El ajuar es un conjunto de muebles, ropas y demás
del uso corriente en una casa, antiguamente así se iba preparando
cada muchacha en la ropa de la casa.
Venia a ser como una responsabilidad para la madre ir
preparando el ajuar de sus hijas antes de que éstas llegasen al
matrimonio. Tradicionalmente, el ajuar iba siendo construido por la
novia, de acuerdo con su posición económica. La confección y
bordado de determinadas prendas como manteles y sábanas eran
realizados por la propia novia antes de la boda.
Los tiempos han cambiado y la igualdad entre el
hombre y la mujer en la sociedad ha hecho que la bonita costumbre se
haya perdido e incluso haya pasado al olvido.
La mujer ejerce una profesión tan importante como la
del hombre y estas hermosas prendas de otros tiempos han sido
remplazadas por simple y modernos tejidos, ya ilustrados muchas
veces, bordados a máquina y que llevan una etiqueta de un lavado sin
tener el menor cuidado de ello.
Esta foto que encabeza este post, es un tesoro de
muchos recuerdos, “Casa de la Señora Palmira”, cuantas muchachas
han pasado por aquella sencilla casa llena de luz y calor humano, que
cada joven iba hacer su labor por la tarde.
Yo me acuerdo de esta casa y si mal no recuerdo
situada enfrente al Cine Olimpia, haciendo esquina, se subía al piso
y te encontrabas con una gran sala, con muchas ventanas, sillas de
madera con asiento de paja bien rudimentarias, alguna mesa y muchos
bastidores colgados en el muro que eran el sueño de cada una de
aquellas muchachas que ponían el alma en su labor.
Las conversaciones se centraban en el mismo tema, los
noviazgos de cada una, de sus proyectos, de sus salidas, del baile y
algunas veces una llegaba con lloros porque se había peleado con su
enamorado, aunque muchas veces volvían de nuevo a su amor.
Palmira era de talla pequeña, fuerte y mujer seria
de pocas palabras, ella estaba en su trabajo e iba revisando las
labores y corrigiendo los puntos que a su parecer no estaban muy bien
hechos, estaba atenta a sus demandas y enseñaba hacer los puntos que
no se sabían hacer.
De vez en cuando, cuando el barullo se formaba de las
risas y la charla y la labor se dejaba de lado para atender a la
interesante conversación, Palmira se ponía seria y parecía mucho
más alta de lo que era ya que con un grito hacía callar a todas
estas jóvenes que se dejaban llevar por momentos de emociones y
sueños.
Yo fui por esta casa de ventanas mirando a la calle,
de bastidores colgados que esperaban el seguimiento de la labor al
día siguiente, de sillas vacías que se iban llenando cada tarde,
allí fui a aprender mis puntos que ya apenas sé hacer y bordé
algunas sábanas para mi segunda hermana.
En esta fotografía las jóvenes muchachas bonitas y
alegres que no me son indiferentes, entre ellas hay rostros que he
conocido aunque no puedo decir sus nombres pero otros de los que soy
capaz de nombrarlos ya que son y han sido amigas de mi hermana mayor.
El bordado es todo un arte, una labor de adorno hecha
en relieve en una tela con aguja e hilo y con la combinación de
hilos de colores se consigue una pieza de gran calidad, que nunca
será remplazada por ningún tiempo moderno.

Lo que cuentas parece que no ha sucedido si no fuera que mi prima, de 50 años actualmente, me mostró en España, el ajuar que ella había bordado. A mi me costaba creer. Yo mayor que ella y en otras latitudes no lo había hecho y tampoco mis amigas.
ResponderEliminarCariños desde Argentina
Supongo que son costumbres de países, pero por España 50 años atrás y muchos más era muy corriente todo ello.
EliminarMe imagino que de otra forma tuviste todo lo necesario igualmente.
Un abrazo
Querida Mari-Pi-R; precioso post lleno de recuerdos, yo también me bordé mi ajuar, a mano, y a máquina, antes se aprendía de todo, punto de cruz, filtiré,bordar con bastidor como en la foto, calados, petit-point , ganchillo etc y demás labores...!!!
