En nuestro primer día en
Santiago de Cuba estábamos tomando el desayuno en la casa del señor
Rafael quien nos alojaba, nos daba sus primeras explicaciones de las
cosas importantes que ver en la ciudad y alrededores.
Yo escucho y no hablo,
pues pienso siempre contrariamente a mi marido, aceptaría todo lo
que me ofrecen y más cuando me lo sirven en bandeja sin hacer el
menor esfuerzo.
Mi marido escucha y deja
hablar al otro pero su rosto va cambiando a medida que se va haciendo
la idea de lo que le van ofreciendo.
El señor Rafael nos decía
que en Santiago no había transporte publico ni para los cubanos, que
si se comía en los restaurantes uno se ponía enfermo, que nos iban
a dar precios muy altos por las excursiones que habían en los
alrededores y que lo mejor seria que todo fuese bien negociado.
Mi marido iba ya poniendo
cara de pensador y calculador y diciendo que se lo iba a pensar.
El señor Rafael
insistiendo que cenásemos en su casa, íbamos a comer mejor que en
cualquier lugar sin tomar el riesgo de ponernos enfermos, y que
antecedentemente ningún turista se había puesto enfermo.
Además él iba a negociar
por nosotros o bien nos iba acompañar para visitar el Santuario del
Cobre y el Castillo del Morro.
A todo ello le dijimos que
nos lo íbamos a pensar y que no cogíamos la cena. Fue en el único
lugar que nos ofrecieron la cena.
En realidad su casa no fue
la que contratamos por Internet, nos salió mal desde un principio,
pues todo confirmado e incluso el taxis al aeropuerto nadie se
presentó. A todo ello nos fuimos a la dirección que teníamos y al
llegar allí las dos hermanas muy simpáticas nos dijeron que nos les
funcionaba Internet, cosa contraria ya que todo había estado
confirmado, pero no dijimos nada.
Además dijeron que
estaban en renovaciones y que nos íbamos a hospedar en otro lugar. En
un principio la nueva casa nos dio un parecer mejor.
Pero ya el precio no era
lo mismo, nos cobraron más por ser la temporada alta, con lo cual
estuvimos los dos días confirmados y nos buscamos otra casa mejor y
más céntrica.
Nos fuimos a dar vueltas
por la ciudad haciendo fotos hasta llegar a la Plaza de Marte, mi
marido me dejó sentada diciéndome que se iba en busca de un bar
para sus necesidades. Al cabo de un rato se sentó un hombre a mi
lado y estableció enseguida conversación.
Lo de siempre de donde
somos, siempre decimos que somos españoles, pues su padre también
lo era, conversamos amigablemente hasta que vino mi marido y
continuamos la conversación.
Mi marido ya se había
informado con su libro del viajero un lugar en donde comer, el señor
le dijo otro mejor que él suyo en los alrededores e incluso nos dijo
que podíamos hacer las dos excursiones con autobús sin tener que
coger taxis para ello. Nos dijo el lugar donde cogerlos y los
números.
Efectivamente el señor no
tenía ningún interés económico con nosotros. El restaurante era
muy bueno y volvimos tres veces más y no fueron cinco porque se
encontraba en el 18 piso y el ascensor dejó de funcionar.
En el piso 19 se hallaba
una cremería con una gran variedad de heleados, ya no se podía
pedir más, los consejos del buen hombre estuvieron bien acertados.
El restaurante era un
lugar frecuentado por cubanos y una pareja de cantantes animaban los
aniversarios que en cada una de nuestras visitas nos encontramos por
lo menos con uno e incluso dos. Al final la pareja así como la
camarera ya nos conocían por nuestros nombres y llegamos a ser
amigos de ellos, terminando el ultimo día festejando por adelantado
el aniversario de mi esposo.
Después de la comida nos
fuimos a visitar el Santuario de la Virgen del Cobre con autobús. El
autobús no era muy confortable, lleno de gente como siempre y con
mucha espera ya que pasan con poca frecuencia, pero así es Cuba.
El gobierno no pone nuevos
autobuses con lo cual los particulares dan el servicio con camiones
que suelen pasar con mucha más frecuencia por 1 peso nacional, el
pasaje del autobús es de 20 centavos, todo ésto en ciudad, pero la
gente coge los camiones ya que uno no pierde tiempo esperando.
A la vuelta la cosa se
empezó a ponerse peor, ya que después de una buena espera no pasaba
ningún autobús y un muchacho nos dijo: “ pues apurasen, la noche
está por caer y tomen un camión”.
