Esta semana ha sido mi cumpleaños, cuando nací, nací muy pequeña dando mucha dificultad a mi mamá, mi abuelo cuando me venia a verme no le daba muchas esperanzas a mi mamá, le decía que no se hiciese muchas ilusiones que no iba a vivir mucho tiempo.
Creo que mi mamá siempre ha tenido mucha fe, quizás era su época que todos teníamos más fe que la que solemos tener ahora.
A todo ello se puso a rezar mucho a la Virgen del Pilar y seguramente que por esto llevo su nombre e hizo una promesa que si me salvaba íbamos a ir al Santuario de Nuestra Señora del Pilar toda la familia.
Con el tiempo mi estado de salud se fue mejorándose y llegó el día que había que cumplir la promesa hecha por mi madre.
Yo era ya de cierta edad, no sé exactamente pero me imagino que debía de tener tres o cinco años, ya que lo recuerdo y tampoco no quisieron dejar pasar demasiados tiempo en cumplir la promesa.
Así que nos fuimos toda la familia a Zaragoza y estando en el santuario me dejaron con un monaguillo para que me acercarse a la Virgen. Siempre he sido muy patosa subiendo y bajando escaleras, así que siempre he recordado que yo intentaba cogerme con lo que debía tener a mi alcance y que el monaguillo me reñía porque me cogía y no debía de cogerme, debía yo insistir en ello, ya que siempre lo he recordado. Me pregunto en que debía de cogerme ? en los candelabros o bien en alguna cuerda que debía de haber de separación para el acceso a la Virgen.
Por otra parte como siempre me han gustado las joyas, me di perfectamente cuenta que la Virgen llevaba un manto lleno de perlas y decía que la Virgen tenia muchos brillantes que lucían en su manto.
La Virgen me debió darme una buena dosis de salud, ya que afortunadamente siempre he gozado de una buena salud a lo largo de toda mi vida.
Historia de la Virgen del Pilar
La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.
Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".
Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, con el concurso de los conversos, la obra se puso en marcha con rapidez. Pero antes que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por pasar por este espacio y dejar vuestra huella de amistad.