ResponderEliminarYo tengo todavía mucha ropa de casa bordada por mí, hay cosas que las pongo en contadas ocasiones, porque la vida diaria, no te deja tiempo para el trabajo que conlleva el poner por ejemplo una mantelería, y después plancharla con primor etc...Yo sinceramente, mi ajuar casi todo se lo he traspasado a mi hijo, que le gustan esas cosas, pero lo más seguro que a su futura esposa...ni tiene novia, no le gustarán y mucho menos el trabajo que conlleva ello.
Pero a nosotras, sí que nos gustan.
Un abrazo y muy bonito post, BFDS.
A lo mejor tu nuera también le va a gustar como a tu hijo, lo bonito siempre gusta en todas la generaciones aunque se use menos.
EliminarMe alegro que vivieras los tiempos de los pequeños puntos, yo todavía voy haciendo alguna cosa y lo uso en lo ordinario, ya que siempre pienso que para que se quede amarillo en el armario mejor usarlo.
Besos
Hola Mari-Pi, pues yo sí recuerdo el tema del ajuar de mi hermana mayor, que a nosotras las pequeñas nos parecía con tanto bordado algo para una princesa, después con el tiempo, y ya casada, nos dimos cuenta que eso era solamente para enseñar, porque a la hora de planchar era un infierno, el algodón junto a los bordados eran para desfallecer en el intento.
ResponderEliminarPero era divertido asistir al taller de bordados, donde cada una de las jóvenes iban haciendo poco a poco su ajuar para disfrutarlo años más tarde al lado del amado, sin darse cuenta de los años que había costado hacerlo. Un beso amiga, para mi lleno de recuerdos de mi juventud.
Tienes razón el algodon con el bordado es todo una lata plancharlo, pero en cambio una mesa luce mucho con esta bonitas prendas.
EliminarHoy en vez de pasarnos por un taller de bordados nos pasamos por una sala de ordenadores, otros tiempos amiga.
Besos
Hola Maripir!!! pertenezco a esa generación en la que el ajuar había que tenerlo porque todo se usa pero ya no se bordaba (te confesaré que tan sólo sé coser botones y poco más) Esos bordados y esas obras de arte hoy se ensalzan... y sabes porqué???? Porque todo se pierde y somos nosotros los que acabamos y terminamos con ello. Adoro esas sábanas bordadas a mano que tiene mi madre y que encima no me las quiere dar, amo esa colcha de ganchillo perfectamente hecha que tiene sobre su cama, esas mantelerías con las iniciales cosidas... ME HA ENCANTADO TU ENTRADA!!! Besos desde aquí!!!! MUAKSSSSSS!!!
ResponderEliminarLiova cualquier día vas a heredar todas estas estupendas prendas que tu madre tiene que todavía no quiere deshacerse de ellas.
EliminarComo bien dices somos nosotros y nuestros tiempos que acabamos por terminar con ello.
Un abrazo fuerte
Qué bonito este post, Mari-Pi-R, yo bordar, bordar, poco. Mis sábanas las bordó a máquina una prima de mi marido que era bordadora y trabajaba en ello, pero sí que hice las puntillas a ganchillo de una mantelerías que todavía conservo. Guardo también las sábanas de novia que pertenecieron a mi suegra, con unas filigranas muy bonitas. Ahora se llevan cosas más prácticas y lavables que no den tanto trabajo, pero es muy agradable contemplar los bordados antiguos tan elaborados.
ResponderEliminarBesos y buen fin de semana.
Conservas muchas prendas de mucho valor del que puedes estar satisfecha con ellas, yo voy usando muchas cosas pero las sábanas se me quedaron todas pequeñas ya que las camas de ahora son de tamaño mucho más grande, pero allí están esperando que algún día me decida que hacer con ellas.
