En éste cine fue en donde vi mi primera película no puedo recordar cual fue ya que era muy pequeña para acordarme de ello. Un día una compañera de trabajo recordaba su primera película que había visto junto con su hermana en el cine, yo me puse a pensar y me dije pues yo ni idea de ello, ya que para mi el cine ha hecho parte de toda mi vida.
El cine en mi casa hacia parte de lo cotidiano, era el tema de cada día ya que mi padre durante unos años fue el propietario de él y siguió como empresario después de haberlo vendido.
Por supuesto iba cada domingo por la tarde con mi abuela paterna y mis hermanas al cine, teníamos la fila catorce reservada para nosotros.
En aquel tiempo era normal tener ciertas butacas reservadas para ciertas personas, detrás de nosotros estaba la señora Enriqueta y siempre nos traía caramelos y nos los daba en el intermedio, después de haber pasado la primera película.
Me gustaba el periodo del descanso, ver a la gente salir, entrar con sus bolsas de pipas, castañas, cacahuetes, chufas y altramuces sin dejar los caramelos. Ponían música anunciando los pocos comercios que habían en aquel tiempo, lo representaban con unas placas de cristal en doble capacidad en las que se hallaba el dibujo del comercio, proyectando a la pantalla del cine.
En los primeros años, aparte del cine habían espectáculos, no los recuerdo mucho ya que no asistía a ellos, debían de ser para mayores, alguno recuerdo pero muy vagamente. Pero en cambio me gustaba ir por la parte secreta del mundo escondido al publico, subir y bajar las escaleras que conducían a los cuartos sin importancia pero que tenían vida en ciertos momentos cuando estaban ocupados por los artistas, era todo un mundo fascinante para los pequeños.
Para mi, todo fue un conjunto de cosas que viví de pequeña, ya que hacían parte de nuestra existencia, el café y el cine. En la calle de la Avenida de la Rapita se encontraba la entrada del café-bar “el Sindicat”, entrabas en el te encontrabas con el café en la parte derecha el mostrador del bar y por el resto estaba lleno de mesas y frente a la entrada principal se hallaba una gran puerta que te conducía a la pista de baile, terraza de verano, por la tarde y noche había baile los fines de semana y en fiestas mayores durante el verano.
Esta foto fue sacada en el jardín, se puede ver la gran puerta de acceso al bar, mi padre lo tenía muy bonito con plantas y era un lugar muy agradable aquella terraza.
Íbamos algunos días a jugar por allí durante el día aunque creo que la toma de ella debió de ser un día festivo ya que íbamos las tres vestidas iguales. Mis pensamientos no son muy extensos, pero en cambio recuerdo bien el saco de chufas secas que había para hacer la horchata que siempre metía la mano para coger un puñado de ellas, por esto siempre me ha gustado la horchata de chufa que desgraciadamente tan solo la puedo saborear cuando voy por España. También recuerdo que nos sentábamos en la terraza y saboreamos leche merengada.
Con el tiempo por la parte de atrás se construyo el cine de verano, tenia acceso por la pista de baile y a la vez por dentro del cine por una puerta que estaba al lado del escenario del cine. El cine Olimpia estaba ubicado en la calle Mallorca, para mi era todo una manzana que comprendía el café, el cine de verano y el de invierno.
Era un pueblo que parecía que todos habían nacido en el cine, ya que habían cuatro cines y una sola iglesia con una población que no llegaba a los 13 000 habitantes.
Contrariamente a muchas ciudades españolas la calificación moral de la película no estaba publicada en la entrada del cine sino que tenias que ir a la entrada de la iglesia para ver si era autorizada a todos los públicos, parece que siempre hemos tenido un aire distinto con el tema del cine.
Esta foto se podría decir que es de mis tiempos, pero sin vida ya que no sé exactamente si el café funcionaba todavía, debajo de la cartelera se puede ver la pequeña ventanilla en donde vendían las entradas del cine, la pequeña casa antes de ser derrumbada.
Actualmente es así el Sindicat se ha convertido en comercios independientes y por la parte de atrás de la terraza de baile, el cine de verano y el cine cerrado todo ha sido derribado y se ha construido una plaza con viviendas que dan a la calle del Canal.
