Con los cambios de horarios del verano, hacia mucho
tiempo que no iba por la biblioteca ya que nunca me iba bien ir por
las tardes.
En una tarde con buena temperatura, más bien fresca,
me cogí mi chaqueta y me fui a darme un paseo andando a la
biblioteca para ver si cogía algún DVD, dejaba algunos libros en el
cesto libre y ojear las ultimas revistas.
Nunca había sido aficionada a las películas o
series de Sherlock Holmes, pero esta vez cogí un cofre de cuatro vídeos que en total comprendían 14 películas sobre las aventuras de
Sherlock Holmes. Fue un gran descubrimiento ya que me captaron toda
mi atención, contrariamente a la idea que me había formado de
ellas, ya que en el invierno pasaron en televisión una
nueva serie que parecía muy buena según la publicidad, pero en
cambio no llegó a retener mi interés.
Ésta serie es fascinante, llena de intriga,
misterio, con personajes muy agradables, inteligentes, bien decorada y presentada.
Estaba un sábado después de comer descansando y al
mismo tiempo visionando una película de ellas, que me captaba todos
mis sentidos y oigo un ruido en la calle que me molestaba ya que me
impedía seguir todas las palabras sin perderme una y a medida que se
iba acercando a mi casa una voz se hacia comprender que era el
afilador.
Con ésto mi intereses por Holmes desapareció
cambiándose al afilador, iba con su pequeña camioneta abierta y con
todos sus útiles para hacer su trabajo e iba dando voces y bocinazos
al son de unas campanillas muy agradables y al mismo tiempo ofreciendo sus servicios.
Creía que por un momento había pasado atrás del
tiempo, que vivía en otra época, no me lo imaginaba que todavía
iban pasando por las calles ofreciendo sus servicios, creía que se
había perdido al completo el afilador ambulante transportando su
industria por la calle.
Me entraron ganas de salir con todos mis cuchillos y
gritar al señor, espere, pero como tengo un marido que los afila él
mismo, iba a ser demasiado largo convencerlo que era un capricho y un
gusto pasar un buen momento con el buen hombre.
Creo que hubiese sido divertido, quizás tendré que
convencerlo para el próximo afilamiento de cuchillo, que se reserve
algunos para el próximo verano, jaja,, creo que seguiré con los
cuchillos afilados por él mismo.

Hola Maripir!!! Qué tal todo??? te cuento.... pues soy aficionadísima a las bibliotecas... de hecho las uso mucho porque me encanta su abiente de estudio y silencio, sus servicios... y Holmes.... ahhh!!! buen descubrimeinto!!! Seguro que te hace pasar unos ratos increibles!!! es muy entretenido!!!
ResponderEliminarY en cuanto al afilador... bueno, es un oficio que en principio estaba en extinción pero con esto de la crisis volvemos a lo de antes... en mi ciudad, Cáceres, hay veces que me despierta temprano, muy temprano la melodía del afilador, es esa especie de armónica con susodicha melodía.... lo prefiero... antes que me despierte la bocina de un coche o los gritos de la gente que pasa.BESITOS Y SALUDITOS DESDE ESPAÑA.
Hola Liova, por aquí todo bien, yo muchas veces tomo como pretexto ir a la biblioteca por salir y andar un poco ya que la tengo a quince minutos andando.
ResponderEliminarEfectivamente es otro tipo de melodía mucho mas agradable que la bocina de un coche, con lo cual el despertarse con ella debe de sentar menos mal.
Besos
cada vez me gusta más como ligas las historias. sigue así :)
ResponderEliminarpor cierto, mis tijeras necesitan un repaso ;)
Gracias Emily, ya te mandaré al afilador casero y te saldrán gratis.
ResponderEliminarBesos
En Barcelona, aún he visto al afilador cerca del mercado. Va en una motocicleta "tuneada" con la piedra de afilar conectada por una correa a la rueda de la moto...
ResponderEliminarAquí usan un silbato parecido a una miniflauta de pan.
Besos
Si, la verdad es que se habían "perdido", pero con la crisís no hace mucho yo vi a uno por la calle.
ResponderEliminarEstaría bien recuperar el lechero, así sería como en los viejos tiempos...
Saludos desde Palma.