EliminarBesos
Muy interesantes todos estos recuerdos. La sociedad va cambiando y poco a poco se fue quedando atrás estas artesanía y otras. Ahora vivimos demasiado aprisa, no hay tiempo para nada y esas labores requerían dedicarles mucho cariño y mucho tiempo. Esos bordados y otro tipo de labores realizados a mano hoy en día son obras de arte, que no todo el mundo valora.
ResponderEliminarYo recuerdo a mi madre y a mis tías realizando labores de este tipo. Yo nunca llegué a bordar, me gustaba mucho hacer ganchillo y tengo muchas labores guardadas porque como tú dices hoy en día buscamos la comodidad, tejidos fáciles de lavar.
Besos, Mari-Pi.
Las épocas van cambiando y si podemos comprar una sábana que no necesite la plancha mucho mejor, pero da mucho más gusto meterse en una sábana de algodón, yo todavía las busco, y son de las piezas que suelo planchar, sábanas y manteles, ya que lo demás no necesita plancha.
EliminarSupongo que con el ganchillo pasaste ratos buenos con él, lo mejor es tener las manos y la cabeza ocupada.
Besos
Me ha encantado la foto y el post. La descripción de cómo pasaban aquellas chicas las tardes bordando su ajuar me ha gustado mucho. La foto es una maravilla.
ResponderEliminarGracias Santi, para mi esta foto es como un gran tesoro, sobre todo el lugar y la gente que he conocido, siempre que hallo una de estos tiempos me parece que he vuelto a mi juventud y a lo que he dejado.
EliminarBesos
Mis padres cumplirán 50 años de casados dentro de poco. Mi mamá no bordaba, así que el ajuar lo hizo mi abuela. Entonces vivían en Venezuela. Pero veras, no solo fue el de mi mamá...también el de sus hermanas, que eran 7 más ;D
ResponderEliminarSegún entiendo, trabajaba en cada bordabo una vez a la semana...
Saludos
Pues tu abuela tenia manos de plata y buenos ojos, o como se dice mucho amor por sus hijas.
EliminarComo decía Atenea no mucha gente valora estas obras que suelen ser un arte.
Ahora siempre se tiene la escusa que no hay tiempo, pero la gente se pasa las horas delante de una pantalla que se llama TV.
Un abrazo y que tus padres puedan disfrutar muchos aniversarios juntos.
En Barcelona, hay un grupo de escritoras de blogs (también hay un chico) que se reúnen periódicamente para coser. Les preguntaré si su labor tiene algo que ver con el ajuar del que hablas.
ResponderEliminarPues mi idea tengo de lo que me hablas, todo es una obra que hacen con sus manos y casi si, aunque sea distinto, lo importante es hacer algo con las manos y tener la cabeza ocupada, como decía mi ahijada el mejor psicólogo es la labor.
EliminarUn abrazo
Yo recuerdo a las mujeres de mi pueblo, a mi abuela, a las vecinas, bordando, comprando sábanas, pijamas, etc. para el ajuar de sus hijas. Eso ya no debe existir, pero lo recuerdo perfectamente. Me ha gustado esta entrada, bastante. Abrazos.
ResponderEliminarYo no tengo idea ya si existe o no existe, supongo que no, que la gente compra las cosas igualmente si, pero ya no se hacen aquellas visitas que se hacían para enseñar la casa y el ajuar.
EliminarUn abrazo
Hola!!! Pasa por mi blog para recoger un regalito. Besos.
ResponderEliminarGracias Liova, voy por allí
EliminarLástima que el modernismo haya echado al olvido cosas tan bonitas, aún recuerdo a mis tías aprendiendo sus labores en la casa de doña Jesús.
ResponderEliminarAbrazos.
Así es, aunque si se quiere uno puede seguir aprendiendo muchas labores todavía, yo sigo haciendo cosas, pero apenas encuentro hilos para realizar todo lo que me gusta hacer.
ResponderEliminarCon lo cual tienes buenos recuerdos de tus tías.
Un abrazo
Esta claro que los tiempos han cambiado mucho y se quedaron por el camina muchas de estas costumbres que creo tambien se parcticaba por aqui Saludos
ResponderEliminarSupongo que sí, ya que siempre el ajuar ha hecho parte de un hogar.
