sábado, 29 de octubre de 2011

Mi segunda pensión

Lilla Cabot Perry
No era el lugar, ni el amor que nos llevamos, ni los pasteles que comíamos.


Un comentario despertó el animo en ponerme a escribir mi estancia en Barcelona de pensión en pensión y tiro porque me toca, fueron en total cuatro lugares en diez años, más bien se podría decir tres lugares en tres años.

Después de la cariñosa residencia de Vía Augusta, que tuve que dejar por el cierre de la puerta temprana, me fui a casa de una chica conocida, afortunadamente que no era intima amiga.

Era una familia cubana padres con dos hijas, el padre encantador y la hija mayor (mi conocida también) pero la madre que era quien llevaba la casa tenia el mal del país con lo cual se le pasaba el día pensando lo que había dejado allí y recordando sus buenos días en él.

Las cosas no se hacían en la casa ya que cada miembro de la familia salia de ella de buena hora de la mañana por sus trabajos y estudios. Yo también salia a trabajar pero tal como veía las cosas por la mañana me las volvía a encontrar en el mismo estado, excepto que se había cocinado para la hora del mediodía.

Estaba en pensión completa, a parte de ser difícil de muy pequeña en las comidas no lo he sido de mayor, siempre he tenido un gran apetito y todo me parece bueno, menos lo que cocinaba la buena mujer, que no poniendo su alma en ella, le salia la comida sin sabor hasta el punto de que uno no se la podía comer.

No hice ningún comentario de ello, pero en cambio me lo descubrieron mis compañeras de trabajo que algo había que no funcionaba. Nuria la responsable de mi trabajo me cogió y me dijo; pues vamos a tomarnos un café en el bar del lado y charlamos un rato, el café terminó con un buen bocadillo completando mi comida y descubriendo el pastel.

Otro punto negativo en mi estancia allí, era que en aquel tiempo tenia mucho miedo a los perros, pues tenían uno grande que me entraba en mi habitación por las noches con lo cual me sobresaltaba con sus cariños, que para mi no lo eran.

En las grandes ciudades se conoce mucha gente y más en una edad de juventud, no tardé mucho tiempo en conocer a María que acababa de llegar a Barcelona por sus estudios y buscaba pensión, unos se hablan con otros y otras chicas nos dijeron; pues una amiga de la señora que estamos busca pensionistas con lo cual las dos nos fuimos juntas a vivir a la calle Paseo de San Juan.

La señora no recuerdo porque razones nunca estaba en la casa, con lo cual nos dejaba la casa grande y destartalada para las dos, nosotras nos sentíamos tan felices allí, pues hacíamos lo que queríamos sin ninguna manía a nada hasta el día que vino a visitarme mi hermana con su marido y dijeron que no teníamos que continuar viviendo allí ya que la casa no requería todas las condiciones necesarias, nosotras afirmábamos que eramos felices y que teníamos todo lo necesario.

Mi hermana se quedó muy preocupada con ello y mi cuñado dándome consejos y sugerencias, con lo cual nos hizo reflexionar y encontramos a otra buena señora que buscaba dos chicas de compañía y ayuda financiera.

Nos fuimos a la Rambla de Cataluña, cerca de Consejo de Cien, naturalmente muy céntrico, allí se terminó todo hasta el día que me vine a Canadá, no hay más que explicar pues los días fueron buenos y todo completaba lo requerido para tranquilizar a la familia. Como se dice tomamos chocolate al calentito de la camilla y el cuento se terminó.

Después de tantos años de estar allí, no pude conservar ninguna fotografía de la Señora Mercedes, pues las que le hice se me perdieron en un traslado por error.

28 comentarios:

  1. Preciosa y entrañable tu historia, si lo deseas, voy donde me digas y pido prestada unas fotos y te las envío, si lo deseas, en serio y lo que quieras de aquí en Barcelona y yo te lo pueda conseguir dímelo y de verdad te lo consigo.
    Un abrazo, y no te añores, si tu familia está ahí contigo ahí es donde mejor estás y si vienes a Barcelona, ya sabes tienes quien te guíe, yo, para ver lo que tu quieras...Dilo y ya está, muchas gracias y te envío un fuerte abrazo y muchas gracias por todo y por ser como eres, no cambies nunca.
    Mari Trini

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  2. Bueno,son cosas de la juventud... ya sabes que en aquella época todos somos muy impetuosos... quién no guarda esos recuerdos como tesoros del pasado? La juventud... la familia protegiendo desde la diatancia... ya pasó y ahora eres feliz. BESITOS Y SALUDITOS DESDE ESPAÑA.

    He tenido problemas para ponerte comentario... no sé si te llegará.

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  3. Gracias por tu gesto Mari Trini, la Sra Mercedes murió hace años y tenía muy poca familia.
    Pues cuando vaya por Barcelona nos vamos a conocer, ya que es allí donde pongo mi pie en primer lugar.
    Besos

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  4. Gracias Liova, escribir los recuerdos siempre son buenos para ir haciendo historia de una vida.
    Cuando se es joven en donde vivir le parece menos importante.
    Besos

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  5. Y pensar que ahora tu sobrina pasea su perro (ese gran danés) por el passeig de Sant Joan... Me gustan tus relatos de antaño. A ver cuando cuentas tu viaje a Canadá.