El cine en mi casa hacia parte de lo cotidiano, era el tema de cada día ya que mi padre durante unos años fue el propietario de él y siguió como empresario después de haberlo vendido.
Por supuesto iba cada domingo por la tarde con mi abuela paterna y mis hermanas al cine, teníamos la fila catorce reservada para nosotros.
En aquel tiempo era normal tener ciertas butacas reservadas para ciertas personas, detrás de nosotros estaba la señora Enriqueta y siempre nos traía caramelos y nos los daba en el intermedio, después de haber pasado la primera película.
Me gustaba el periodo del descanso, ver a la gente salir, entrar con sus bolsas de pipas, castañas, cacahuetes, chufas y altramuces sin dejar los caramelos. Ponían música anunciando los pocos comercios que habían en aquel tiempo, lo representaban con unas placas de cristal en doble capacidad en las que se hallaba el dibujo del comercio, proyectando a la pantalla del cine.
En los primeros años, aparte del cine habían espectáculos, no los recuerdo mucho ya que no asistía a ellos, debían de ser para mayores, alguno recuerdo pero muy vagamente. Pero en cambio me gustaba ir por la parte secreta del mundo escondido al publico, subir y bajar las escaleras que conducían a los cuartos sin importancia pero que tenían vida en ciertos momentos cuando estaban ocupados por los artistas, era todo un mundo fascinante para los pequeños.
Para mi, todo fue un conjunto de cosas que viví de pequeña, ya que hacían parte de nuestra existencia, el café y el cine. En la calle de la Avenida de la Rapita se encontraba la entrada del café-bar “el Sindicat”, entrabas en el te encontrabas con el café en la parte derecha el mostrador del bar y por el resto estaba lleno de mesas y frente a la entrada principal se hallaba una gran puerta que te conducía a la pista de baile, terraza de verano, por la tarde y noche había baile los fines de semana y en fiestas mayores durante el verano.
Esta foto fue sacada en el jardín, se puede ver la gran puerta de acceso al bar, mi padre lo tenía muy bonito con plantas y era un lugar muy agradable aquella terraza.
Íbamos algunos días a jugar por allí durante el día aunque creo que la toma de ella debió de ser un día festivo ya que íbamos las tres vestidas iguales. Mis pensamientos no son muy extensos, pero en cambio recuerdo bien el saco de chufas secas que había para hacer la horchata que siempre metía la mano para coger un puñado de ellas, por esto siempre me ha gustado la horchata de chufa que desgraciadamente tan solo la puedo saborear cuando voy por España. También recuerdo que nos sentábamos en la terraza y saboreamos leche merengada.
Con el tiempo por la parte de atrás se construyo el cine de verano, tenia acceso por la pista de baile y a la vez por dentro del cine por una puerta que estaba al lado del escenario del cine. El cine Olimpia estaba ubicado en la calle Mallorca, para mi era todo una manzana que comprendía el café, el cine de verano y el de invierno.
Era un pueblo que parecía que todos habían nacido en el cine, ya que habían cuatro cines y una sola iglesia con una población que no llegaba a los 13 000 habitantes.
Contrariamente a muchas ciudades españolas la calificación moral de la película no estaba publicada en la entrada del cine sino que tenias que ir a la entrada de la iglesia para ver si era autorizada a todos los públicos, parece que siempre hemos tenido un aire distinto con el tema del cine.
Nunca la tuve en mis manos ya que nunca llegué a pagar la entrada.
Esta foto se podría decir que es de mis tiempos, pero sin vida ya que no sé exactamente si el café funcionaba todavía, debajo de la cartelera se puede ver la pequeña ventanilla en donde vendían las entradas del cine, la pequeña casa antes de ser derrumbada.
En esta foto se ve la pequeña casa derrumbada.











Hola amiga!!!! Pero cuánto he disfrutado con esta entrada!!!!!
ResponderEliminarNo me extraña que nunca pagaras entrada... jajajajajaja!!!! Y me llamó la atención tener que ir a la iglesia para ver si la película era tolerada!!!! qué fuerte, pero qué fuerte!!!!
Te contaré que cuando yo era pequeña e íbamos los domingos al cine la entrada valía 25 pesetas y nos llevábamos las chuches escondidas en los anoraks pues en el ambigú del cine eran mucho más caras.