Así que no se ha perdido al completo, pues hoy en día con tantos cacharros que se venden para afilar, aunque siempre dicen que lo mejor es darlos afilar a un profesional, lo de la miniflauta debe de ser gracioso.
ResponderEliminarAbrazos Fra Miquel
Me ha hecho mucha gracia el poder recuperar al lechero, sobre todo el que se veía en las películas que te dejaba la media docena de botellas en tu entrada.
ResponderEliminarGracias Lorenzo por tu comentario, feliz sábado
Hola Maripir; yo también aprovecho para saludarte y decirte que conocí tu blog a través de otros blogs amigos y me parece muy interesante y coherente. Yo como soy de pueblo, y aún veraneo en el pueblo, no he dejado de percibir la figura de los afiladores, en sus motos silbando y afilando cuchillas y tijeras. Cada vez son menos, pero haberlos los hay. Un cordial saludo.
ResponderEliminarHola Paco, nos vamos conociendo unos a los otros por medio de nuestros amigos virtuales, que buena cosa verdad?.
ResponderEliminarPues que no se pierda el oficio del afilador, aunque sea tan solo en los pueblos.
Feliz domingo
Un oficio antiguo y entrañable que afortunadamente, aunque se ha modernizado, no se ha perdido. Cuantos recuerdos en mi memoria del Afilador.
ResponderEliminarBesos
En mi pueblo, todavía todos los sábados por la mañana la armónica sigue levantándote de la cama..., :D
ResponderEliminar¡¡Me alegra que hayas descubierto a Holmes!! A mí me encanta, me pasé buena parte de la ESO leyendo sus novelas porque las del Instituto me aburrían soberanamente y así poco a poco fui aficionándome por la novela de misterio, que ahora tengo un poco apartada, desgraciadamente.
Un saludo!!
Me alegro Verdial que tengas buenos recuerdos del afilador, yo en cambio no tengo ninguno, pues no sé si en mi pueblo pasaba o mas bien yo estaba en otras ocupaciones y no me daba cuenta.
ResponderEliminarBesos
Pues no es mala cosa levantarse los sábado al son de la armónica.
ResponderEliminarQuizás te resulte mejor ver algún vídeo de Holmes, pues alguna horita tendrás de descanso para ello.
Abrazos CG Aparicio
Has hecho una buena elección con tus películas. A mí me encantan todas las de intriga y misterio y una buena dosis de suspense. Esas que te mantienen el culo pegado al sofá hasta el final y sin pestañear.
ResponderEliminarRespecto al afilador, por aquí hace muchísimos años que no veo ninguno por las calles, pero sí que me gustaría oír de nuevo la cantinela: ¡¡¡afilador!!!
Un beso muy grande, Mari-Pi-R.
Encontrar buenas películas ya es difícil hoy en día, por lo menos la series de Holmes te mantienen en hilo.
ResponderEliminarComo vas a ver al afilador con la bonita playa que tienes que no te mueves de ella.
Besos Atenea
Yo estoy viendo una serie de Sherlock Holmes en la tele y me pasa un afilador de cuchillos por la calle y me entra algo de angustia.
ResponderEliminarTus comentarios tan graciosos como siempre Paseante.
ResponderEliminarNo deja de ser una curiosa coincidencia escuchar el afilador mientras centrabas tu atención en la película...
ResponderEliminarLo cierto es que el paso del afilador es inconfundible,hace tiempo que no escucho uno,pero cuando lo oigo regreso automáticamente a mi niñez!,
Todo lo que fuera susceptible de ser afilado a sus manos paraba.
Me encanta la transición que haces en la medida que escribes ya lo sabes como si estuvieras en el salón conversando tras una taza de café.
Un abrazo guapa!
Gracias América, tus palabras siempre llenas de cariño. Como le decía a Verdial yo no tengo ningún recuerdo de mi niñez con el afilador, pero la verdad que me gustó oírlo pasar.
ResponderEliminarAlgún día espero que podamos tomar un café juntas.
Besos fuertes
Hace poco me sorprendi con un afilador en Las Palmas,debe ser la crisis
ResponderEliminarPor los anteriores comentarios debe de ser la crisis que se suelen ver más.
ResponderEliminarSaludos Bermaxo