domingo, 9 de mayo de 2010

Michel


Michel, una persona con mucho gusto, le gustaban las cosas bonitas y antiguas, no era una persona que se lanzaba como muchos canadienses hacerse él mismo las reformas de su casa, apenas cogía un clavo para colgar una de las nuevas adquisiciones de una obra de arte.


En 1997 inauguró su nuevo despacho, un despacho de auditoria no como otros de los que había ya tenido en otros inmuebles ordinarios como inquilino, le gustaban las cosas antiguas con lo cual amobló todo el despacho con muebles antiguos y lo decoró con sus obras de arte y objetos.


Compró una casa que en un principio había sido una fabrica de ataúd, luego un expositor y venta de barcos y finalmente se convirtió en un lindo despacho muy personalizado de auditoria.


Un día que estábamos sin coche cogimos un taxis para ir a trabajar y cuando yo di la dirección el señor se identifico que había trabajado en el mismo edificio en la época de la fabricación de ataúdes, el mundo es pequeño!.


La casa exteriormente no tiene ninguna pretensión, el barrio es medio comercial y residencial a la vez. Tiene una gran escalera que te impone al subirla, un lateral con ladrillo y el otro con cristal cubriendo los dos pisos, un gran área de estacionamiento exterior en la parte trasera del edificio. Ahora nos queda chico muchos días.


Naturalmente al entrar te encuentras con la recepción, laborada con mucha madera de buena calidad confundiéndose si uno no está entrando en un presbiterio por sus formas e imágenes colgadas en la pared, más de un cliente nos lo ha preguntado.



Valentina, nuestra secretaria y quien acoge a los clientes

El 23 de marzo 2004 volví de nuevo a trabajar con Michel, pero ya no estaba con nosotros ya que nos había dejado dos años antes. Cuando volví eramos 13 empleados en total y cada uno mas o menos tenia su despacho. Actualmente somos 30 personas con lo cual el nuevo equipo ha remplazado tranquilamente a lo largo de estos últimos años los antiguos muebles.


En estos últimos días ha sido la anulación del pequeño salón, una mesa cubierta por un mantel de encaje, cuatro sillas trabajadas y con asiento de cuero, dos sillones presidenciales, una vitrina y una cómoda, aparte de alguna pequeña mesa y otros objetos decorativos así que las paredes cubiertas de bellos lienzos.


Me ha causando mucha tristeza cada vez que un mueble ha desaparecido para ser remplazado por una ordinaria mesa de despacho, pues me he imaginado la ilusión que debió de poner Michel en la reforma del edificio, la decoración y cada mueble que debía de tener una historia en su vida como coleccionador de antigüedades.


Todavía quedan algunas piezas interesante en el despacho, que tranquilamente van a desaparecer seguramente.

En mi despacho tengo un armario muy bonito por dentro pero inútil ya que se guardan cuatro papeles, con dos puertas con espejos y un cajón que nunca se abre, una pequeña cómoda que la utilizo, una lampara de pie que decora así que una silla de madera muy bonita que aparte de decorar nadie se sienta en ella. Me figuro que con el tiempo quitaran todo lo superfluo y servirá el espacio para acomodar a dos personas.


Cuando deje a Michel en 1987 para irme con su socia a fundar su proprio despacho viví unos años muy buenos con ella hasta que decidió de vender su clientela en el 2003, fue un año malo para mi, vivía en un palacio de lujo sin ser mi lugar, hasta que el ángel que me había hecho el contacto con Michel la primera vez me lo volvió hacérme de nuevo, tan solo verme unos minutos se dio cuenta que no estaba allí a gusto (el ángel Michel).


Cuando fui a pasar la entrevista con el nuevo propietario me encontré con compañeros que había dejado en el 1987, tres de ellos, una chica que conocía de aquellos tiempos y la viuda de Michel que trabaja con ellos. Todos me acogieron con mucho amor y buenos comentarios.


Estoy pasando mis últimos años profesionales en un ambiente muy agradable, en un despacho lleno de luz y alegría y con buenos compañeros. Me siento afortunada.

4 comentarios:

  1. Es una gran suerte trabajar en un lugar que sea agradable tanto por los compañeros como por el lugar físico donde se trabaja y me alegro de que ese haya sido tu caso.
    Pero más suerte todavía es la que tuvo el tal Michel, que dejó un recuerdo tan bueno en alguien que trabajó con él hace años y que ahora, cuando en aras de nuevas necesidades, se desmonta parte del mobiliario que él puso en su día con tanto cariño, elegiendo pieza a pieza hasta convertir un lugar relacionado con el desagradable tema mortuorio en un despacho agradable, tiene un recuerdo cariñoso hacia él. Ojalá todos pudiéramos dejar tan buenos recuerdos en las personas que nos conocieron.

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  2. Pues si,la verdad que me ha dado mucha pena ver como han ido desapareciendo los muebles y los objetos que daban una personalidad distinta al despacho.

    Cuando llego al despacho me encuentro el sol que me entra por la mañana y es muy agradable esta sensacion.
    Besos

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  3. Ya ves que con el paso del tiempo has vuelto de nuevo a reencontrate con el pasado, aunque como es natural, esté cambiado.
    Pienso que siempre es bueno volver a revivir aquellos momentos, o al menos, estar en los mismos lugares y con las misma gente.
    Se ve que estás contenta y eso es lo más importante. Desde aquí te deseo que todo te vaya muy bien, aun a pesar de que algunos ya no estén.

    Saludos

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  4. Si, tuve suerte de volver después de muchos años, ahora tengo un trabajo que me gusta, bien pagado y con menos responsabilidades.

    Abrazos

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