También había NODO e intermedio.... hace unos 11 años yo vivía en las islas Canarias y me llamó la atención que cuando terminaba la película la gente aplaudía, jajajajajja!!!
Gracias por tu entrada pues me has transportado a unos años repletos de felicidad!!! Besos desde España.
Ya ves Liova, que buenos recuerdos tienes tu también del cine, 25 pesetas, ya de ello mucho tiempo verdad?.
EliminarPues veo que tu has vivido en muchas ciudades, con esto siempre tienes mucho que contar.
Sabes una cosa cuando vuelvo a Canadá ya aterrizado el avión la gente aplaude, es en el único vuelo que lo vivo, lo cierto que siempre lo encuentro simpático el hecho.
Besos
maravilloso post, querida Mari-Pi-R, cuantos recuerdos y que guapas y arregladas las tres da gusto de veros.
ResponderEliminarMuchas gracias por compartir tus recuerdos de niñez, son preciosos gracias y un abrazo,BFDS.
Gracias M Trinidad, no siempre íbamos vestidas iguales las tres eran en los buenos años que tuvieron mis padres, luego los pequeños íbamos heredando algunos vestidos de los mayores.
EliminarTiempos han habido de todo.
Un beso
cuantas pelis habremos visto, eh? a mi me gustaban las chufas tal cual, y la merienda que nos llevaba mi madre.
ResponderEliminarbesitos, tía, me han gustado las fotos.
Me gusta lo de los cuatro cines y una sola iglesia...
Y las que estamos todavía viendo, jeje!.
EliminarEl sabor de las chufas lo tengo muy presente parece que todavía las saboreo.
Te has fijado en las últimos carteles está el nombre de la empresa del abuelo.
Con una iglesia era suficiente, pero cuatro cines para tan poca población y esto que siempre estaban llenos.
Besos
Hola Mari-Pi, que entrada tan linda, si por ella han pasado todos los días de mi vida, a mi el cine siempre me ha gustado mucho, y mi hermana se hizo novia de un chico que en mi ciudad natal su padre era el dueño de casi todos los cines que había allí, encima… mi hermana tenía que llevar alguna de las hermanas pequeñas de “carabina” a si es que lo veíamos todo. Fue una época preciosa, y tu escrito me ha hecho volver a tan estupendos recuerdos. Gracias. Un beso.
ResponderEliminarPues tu vida se puede decir que transcurrió en el cine también, era lo bueno que se tenia en aquellos tiempos pasar el domingo por la tarde en el cine.
EliminarYo también soy muy aficionada al cine, ahora mismo cuando veo que no tengo una buena película en la TV me digo que no hay nada.
Besos
De pequeño iba al cine Avila, en el centro de caracas. Ponían películas de Disney. Dumbo y bambi fueron de las primeras. Pinocho también.
ResponderEliminarMe gusta el cine, aunque ahora sigo viendo películas infantiles ;D
Besotte
Pues guardar el espíritu infantil no es malo, hoy en día parece que el cine se haya convertido en mucha acción y violencia ya los diálogos de antes no existen.
EliminarUn abrazo Manuel
Me encanta tu entrada...me has hecho regresar a mi infancia y ver cómo traían las películas de un cine a otro con una moto vespa.
ResponderEliminarGracias
Un beso
Sor. Cecilia
Pues se me había ya olvidado este detalle de las entregas de películas, recuerdo que era muchas veces todo una preocupación que no llegaba la película.
EliminarUn abrazo Sor Cecilia
Que maravilla de post: es una entrada nostálgica, recordándonos los tiempos de antes, el espctáculo del cine. A mí me ha recordado la película "The Majestic", o los "Fantasmas del Roxy", de Serrat. Debió ser estupenda tu niñez, con ese cine propio, esos espectáculos, esos estrenos y esos jardines. Me gustó mucho el post, Mari-Pi. Que tengas un gran domingo.
ResponderEliminarPues aunque tuve mucho cine dentro de ello siempre he tenido muy buenos recuerdos de los que me gustan reconstruirlos y no olvidarlos.