De repente vino el camión,
el cobrador nos dejó las dos plazas de delante con el conductor y me
sentí en un vuelo sentada allí.
La carretera era bastante
mala, menos mal que nos cedieron las dos plazas privilegiadas ya que
nadie se sube allí, pero llegamos a Santiago ya la noche caída y
basculados por las condiciones de la ruta.
Creo que en los viajes hay
que escuchar a todos pero tener el ojo de quien te quiere ayudar y de
quien se quiere beneficiar.
Jolines menuda odisea, y que interesante, el hospedaje, la comida el transporte...
ResponderEliminarEs bueno lo que nos explicas así aprendemos, pero creo que a Cuba no iré.
Un beso.
Cuba tiene muchos inconvenientes por el país pero en cambio hay que conocerlo, nosotros hemos ido dos veces y esta vez no nos llevamos el bañador ya que hay mucho por conocer y contar.
EliminarUn beso
Hola!!!! hay que ver lo que os pasa!!!! Mira, lo bueno de todo es que habéis tenido el privilegio y el placer de conocer Cuba y sus gentes. Imagino que la formalidad vuestra es muy distinta a la cubana... pues eso... que nunca pasa nada, todo da igual... en fin!!! la odisea fue monumental pero habéis conocido la Cuba profunda y eso también es un placer, no???? Besos cariñosos desde aquíííííí!!!!
ResponderEliminarSabes Liova en Cuba siempre pasan muchas cosas, como en todos los paises cuando uno viaja, pero dentro de todo todo va bien, aunque la informalidad de la gente no me gusta, pero hay veces que es mejor no decir nada y buscarse otro lugar, como hicimos, cosa que es muy fácil ya que hay muchos que los puedes visitar sin ningún compromiso.
EliminarUn beso amiga
Espero que ya esteis descansados de tanta odisea,pero al final todo sale bien,y creo que mereció la pena los contratiempos. Un saludo.
ResponderEliminarEfectivamente es así, cuando uno llega a casa le quedan las fotos y las anécdotas los malos momentos que no fueron tantos se olvidan.
EliminarUn abrazo
¡Qué pillo el hombre! pero al final salió bien y acertásteis con el restaurante. Debéis encontraros de todo, todos quieren sacar tajada del turismo, haces bien en ir con los ojos bien abiertos y no fiaros del primero que os ofrezca algo. Seguro que las excursiones fueron preciosas. Un beso.
ResponderEliminarEs una forma de hacer negocio, pero nos salia mejor comer en el restaurante de precio y con mas libertad que en su casa.
EliminarSon anécdotas que uno recuerda luego.
Besos
Dios Te Bendiga Mari.
ResponderEliminarEs Gratificante Ver Que Personas De otros Paises Visitan Nuestro Pais. Hace Dos A~os Visite Mi Pais Y Quede Imprecionada. Mas Agradecida Con Dios Por Permitirme Regresar De Donde Provengo.
Te Invito A Mi Blog Por Si Algun Dia Deceas Pasar por Alli, Es Un Blog Cristiano :0)
http://www.jesussigotuspasos.com
Me Suscribire Al Tuyo Para Leer Las Experiencias Que Tienes En Tus Viajes.
Glorifico A Yeshua Hamashiaj por Tu Vida Amen Y Amen.
Hola Telaviv, si bien entiendo eres Cuba y vives en los Estados Unidos, una suerte, ya que muchos cubanos desearían salir de su país y no lo pueden hacer.
EliminarMe paso por tu espacio.
Un abrazo
Muy interesante siempre leerte para estar mejor informados si algun dia nos podemos permitir viajar a Cuba una abrazo
ResponderEliminarSi uno viaja por Cuba por su cuenta, no dejes de hospedarte en las casas es una buena experiencia y una economía y sinceramente lo tiene bien montado.
EliminarUn abrazo
En America latina es una aventura siempre conocer...Y hay que tener cuidado, porque se quieren propasar con los turistas.
ResponderEliminarSaludos
Esto casi pasa en todos los países, por esto hay que ir informado y no creer todo lo que te dicen en el primer momento.
EliminarUn saludo
En los viajes uno se encuentra de todo: personans encantadoras y desinteresadas y aprovechados de turnos, listillos sin escrúpulos que creen que el que viaje es lerdo o bobo. En fin, ojo avizor y no fiarse de nada ni de nadie. Saludos, Mari Pi-R.