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  6. Hola Paseante, te diré que con Copini fue con quien me quité el miedo a los perros.
    Quizás algún día hable de mi viaje.
    Buenas noches

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  7. Gracias Marian por tu visita.
    Feliz semana

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  8. Entrañables recuerdos de juventud. Es curioso comprobar cómo una vez pasados los años se ven las cosas de otra manera, pero los recuerdos están ahí. Haces bien en ir recopilándolos porque forman parte de tu vida.
    Me ha gustado esta entrada.
    Besos, Mari-Pi-R.

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  9. Historias de la juventud e historias que uno recuerda siempre. Tu estancia en Barcelona me recuerda a las vivencias de cualquier muchacha sacada de una novela de Juan Marsé. Un abrazo, Mari-Pi-R.

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  10. Hola querida Mari.
    Me encanta tu comentario"escribir los recuerdos siempre son buenos para ir haciendo historia de una vida.''...
    Y así es las experiencias nos permiten valorar lo que realmente vale la pena en la vida,puede como nos dice que aquel lugar no fuera el indicado pero las dos se sentían libres y cómodas la una con la otra,una de cal y una de arena nos traen evocar tiempos pasados,ya con la experiencia de hoy en día sabemos que solo la juventud y esa ilusión por concluir proyectos nos hacen mas sostenibles las situaciones.

    Un abrazo guapa, entrañable como siempre

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  11. Gracias Atenea, me alegro que te haya gustado mi entrada en cada tiempo una cosa, verdad?, pero cuando se es joven uno no tiene muchas necesidades.
    Un abrazo fuerte

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  12. Gracias Paco por tu comentario, creo que mi historia es parecida a muchas otras de cualquier pensionista en aquellos tiempos.
    Un abrazo

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  13. Pues la verdad que aunque no he hablado en ella porque todo fue de maravilla en mi cuarta pensión los días fueron muy buenos y los recuerdos también, era como si uno estuviese en su propia casa, con menos aventura.
    Un abrazo América

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  14. Yo estudié en la misma Barcelona donde vivía con mis padres y envidiaba a mis compañeros que vivían en un piso, lejos de la familia, viviendo a su aire con relativa libertad.
    Felices recuerdos Mari-Pi-R
    besos

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  15. Envidiabas a tus compañeros en aquellos tiempos, ahora no los envidiarías, pues donde mejor que con los padres que te cuidan y se preocupan de ti.
    Un abrazo Fra Miquel

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  16. Me imagino a la señora Mercedes como una señora entrañable de bata y rulos. ¿Me equivoco? No sé qué tendrá la juventud que crea recuerdos tan dulces y felices.
    Besos

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  17. Pues era todo lo contrario una señorita soltera de buena familia pero con poco dinero hasta que heredó de sus tías ya en los últimos días de su vida.
    Gracias Carmen por tu paseo, un abrazo

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  18. hola, te acabo de conocer en el blog de Mª Trinidad, soy de Barcelona, de Hospitalet del Llobregat y comprendo tus peripecias en esa gran ciudad, esas calles tan mías y que quizás no podré nunca más a pisar. Ahora vivo en Calatayud en Zaragoza, ayudando a una pequeña comunidad de monjas dominicas para que no cierren el monasterio.
    Te invito a que te quedes a mi lado y me sigas contando tus experiencias en mi amada Barcelona
    Con ternura
    Sor. Cecilia

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  19. Hola Sor Cecilia, gracias por tu paseo en mi blog, ya ves yo tampoco piso mucho Barcelona de corrida cuando voy por allí, pero estas haciendo una buena labor en Calatayud en Zaragoza, ayudando a la pequeña comunidad de monjas para que no cierren el monasterio.
    Me paso por tu blog un abrazo

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  20. Buenos días, no te pude contestar, tuve un pequeño incendio en mi celda, demasiados cables para un solo enchufe, y me que de sin luz.
    Gracias por quedarte a mi lado
    Un beso de ternura de esta catalana
    Sor. Cecilia

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  21. Hola amiga, intensos los recuerdos que se queda adheridos a nuestros días de por vida. Preciosa entrada amiga. Un beso.

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  22. Gracias Sor Cecilia por tus palabras y por pasarte de nuevo por este espacio.
    Que pases una buena noche y ten cuidado con tantos hilos eléctricos.

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  23. Hola Lola, gracias por tu comentario y por pasarte por mi rincón.
    Un abrazo y feliz semana

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  24. ¡Hola Mari-Pi!!!

    Pues que relato más simpático y bonito. Es una experiencia más en tu vida, seguro que tendrías o tendrás alguna mucho más hermosas.

    Gracias por compartirla con todos nosotros.
    Te dejo mi gratitud y estima, Un abrazo y que seas muy feliz ahí en Canadá debe ser preciosa. Apropósito, Que hora será ahí en tu Canadá? Aquí son las tres de la madrugada. Buen fin de semana

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  25. Hola Marina, que trasnochadora que eres, yo me acuesto como las gallinas, ya que me gusta madrugar, mi marido es lo contrario, ya ves, siempre hay desequilibrios en las parejas, jaja.
    Gracias por tu paseo y que tengas una feliz semana

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  26. Hola Mari-Pi, una entrada magnifica, me ha gustado mucho. Un beso amiga.

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