo al horno.
ResponderEliminarMe gusta más comerlas frías, igual que la tortilla de patata y las croquetas.
Ah y las cierro con el tenedor haciendo una cenefa.
No cocino cada día, sino cuando me apetece, por eso me esmero cuando lo hago, me entretiene y lo encuentro muy creativo.
Un beso,
Siempre deseo lo mejor para ti
ResponderEliminarIsaac
La cocina es lo que tiene que cada uno le da su peculiar toque...
ResponderEliminar-Yo tengo una hermana :que siempre va acelerada, pero no se que magia tiene que haga la clase de empanadilla que haga:( de bacalao, atún, carne etc) le salen bordadas.
En cambio cuando las voy a preparar, me tomo mi tiempo, pero no me salen tan sabrosas.
Un fuerte abrazo.
Hola amiga, cuánto tiempo sin venir a visitarte, he pasado un tiempo perezosa y hora al llegar a Madrid he querido empezar a visitaros a todas, que es justo porque muchas me habéis escrito un correo en mi larga ausencia preguntándome si pasaba algo, y contestando que solo la pereza me apartaba de as visitas a vuestros blogs.
ResponderEliminarHe de decirte que yo también soy amante de las empanadas, me gustan de cualquier relleno, porque a este plato todo le cae bien, y seguro que a ti te salen de lujo, y al igual que a los míos, tu familia la comerá con agrado.
Ahora encantada de visitarte, voy a seguir con la terea de mi regreso… mandaros un fuerte abrazo a todas/os.
Me traen preciosos recuerdos las empanadillas querida amiga, desde muy pequeña las hacia con mi madre en la panaderia y cuando salian del horno aun calientes mi hermano las repartia en su bicicleta. hermosos recuerdos que jamas olvidare. mil besicos cielo
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