ResponderEliminarEsta muy bien saber estas cosas,un placer leerte,un abrazo.J.R.
EliminarGracias José Ramón, siempre hay alguna historia que contar en cada viaje.
EliminarUn abrazo
Así son los viajes, siempre uno se encuentra de todo afortunadamente que nos damos cuenta muchas veces por donde van los tiros.
ResponderEliminarUn abrazo Paco
Un restaurante en un piso 18 y sin ascensor... Seguro que llegas con hambre :-) Vosotros no sois viajeros, sois aventureros.
ResponderEliminarCuando dejó de funcionar el ascensor ya no pudimos volver, ya que se encontraba cerrado.
EliminarAventurero es mi esposo.
Siempre son interesantes las anécdotas de tus viajes. No me puedo imaginar un restaurante en un piso 18, si tenía buenos ventanales las vistas serían espléndidas. Y las plazas privilegiadas en el camión, toda una odisea.
ResponderEliminarLo bueno de los viajes es traer en el recuerdo todas estas vivencias.
Me ha gustado mucho el relato.
Besos, amiga!!!
El restaurante era bastante grande cogía todo lo ancho del edificio, y por supuesto que con mucha luz y buena vista.
EliminarSe comía bastante bien por bajo precio, pues en Cuba uno no siempre encuentra de todo lo que hay en la carta.
Un abrazo
No tuvisteis entonces un viaje demasiado tranquilo, aunque imagino que valdría la pena de todos modos. En el camino siempre se encuentra uno a gente amable...Bueno, aunque sueles recordar predominantemente lo malo por encima de lo bueno, ¿o no?
ResponderEliminarBesitos
En Cuba siempre hay de todo, yo con mi segundo viaje encontré todo mejor, ya que iba curada del primero.
EliminarQuizás si vas en plan organizado todo se vea con otro angulo, pero hay menos aventura.
Un abrazo
Hola Mari-Pi, seguro que corristeis mil aventuras en ese viaje, pero comer en el restaurante del piso 18… la que más jajajaja¡¡¡ que atrevidos!!!
ResponderEliminarUn montón de anécdotas para contar a tus nietos. Un beso amiga.
Lo peor era el ascensor por esto dejó de funcionar, pero tenia una buena vista el restaurante y agradable.
EliminarUn abrazo
Interesante experiencia. Cuando estuve en Cuba me dejé engañar por un par de personas que me pidieron que comprara una bolsa de leche en polvo para sus hermanitas que se hallaban enfermas. Sé que luego revenderían esa leche porque ya me habían advertido... Al hospedarnos en hoteles y comer en algunos "Paladares" no tuvimos, en ese sentido, ningún problema.
ResponderEliminarUn abrazo
Cuba es así, hay que dar pero no sé sabe muchas veces si a las personas que se da son las que verdaderamente lo necesitan, pero el gesto está hecho.
EliminarYo te digo que prefiero los restaurantes del gobierno que los paladares, quizás no caí en los buenos.
Un abrazo
Hola mi querida amiga.
ResponderEliminarAsí es Cuba y otros muchos lugares pero ahí las cosas lamentablemente pueden tener mayor dimensión, también es cierto que en todos lados hay gente buena y desinteresada,yo resumiría tu viaje como una aventura llena de anécdotas propias de ese cálido país.jajaja...
Un abrazo guapa mía,poco a poco regresando.
Que alegría de volverte a ver de nuevo, espero que hayas podido hacer tus cosas y algo de descanso en este tiempo.
EliminarAsí lo fue tal como tu lo dices, Cuba tiene muchos inconvenientes pero tiene otra cara buena del país, una anécdota para contar y estar en contacto con los seguidores.
Besos y esperando ver tu próxima publicación.
Hola! encantada de conocerte y por lo que vemos hemos tenido ambas problemas. A nosotros nos tocó gente que nos quiso sacar dinero ofreciéndonos cosas o invitándonos a comer. Todo lo que cuentas es verdad.
ResponderEliminarSaludos desde Argentina desde mi blog de NUTRICIÓN http://siempreseraprimavera.blogspot.com/
En Cuba suele pasar este tipo de cosa hay tanta necesidad que la gente hace lo que puede para sacar algunos pesos a cualquier turista.
EliminarPero hay que verlo como una pequeña aventura sin importancia.
Un abrazo y gracias por tu paseo