EliminarGracias por tus palabras Paco
Tía, he recordado que mamá no nos dejaba comer altramuces, nos decía: no sabemos con qué agua han estado en remojo, podéis coger el tifus...y qué decir que en casa no comimos "rovellons" hasta que fuimos mayores por miedo al envenenamiento...cosas de tener un abuelo médico. Y que no entraron perros en casa hasta que fuimos mayores (luego fue un no parar). Hay que ver lo que marcó don Alfredo :)
ResponderEliminarPues todo se hace por bien, yo lo peor fue el miedo que nos inculcó mi madre ya que siempre he tenido miedo de todo se puede decir.
EliminarAhora hay botes en conserva de altramuces y alguna vez compro, para recordar los que no comí de chica.
Besos
Pues gracias por pasarte y quedarte, iré luego a visitarte.
ResponderEliminarUn feliz domingo Elaine
Precioso post, con tus recuerdos del cine, las chufas, la publicidad entre películas...es lo que se vivía antes. Qué suerte poder ir al cine siempre que quisieráis, las fotos son muy bonitas. Me ha hecho gracia el comentario, supongo que de tu sobrina, del agua de remojar las chufas, qué cauto era el abuelo. Menos mal que a nosotros no nos pasó nada comiéndolas. Un beso.
ResponderEliminarPor supuesto que no, el cuerpo necesita alimentarse de algunos microbios con lo cual coge mejores defensas.
EliminarMe alegro que te haya gustado mis recuerdos.
Besos
¡Que buenos recuerdos los del cine del domingo de la infancia! y ¡qué maravilla tener un cine familiar con una fila reservada y todo, debía ser una pasada!. Me ha encantado tu descripción y la foto de las tres no tiene precio.
ResponderEliminarYo también recuerdo con cariño los cines de doble sesión, con los nodos, la publicidad, los bocadillos, y los descansos en donde pulverizaban en ambiente con "ozonopino" en un intento de aclarar el ambiente. Pero mis preferidos eran los cines de verano, ver una película al fresco, entre naranjos en algunos casos, viendo el cielo y sin agobios es algo que no olvidaré y que tú me has recordado.
Se me había olvidado el olor del "ozonopino", que bueno!.
EliminarVeo que tu cine de verano era mejor que el mio entre naranjos, que maravilla, me imagino por allí.
Esto de los bocadillos y el descanso cada uno tiene su recuerdo en ello.
Besos
¡Hola!
ResponderEliminarBonitos recuerdos.
Saludos de J.M. ojeda.
Feliz semana.
Gracias J.M. Ojeda por tu paseo así que igualmente una feliz semana para ti.
EliminarMi primera película que vi fue en el Cine "Monarca", fue Bambi. De eso ya hace mucho tiempo. :)
ResponderEliminarPues acordarte de tu primera película que bueno, ya sé que eres un buen critico de cine y que lo llevas dentro.
EliminarUn abrazo
Eu que agradeço! Seja sempre bem-vinda!Feliz Carnaval! Sambando ou descansando! Bjão no coração!Ah! Teu blog possui aquelas letrinhas chatas da verificação de palavras p/poder postar um comentário! Porque você não tira?...
ResponderEliminarElaine Averbuch Neves
http://elaine-dedentroprafora.blogspot.com/
http://www.dihitt.com.br/elaineaverbuch
http://twitter.com/@elaineaverbuch
Efectivamente Elaine esto de la nueva verificación de las palabras no resulta muy fácil a la primera, hay veces que incluso hay que ponerlo tres.
EliminarBuen Carnaval.
Hola Mari Pi, yo guardo en casa un talonario de entradas.... fola 14 q recuerdos. Jokin
ResponderEliminarPues a conservar es todo un recuerdo, yo no me acuerdo de ello.
EliminarUn beso
Qué maravilla de recuerdos nos acercas hoy. Ir al cine era todo un lujo. Aquella enorme pantalla cuando en las casas ni siquiera había las televisiones en blanco y negro. Mis recuerdos sobre las primeras películas me llevan a las de Marisol y a la de Los diez mandamientos. Fueron años inolvidables.
ResponderEliminarGracias por acercarnos tus recuerdos.
Besos, Mari-Pi.
Que espectacular era ver Los diez mandamientos en el cine, fueron películas de gran calidad en aquellos tiempos.
