Con la publicación del libro “100
oficios desaparecidos en las tierras del Ebro”, muchos de
ellos ya perdidos por los adelantos de las nuevas tecnologías pero
otros todavía en pie manteniéndose en este mundo del oficio manual.
En una de las viñetas es el oficio del
zapatero, me recordó cuando iba por la tienda del zapatero.
No he puesto zapatería Aniceto, ya que
siempre decíamos casa Aniceto, hay tanta historia en aquella tienda
sin importancia, pero la tenía ya que Aniceto era una persona muy
acogedora, un hombre que tenía siempre la sonrisa en sus labios, que
estaba abierto a escuchar a todos que se pasaban por su tienda y
echar un rato, por supuesto era un lugar en el que se discutía mucho
de fútbol ya que allí iban la mayoría de los jugadores y
aficionados.
Yo tengo una infinidad de recuerdos,
empezando por mi tierna infancia, hasta más tarde que me empezaron a
gustarme los muchachos y como digo no tan solo eran los futbolistas
quienes lo frecuentaban sino la mayoría de otros muchachos.
Con mi amiga Lourdes que era prima de
él lo teníamos muy fácil ir por la tienda y entrar en las
trastienda en donde arreglaban los zapatos, recuerdo que tenia un
aprendiz, un muchacho al que nos gustaba a las dos, con lo cual
íbamos con la escusa de visitar a su primo y nos quedábamos
sentadas hablando con él y al mismo tiempo mirando a su aprendiz, no
puedo recordar ahora su nombre, así como tampoco lo he vuelto a ver, tan solo queda un recuerdo de mi juventud.
Mi hermana la mayor cuando todavía no
había formalizado el noviazgo con su marido me decía: “pues ves a
casa de Aniceto a que me forren estos botones y al mismo tiempo mira
quien hay por allí”, ella quería decir si ya había llegado su
amor que en aquel tiempo jugaba en el campo del Barcelona.
Muchas veces al verme Aniceto me decía:
“es que le hacen falta o tan solo quiere saber si ya ha llegado?”.
Yo le decía pues tan solo lo segundo, ya veo que no ha llegado.
Parecía aquella tienda el lugar del
casamentero, pues no tan solo mi hermana se interesaba por su amor
sino otras muchachas les pasaba los mismo.
En la tienda había instalado dos
bancos largos en cada lateral de la pared, la puerta era con
cristales que se podía muy bien ver quien había en ella, y para más
atracción había un escaparate que como no mejor pretexto para mirar
si había algunas zapatillas interesantes que uno pudiese comprar.
La tienda estaba situada en una calle
principal, calle de la Rapita, una calle de paseo que por ella
paseábamos todos de los más pequeños a los más mayores, el lugar
no podía ser más adaguado para un buen encuentro. Por supuesto la
tienda no existe actualmente y Aniceto ya hace algunos años que nos
dejó.

Boa tarde,querida!
ResponderEliminarParabéns pelo post.
Abraços
sinval
Gracias por pasar y comentar, saludos
EliminarY es que los artesanos tienen ese trato de cercanía con la gente que van a usar sus productos. El trabajo manual, pensando en quién va a usar el producto, hace que lo artesano sea más humano.
ResponderEliminarDifícil que una gran superficie se convierta en lugar de reunión o para buscar novio... A canbio de obtener un producto más barato se pierde el contacto humano. Sólo lugares como casa Aniceto pueden llegar a ser un lugar de encuentro y tertulia
Besos
Hoy nos hemos acostumbrado a los grandes almacenes por el precio y que nadie te pregunta que es lo que quieres, pero hemos perdido la calidad y el contacto humano.
EliminarUn abrazo
Si mi madre quería saber si su novio ya había llegado, sólo tenía que preguntárselo a la tía Josefina, que vivía al lado de casa Aniceto. Según nos contó, parece ser que mi padre cantaba y le ponía la cabeza a la tía como un bombo. Decía: ya está Moya aquí...