ResponderEliminarUn saludo y gracias por tu paseo
Yo creo que en algunos pueblos no se pierde el amor a la artesanía, incluso diría que algunas labores vuelven a tener un gran auge. En la zona en que vivo son muy populares las labores de bolillos "puntes de coixí" en catalán y en las fiestas hacen exhibiciones en donde las distintas asociaciones venidas de pueblos vecinos hacen demostraciones. Este pasado año me ha sorprendió que incluso participaran algunos hombres, cosa totalmente inusual. Es todo un espectáculo ver más de doscientas personas distribuídas en mesas largas, en un paseo al lado del mar mediterráneo, cada una con su almohadilla, manejando con una velocidad increíble sus bolillos y dispuestos a dar respuesta a todas las preguntas que los curiosos queríamos hacerles. Ojalá nunca se pierda estas tradiciones
ResponderEliminarCuando estuve en Brujas fuimos al museo de le encaje y habían unas clases que enseñaban hacer bolillo, me desanimé de lo difícil que lo encontré, verdaderamente hay que tener mucha paciencia.
EliminarComo ves ahora desde hace unos años se ha puesto de moda aprender hacerlo, como tu dices que no se pierda.
Los americanos hacen mucho patchwork, esto te demuestra que no está todo tan olvidado.
Besos
"Ajuarar" v. tr.: "amueblar una casa"
ResponderEliminarTu entrada es preciosa. En mi Granada natal y en mi niñez veía a mis primas encargar sus ajuares...¡algunas sabían hacer "encaje de bolillos" Abrazo
Creo que mas o menos todos hemos pasado por ello con los recuerdos. Me alegro que te haya gustado mi entrada.
EliminarUn abrazo
Es una foto muy bonita que inspira simpatía a la vez que añoranza por el tiempo que pasó. Por aquí también las muchachas se preparaban su ajuar y no había novia que se precisase de no saber bordar y cocinar por lo menos. Ahora los manteles y las sábanas se compran borados, pero, qué quioeres que te diga, no es lo mismo ni mucho menos.
ResponderEliminarBesitos
Así es Carmen, no es lo mismo, es como una pintura hecha por poco valor que tenga a una reproducción, esto me decía mi madre.
EliminarUn beso
Hola Mari-Pi, tienes un premio en mi blog, puede pasar a recogerlo cuando quieras.
ResponderEliminarBesos!!!
Gracias Atenea, hoy es el día de los premios, me siento feliz.
EliminarBueno... yo no me estoy haciendo el ajuar pero si que coso je je ;o)
ResponderEliminarYa sabes, con tu sobrina.
Recuerdo pañuelos y manteles bordados en casa de mis padres. Del ajuar de mi madre.
Ahora, la vida transcurre muy rápido y se emplea el tiempo en otras cosas. No sólo se ha perdido el bordar, también esa relación de grupo donde las chicas podían compartir sus anhelos y sentirse acompañadas en sus preocupaciones.
Un beso grande :o)
Hola, me alegro que hayas iniciado el patchwork, es un mundo sin fin de las grandes posibilidades que hay con ello.
EliminarYo siempre sigo haciendo alguna labor, pero es cierto que los tiempos han cambiado y se da otras prioridades a los aceres.
Un abrazo
Mi querida amiga.
ResponderEliminarUn poco tarde pero feliz de llegar a tu espacio.
Sin duda se bordaba algo mas,se bordaban ilusiones,proyectos y se intercambiaban confidencias seguramente,que maravillosos tiempos.Para mejor algunas cosas,pero aquello era personal.
Yo entiendo que te gustan las labores y mira tu por donde vamos tirando y acercándonos al origen de ellas.Añoranza BONITA PALABRA.
Un abrazo guapa.
Gracias América, es cierto lo que tu dices no tan solo se aprendía a bordar si non que se pasaban los sentimientos de las ilusiones y se vivían con ellos entre punto y punto.
ResponderEliminarUn beso