EliminarSi la televisión fue apagando tranquilamente este mundo del cine del domingo.
Besos
¡Qué buenos recuerdos! Por cierto, creo que no nos has dicho dónde estaba este cine, pero no importa, podría encontrarse en cualquier lugar de España. Por mi parte seguro que mi primera película sería alguna de críos de los años 80, cuya entrada valía 25 pesetas. Estoy recordando que quizás fuese una de payasos, de los míticos payasos de la tele Gaby, Fofito y demás familia.
ResponderEliminarBesitos
En Amposta, Tarragona, mi pueblo Carmen.
EliminarPues si en los años 80 todavía valía la entrada 25 pesetas debía de ser en un cine sin fin lucrativo, me parece un precio muy bajo.
Mas o menos todos se acuerdan de alguna película que les marcó en algo.
Besos
Que entrada tan entrañable Mari-Pi, me ha traído muchos recuerdos, pues mis padres, aunque no dueños, también regentaban un cine en mi ciudad cuando yo era adolescente.Era todo tan distinto... muchas veces lo recuerdo y deseo intensamente volver el tiempo atrás.
ResponderEliminarUn abrazo
Ya ves Verdial, hemos vivido momentos iguales en nuestra vida, seguramente que tu tendrás buenos recuerdos de ellos.
EliminarA ver si en Sabor Añejo nos escribes un bonito post sobre el cine.
Un beso
Este post es melancólico. ¿Has visto "The last picture show"?. Me has recordado aquella película de los años 70.
ResponderEliminarYo tampoco pago jamás entrada para leerte. Me siento en la fila catorce (aunque seguramente la tengas reservada para otras personas) y te leo mientras como almendras tostadas. Tus historias siempre son como una película.
Hay Paseante!, este comentario me sensibiliza mucho sabiendo que viene de ti.
ResponderEliminarPues te voy a reservar una plaza siempre en la fila catorce.
Un abrazo y que te vaya bien por tus tierras.
Es como volver a tiempos pasados,me ha gustado mucho,felicidades,un abrazo.J.R.
EliminarGracias por tus deseos José Ramón y me alegro que te haya gustado.
EliminarUn abrazo
Mi primera película fue una de Tarzán que proyectaron en Mosqueruela, allà por los 60. El pueblo no tenía cine (ni lo ha tenido nunca) y un día pasó por allí ¡un cine ambulante!, que plantó en la plaza del pueblo una gran pantalla y unos enormes altavoces. No hacía falta bando ni cartel anunciador, pues la noticia corrió como la pólvora. Casi todo el pueblo acudió esa noche a la cita y pagó su entrada. En mi caso fue gratis, ya que mi casa era de las pocas que tenia una ventana que daba a la plaza. Aunque era tan pequeña que casi no cabíamos todos los de la familia.
ResponderEliminarDespués ya no volvieron más por el pueblo, pero bueno, teníamos la tele, con Rintintin, el gato Félix, los Chiripitiflaúticos.....
Un saludo para ti y todos tus lectores y nuchas gracias por tu fidelidad, MariPi.
Hola Alberto, ya ves tu disfrutaste de un cine ambulante, no tenia idea de ello, que en los años 60 fuese corriente en ciertos pueblos, afortunadamente que tuviste la época de la televisión, yo como digo casi nací en el cine, con lo cual cuando mi marido me pregunta que hay de televisión y no hay película le digo pues hoy nada.
EliminarGracias por tu paseo.
Qué bonitas remembranzas, me has llevado hasta mi lejana niñez. Recuerdo que mi primera película (El derecho de Nacer) la vi el la plaza del pueblo, la proyectaron sobre la blanca pared de la casa cural y era gratis, por su puesto.
ResponderEliminarAbrazos.
He estado descargando muchas películas antiguas entre ellas El derecho de nacer, con lo cual cuando la vea me acordaré que fue tu primera película.
EliminarMe alegro que te haya hecho vivir un buen recuerdo.
Un abrazo
Siento como propios muchos de tus recuerdos a pesar de haber vivido en contextos tan diferentes y distantes...
ResponderEliminarUn abrazo
Más o menos todos pasamos por los mismos tiempos aunque sean distintos, pero se viven las mismas cosas.
EliminarUn abrazo