ResponderEliminarYo iba también a casa Aniceto. Era un trauma. Cuando entrabas los hombres te miraban.
Y también con los años vendió discos, por ejemplo: sólo él tenía el último éxito de Eurovisión.
No conocía la parte de la tía Josefina, supongo que más de uno le debía de llenar la cabeza con los gritos y charlas.
EliminarYa ves tu también conociste otra etapa de casa Aniceto que completa mi historia.
Besos
Los viejos oficios se van perdiendo por desgracia y quedan en el recuerdo de quienes los vivimos. Es un placer volver a hablar de ellos porque entre todos haremos que perduren. Un besito muy fuerte.
ResponderEliminarTodos tenemos una cierta nostalgia por ellos pero la mayoría de las veces vamos a lo practico y barato.
EliminarUn abrazo Liova
Muy interesante tu historia. El pasado de una forma u otra siempre nos marca, para bien o para mal.
ResponderEliminarSalutacions!
Es cierto, aunque hay que recordar lo bueno y olvidar lo malo para que no nos afecte en un presente.
EliminarUn abrazo
Todo un foro y punto de reunión Casa Aniceto por lo que leo, más pareciese una taberna. Aquí queda este lindo relato que forma ya parte de la historia de Amposta.
ResponderEliminarUn abrazo.
Aunque los años pasaron igualmente siguió siendo un lugar de reunión y de intimidar a ciertas personas.
EliminarUn abrazo
Mari Interesante Post gracia por su visita feliz fin de semana de San Juan Saludos
ResponderEliminarMi nuevo blog:
http://comprenderysaber.blogspot.com.es/
Gracias José, que tengas una feliz verbena de San Juan
EliminarSon recuerdos que siempre suelen aflorar en los momentos señalados mañana es la verbena de San Juan y por estos lares es una fiesta importante no crees?.Estas hermanas mayores siempre dando trabajito jejeje que bonitos verdad esos recuerdos.
ResponderEliminarPués: para alegría se estan recuperando bastantes oficios que se quedaron relegados al olvido.La industria no esta pasando por su mejor momento por lo que ya se valora bastante y ademas es una economía sumergida que ayuda bastante.
Un abrazo espero que todo este bien por esos lares?
Por aquí también se hace sentir la verbena de San Juan, ya que es el patrón de la provincia de Québec.
EliminarLos recuerdos siempre van viniendo y mas los de mi pueblo.
Pues me alegro que se puedan recuperar ciertos oficios y que volvamos a la calidad del producto.
Besos
Hola, Mari:
ResponderEliminarDon Ernesto era el zapatero remendón en mi pueblo natal. Ahora aquí en la cuidad, en mi barrio, la señora María me arregla los zapatos.
Muchos oficios han desaparecido, pero algunos se resisten, como los sastres y los zapateros.
Un abrazo.
Aunque ahora ya dudo si los sastres tienen mucha vida, pues tal como está la confección no sé hasta que punto la gente se hacer un traje.
EliminarUn abrazo
Un post precioso, Mari-Pi-R. Siempre pienso que aquel mundo pasado era mejor que el actual. Pero quizá lo podemos recuperar. Mañana intentaré ir al H&M, al Zara o al Decathlon para entablar conversación con alguna de las dependientas. Quien sabe...
ResponderEliminarPues no te hace mucha falta ir a eses tiendas, quizás lo tengas mas cerca de lo que tu piensas.
EliminarFeliz San Juan.
Me encanta como nos haces partícipes de tus recuerdos, de tus vivencias, a mi me gusta mucho, soy nostálgica y siempre estoy volviendo a los días de mi adolescencia e infancia porque fui muy feliz.
ResponderEliminarPrecioso Mari.
Besos
Y con los años volverás más a tus recuerdos de la infancia, por ello no dejes de escribirlos, besos
EliminarMe gusta recordar. Recordar es vivir. Esas vivencias, que nos hicieron como somos ahora...Nosotros teníamos también un punto de encuentro en el ultramarino de mi abuelo.
