Michel, una persona con mucho gusto, le gustaban las
cosas bonitas y antiguas, no era una persona que se lanzaba como
muchos canadienses hacerse él mismo las reformas de su casa, apenas
cogía un clavo para colgar una de las nuevas adquisiciones de una
obra de arte.
En 1997 inauguró su nuevo despacho, un despacho de
auditoria no como otros de los que había ya tenido en otros
inmuebles ordinarios como inquilino, le gustaban las cosas antiguas
con lo cual amobló todo el despacho con muebles antiguos y lo decoró
con sus obras de arte y objetos.
Compró una casa que en un principio había sido una
fabrica de ataúd, luego un expositor y venta de barcos y finalmente
se convirtió en un lindo despacho muy personalizado de auditoria.
Un día que estábamos sin coche cogimos un taxis
para ir a trabajar y cuando yo di la dirección el señor se
identifico que había trabajado en el mismo edificio en la época de
la fabricación de ataúdes, el mundo es pequeño!.
La casa exteriormente no tiene ninguna pretensión,
el barrio es medio comercial y residencial a la vez. Tiene una gran
escalera que te impone al subirla, un lateral con ladrillo y el otro
con cristal cubriendo los dos pisos, un gran área de estacionamiento
exterior en la parte trasera del edificio. Ahora nos queda chico
muchos días.
Naturalmente al entrar te encuentras con la
recepción, laborada con mucha madera de buena calidad confundiéndose
si uno no está entrando en un presbiterio por sus formas e imágenes
colgadas en la pared, más de un cliente nos lo ha preguntado.
Valentina, nuestra secretaria y quien acoge a los clientes
El 23 de marzo 2004 volví de nuevo a trabajar con
Michel, pero ya no estaba con nosotros ya que nos había dejado dos
años antes. Cuando volví eramos 13 empleados en total y cada uno
mas o menos tenia su despacho. Actualmente somos 30 personas con lo
cual el nuevo equipo ha remplazado tranquilamente a lo largo de estos
últimos años los antiguos muebles.
En estos últimos días ha sido la anulación del
pequeño salón, una mesa cubierta por un mantel de encaje, cuatro
sillas trabajadas y con asiento de cuero, dos sillones
presidenciales, una vitrina y una cómoda, aparte de alguna pequeña
mesa y otros objetos decorativos así que las paredes cubiertas de
bellos lienzos.
Me ha causando mucha tristeza cada vez que un mueble
ha desaparecido para ser remplazado por una ordinaria mesa de
despacho, pues me he imaginado la ilusión que debió de poner Michel
en la reforma del edificio, la decoración y cada mueble que debía
de tener una historia en su vida como coleccionador de antigüedades.
Todavía quedan algunas piezas interesante en el
despacho, que tranquilamente van a desaparecer seguramente.
En mi despacho tengo un armario muy bonito por dentro
pero inútil ya que se guardan cuatro papeles, con dos puertas con
espejos y un cajón que nunca se abre, una pequeña cómoda que la
utilizo, una lampara de pie que decora así que una silla de madera
muy bonita que aparte de decorar nadie se sienta en ella. Me figuro
que con el tiempo quitaran todo lo superfluo y servirá el espacio
para acomodar a dos personas.
Cuando deje a Michel en 1987 para irme con su socia a
fundar su proprio despacho viví unos años muy buenos con ella hasta
que decidió de vender su clientela en el 2003, fue un año malo para
mi, vivía en un palacio de lujo sin ser mi lugar, hasta que el ángel
que me había hecho el contacto con Michel la primera vez me lo
volvió hacérme de nuevo, tan solo verme unos minutos se dio cuenta
que no estaba allí a gusto (el ángel Michel).
Cuando fui a pasar la entrevista con el nuevo
propietario me encontré con compañeros que había dejado en el
1987, tres de ellos, una chica que conocía de aquellos tiempos y la
viuda de Michel que trabaja con ellos. Todos me acogieron con mucho
amor y buenos comentarios.
Estoy pasando mis últimos años profesionales en un
ambiente muy agradable, en un despacho lleno de luz y alegría y con
buenos compañeros. Me siento afortunada.
Es una gran suerte trabajar en un lugar que sea agradable tanto por los compañeros como por el lugar físico donde se trabaja y me alegro de que ese haya sido tu caso.
ResponderEliminarPero más suerte todavía es la que tuvo el tal Michel, que dejó un recuerdo tan bueno en alguien que trabajó con él hace años y que ahora, cuando en aras de nuevas necesidades, se desmonta parte del mobiliario que él puso en su día con tanto cariño, elegiendo pieza a pieza hasta convertir un lugar relacionado con el desagradable tema mortuorio en un despacho agradable, tiene un recuerdo cariñoso hacia él. Ojalá todos pudiéramos dejar tan buenos recuerdos en las personas que nos conocieron.
Pues si,la verdad que me ha dado mucha pena ver como han ido desapareciendo los muebles y los objetos que daban una personalidad distinta al despacho.
ResponderEliminarCuando llego al despacho me encuentro el sol que me entra por la mañana y es muy agradable esta sensacion.
Besos
Ya ves que con el paso del tiempo has vuelto de nuevo a reencontrate con el pasado, aunque como es natural, esté cambiado.
ResponderEliminarPienso que siempre es bueno volver a revivir aquellos momentos, o al menos, estar en los mismos lugares y con las misma gente.
Se ve que estás contenta y eso es lo más importante. Desde aquí te deseo que todo te vaya muy bien, aun a pesar de que algunos ya no estén.
Saludos
Si, tuve suerte de volver después de muchos años, ahora tengo un trabajo que me gusta, bien pagado y con menos responsabilidades.
ResponderEliminarAbrazos