domingo, 23 de mayo de 2010

Una de sus obras

El centro









Las esquinas y los bordes








Nació demasiado pronto, para ser comprendida y realizarse en su época.

Desde pequeña quería estudiar, pero su madre le decía que estudiar era para sus hermanos, con lo cual la mandaban al colegio creyendo que su educación debía de ser así, pasar su tiempo y los años bordando con las hermanas carmelitas.

Su madre era muy exigente con ella, le exigía toda la perfección en todo lo que hacia. Se pasaba muchas horas bordando con hilos finos y una aguja que tenia la dificultar en hilvanarla. Los pequeños puntos se tenían que mirar con lupa para poder ver cada uno de ellos.

Sus modelos eran aburridos, todos en blanco y negro, ninguno en color, tenia que imaginar la combinación de colores y seguir las instrucciones que las hermanas le iban dictando.

Los hilos eran de grand calidad así como los tejidos, ya que a lo largo de tantos años todas sus obras se han bien conservado.

Llegaba contenta a su casa cuando una labor había terminado y se la enseñaba a su madre y ésta en vez de alabarse enseguida le decía que le había llevado mucho tiempo en hacerla.

Se sentía muchas veces incomprendida por su madre, pero tenia el consuelo de su padre que tanto quería y que la admiraba.

Así continuaba completando su ajuar y preparándose para ser una buena ama del hogar.

Cada semana iba frotando sus sábanas, haciendo relucir sus bellos bordados, pero a pesar de ello los tejidos de algodón iban perdiendo el espesor y con los años se la oía lamentarse que una de sus prendas había sido remplazada por una de fabricación.

Sus obras se conservan un poco por todas partes entre hijos y nietos. Esta obra un día se fue muy lejos de las manos de su creador, pero un día va a volver a donde nació, sera acogida en un nuevo hogar, donde va a ser contemplada por nuevas personas que van a tomar cariño y se cuidaran de conservarla.

De ella hemos heredado los talentos de saber hacer las cosas bonitas, saberlas apreciar y tener el arte en en hacerlas disfrutando al mismo tiempo.

Hoy hace 10 años que nos dejó, sus manos nos acompañan cada día en nuestros trabajos de placer.




10 comentarios:

  1. Que maravilla!
    A ver quien se atreve hoy, a hacer estos bordados a mano.

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  2. Ni que lo digas Fra Miquel, yo bordé mucho de jovencita y no le llegué hacerle sobra en ninguna labor.

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  3. Me has hecho pensar en lo que me pedía durante años y yo le negaba. Al final, cuando llegó el momento, le hice su último vestido. A ver si lo cuento un día en un post.
    Lástima que su madre no la quisiera como se merecía. Pero tuvo siempre el apoyo de su padre en todo.
    Que esta bonita colcha siga rodando.

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  4. Emily
    En un principio queria poner parte de tu carta que me escribistes tan bonita, que me ayudó en aquellos momentos y que todavia la conservo, pero luego me dije que bien seria para otra ocasión o mas bien serias tu quien hiciese el post.

    Besos

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  5. Permíteme la licencia de decir una "andaluzada" un tanto ordinaria pero que me sale de dentro y no la sé expresar mejor: "VIVA LA MADRE QUE TE PARIO".

    Realmente especialmente las mujeres debemos mucho a las de aquella generación porque a pesar de las limitaciones que le ponía la sociedad para poder estudiar, consiguieron educarse, no perdieron el interés por todo y facilitaron a sus hijas el acceso al mundo que a ellas les estaba vedado.

    No sé las mujeres jóvenes actuales, pero las de la generación siguiente a la de nuestras madres (nosotras), creo que hemos tenido la suerte de poder disfrutar de las dos cosas: las labores y el aprecio por las cosas bonitas y artesanales aprendidas directamente de ellas y al mismo tiempo meter la cabeza en un mundo laboral que empezaba a abrirse a la mujer y que ellas tanto ansiaron.

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  6. Tienes toda la razón, pues creo que en nuestra generación hemos disfrutado de todo. Esto es como la religión que no esta de moda, y en cambio hemos vivido periodos de nuestra vida que hemos disfrutando con ella.
    Besos Santy

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  7. A mí me gusta bordar desde pequeña (me enseñaron las monjas y no lo hago demasiado mal), y de hecho lo sigo haciendo en sábanas y mantelerías, pero al ver esta maravilla veo como deslucen las mías a su lado.

    Que preciosidad y cuanto trabajo y paciencia...

    Un abrazo

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  8. Gusto en saludarte,que trabajos tan bellos y delicados,un homenaje entranable,siempre viva en el recuerdo.

    Un fuerte abrazo.

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  9. Verdial, me alegra que todavía sigas bordando, yo en cambio dejé de hacerlo hace demasiados años y a lo único que me atrevo es al punto de cruz.

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  10. Gracias América, hay que vivir lo bonito, así como tu nos haces vivirlo en tu espacio.
    Un abrazo

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