ResponderEliminarBesote
Me imagino que cada uno debe tener su pequeño secreto de sus encuentros, espero que te haya llevado buenos recuerdos en el ultramarino.
EliminarUn abrazo
Me has hecho recorder a Juan el Zapatero que vivia frente a mi edificio cuando yo era un peque en la Habana de los 70 y 80. Precioso post. Muchas gracias.
ResponderEliminarSaludos desde Londres.
Ya ves siempre por donde has podido recordar a Juan, muchas gracias y feliz San Juan
EliminarMi querida amiga.
ResponderEliminarCuanto ganamos hoy en día con los avances de todo tipo, pero cuanto perdemos cuando desaparecen estos oficios únicos donde lo artesanal venia de la mano del contacto directo y la calidez, tú texto es maravilloso, de una cercanía que muchos no conocerán. Muy tuyo y a tu estilo ¡me encantas mujer!
Besicos.
Gracias América, es cierto que con los avances hemos ganado pero a la vez hemos perdido la calidad del producto, pero siempre es lo mismo, artesanos siguen habiendo lo que pasa que no queremos pagar el precio con lo cual no ayuda a su expansión.
EliminarBesos
Que bueno !!!!!
ResponderEliminarjokin
Gracias, ya ves aquí empezó todo
EliminarAntiguamente en las tiendas de los pueblos o barrios de las grandes ciudades, se charlaba amigablemente y se enteraba una de todo lo que pasaba.
ResponderEliminarMe ha encantado tu entrada.
Besos,
Creo que esto se va perdiendo con el tiempo, por aquí apenas nos conocemos con los vecinos, es una pena, un abrazo
EliminarIt sounds like a nice little shop with many memories. Shoemaking is definitely a lost art.
ResponderEliminarUna tienda de la que hay muchos recuerdos, creo que todavía uno hace uso del zapatero, un abrazo
EliminarOJALA Y ALGUN@S NO SE HAGAN 100% TECNOLOGÍAS, PARA QUE PERSISTA LA ESENCIA DE LA CONSTRUCCIÓN. EXCELENTE POST.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Hay cierta tendencia hacer revivir la artesanía aunque por muchas razones no nos implicamos en ella.
EliminarUn abrazo
Entrañables recuerdos, Mari- Pi . El trabajo artesano además de calidad en el producto favorecía las relaciones humanas, ese trato tan directo, pausado, sin prisas, ..... eso se ha perdido. Es una pena.
ResponderEliminarUna entrada muy bonita, de recuerdos entrañables que a todos nos lleva a algunos momentos similares de nuestra vida, recordando personajes de nuestra niñez y juventud.
Un abrazo, amiga !!!
Me alegro Atenea que tu hayas podido revivir algunos buenos recuerdos de tu niñez.
EliminarAunque se esté fomentando los productos artesanales no volverán con ellos la parte humana.
Un abrazo fuerte
Hola Mari
ResponderEliminarGracias por acordarte de mí y venir a mi casa, dejar tu huella, es importante, lo valoro mucho. Un beso grande amiga, por eso es que trato de devolverles la visita a todos, a veces no llego...
Besos
Gracias por visitarme de nuevo y tu agradecimiento, un abrazo
EliminarAhora que todo son prisas se añora esa capacidad que se tenía antes de entablar una tertulia en cualquier tienda, en cualquier mercado o en la misma calle.Me alegra volver a leer tus relatos.
ResponderEliminarUn beso
Demasiadas ocupaciones de las cuales no nos permiten tener las buenas relaciones humanas, las charlas callejeras por ejemplo.
EliminarUn abrazo
¡Hola, Mari- Pi!!!
ResponderEliminarNos dejas un bonito texto, colmado de recuerdos -de nostalgia: Es verdad cuantos oficios, valores que en aquel tiempo tenían suma importancia. Como el cestero, el señor que pasaba por la puerta y arreglaba los paraguas y las cacerolas, el aguardentero, y algo más que ahora mismo no recuerdo, no sé si tú has acordado esto? Paro aquello tenía su encanto... Ay cuanto ha cambiado la vida, hija. Gracias a Dios para mejor! Aunque quizá demasiado. Aquello era todo muy pobre... Pobre. Porque realmente había ricos -ricos: no había como hoy- el termino medio que hoy existe, aunque tal como va esto... También tiende a desaparecer. Ojala que me equivoque.
Gracias Mari- Pi, por compartir tus bonitas letras.
Te dejo un abrazo grande y mi estima siempre. Hasta la vuela del verano, si Dios quiere.
Se muy muy feliz.
En el libro de mi sobrino te quedaría parada de la cantidad de oficios que existían y de los que completamente se han perdido, lo malo que ahora con la nueva tecnología apenas hay empleos.
EliminarQue disfrutes de tu verano y que vuelvas con nuevas inspiraciones, besos
Hola Mari-Pi, sí que me has llevado con esta entrada a mi época de niña donde todo se arreglaba, y donde esos trabajos de barrio hacia que todos fuésemos una gran familia. Ya ves amiga nada queda de esa bonita época, pero hay que adaptarse a los tiempos. Un beso.
ResponderEliminarMás o menos todos tenemos casi los mismos recuerdos de los que hemos vivido, efectivamente los tiempos han cambiado y ahora nos adaptamos a los grandes almacenes sin personalidad.
EliminarUn abrazo
Pero esos bellos recuerdos permanecen y sin duda Aniceto persiste a través de ellos...
ResponderEliminarGracias por compartirlos
Isaac
En donde esté allí me leerá. Un abrazo
EliminarGracias por el mensaje de amor que me has enviado por este momento que estoy pasando, algunos lo pueden tomar como una exageración de mi parte pero yo soy así muy sensible con los animales, con los seres humanos, con todo aquello que me rodea y a lo que me aferro mucho porque siempre tuve poco afecto, una familia chica.
ResponderEliminarDesde ya no tengo palabras para agradecer tanto cariño, no podía leer los mensajes porque lloraba aún más, tampoco podía ver las imágenes que había subido y las palabras que yo misma le había dedicado a mi adorada gatita. Es que fue muy fuerte para mi todo esto. No sé... debe ser porque estoy en otra etapa de mi vida.
Te dejo un beso enorme y todo mi cariño, gracias, gracias... un abrazo tan grande como un cielo para ti.
Cariños enormes.
Comprendo muy bien todos tus sentimientos, es muy normal y como bien dices eres sensible a los animales y personas con lo cual es parte de ti, gracias por pasar de nuevo, un abrazo
EliminarAhora con la crisis económica es un oficio que está en auge...
ResponderEliminarBesos!!!
No me extraña la gente apuran los zapatos hasta los últimos días, un abrazo
Eliminarme ha hecho mucha ilusión abrir tu blog y ver la primer frase en catalán, mari
ResponderEliminarVisca Catalunya ! ;-) des del respeto a todos los ideales, siempre que a su vez sean respetuosos, claro
abraçadetes
joan
Pues mira Joan, aunque mi lengua materna es el catalán, lo siento y lo llevo dentro, pero como llevo tantos años ya fuera del país se ha quedado un poco oxidado en la escritura e incluso en la lectura.
EliminarPero no obstante no dejo de sentir la lengua.
Un abrazo
Hola querida amiga, gracias por tu huella, por estar... que tengas bonita tarde. Un beso enorme.
ResponderEliminarIgualmente a ti Luján por pasar y agradecer mi presencia, un abrazo
EliminarLo 'una vergüenza que tantas tradiciones han desaparecido con ellos desaparece gran parte de nuestra civilización y nuestro traje.
ResponderEliminarEsperamos que lo poco que queda, se cancela.
Un abrazo amistoso
¡Hola
Es cierto lo dicho, pero los tiempos avanzan y con ellos perdemos el contacto humano, desempleos y la calidad del producto muchas veces.
EliminarUn abrazo