Seguramente que muchos habrán notado
mi ausencia por ese mundillo virtual durante éstas últimas semanas,
pues bien he estado unas semanas viajando y otras visitando a mi
familia. Lo cierto es que tenía ganas de volver por esos espacios
tan queridos.
Pasar la aduana hoy en día no resulta
un problema en la mayoría de los países, se pasa en unos minutos
dependiendo del nombre de personas que van en tu mismo avión o si te
juntas con la llegada de otro avión, la persona te mira o no te mira
tu pasaporte y te deja pasar sin preguntar.
Cuando llego a Canadá ya en el avión
me dan el documento de la declaración, empiezo a pensar que es lo
que tengo que declarar y que valor le voy atribuir a lo comprado o
recibido como regalo, ya que no me gusta que me cojan con cosas no
declaradas.
Poco tenía esta vez por declarar,
saqué una cifra después de haber hecho un calculo aproximado de la
conversión de moneda y completé toda la información.
Al llegar el aduanero abrió mi
pasaporte y vio que había nacido en Amposta a lo que dijo: eres
Ampostina?, si, me sorprendió su pregunta, a continuación me dijo
que se iba dentro de unas semanas por mis tierras. Me explicó que la
madre de su mujer tenían una casa en Río Mar, que iban todos los
veranos por allí y visitaban los pueblos de los alrededores del
Delta del Ebro, nombrándolos uno a uno, que por aquellas tierras se
comía muy bien y que le gustaba mucho aquella zona, con lo cual le
pregunté que si su familia eran de allí afirmando que eran de
Béjar, nada menos.
No me hizo ninguna pregunta de lo que
llevaba, cosa rara, tan solo dijo que donde había estado tantos días
fuera del país a lo que respondí en donde había estado, y me dijo
y viajas sola?, pues no una parte del viaje la hice con mi marido y
otra sola, no soy tan aventurera.
Él iba hablando y a la vez cercando
y trazando lineas en rojo, no me gustaba mucho todos sus trazos
rojos, me pareció que nunca me habían puesto tantos trazos en mi
declaración, con lo cual me dije a lo mejor me hago revisar después
de haberme dado tanta conversación.
Pasé el otro control, entregué mi
declaración y me dejaron pasan, por fin respiré!.
Pues más de un viaje he pasado por el
cuarto de investigación, de las preguntas y abrir maleta, nunca he
pagado nada extra, pero no suelen ser momentos muy agradables.
Por poco que declaras siempre te
preguntan a que corresponde el valor de lo declarado, tienes que dar
una descripción de la mercancía adquirida. Una vez de regreso de
Cuba llevábamos dos botellas de Ron y el aduanero nos dijo y no
habéis comprado nada más? y mi marido muy espontáneamente dijo:
“pues si no hay nada por comprar allí”, me hizo gracia su
respuesta, pero era verdad ya que por mucho que uno quisiese compra
poco hay en venta, a parte de los puros cubanos.

Claro querida que se te extrañaba por estos lares.
ResponderEliminarViajar es una aventura que incluye el paso por las aduanas, desde la salida; descalzarse, quitarse el gancho del cabello y a veces contar más de lo que querríamos o recordamos. Siempre es prudente declararlo todo, es mejor que pasar un rato desagradable. Como todo, depende del funcionario que nos toque, recuerdo mi viaje a Canadá, (a Toronto) cuando el funcionario supo de donde venía me pregunto en el acto si llevaba chocolates, fue muy gracioso…Mi esposo le comento hasta la marca de los mismos…Creo que todos llevamos los mismos presentes que extrañan los que se han ido de mi país.
Besos y bienvenida querida amiga.
Ya ves América, los aduaneros Canadienses preguntan mucho, afortunadamente que no se quedaron que el chocolate que tanto debió de agradar a la persona destinada.
EliminarBesos
Tienes razón en Cuba hay poco que comprar, pero ya habrás sufrido su aduana.
ResponderEliminarBesosss
Pasar la aduana cubana no es lo mejor pues se más de una persona que la retuvieron por sospresocha sin serlo.
EliminarUn abrazo
TE PODRÁS IMAGINAR COMO ES PARA NOSOTROS LOS COLOMBIANO?? UFFFFFFFF. UN GUSTO VOLVER A SU ESPACIO.
ResponderEliminarUN ABRAZO
Me imagino que tampoco debe de ser muy grato, un abrazo
EliminarEl paso por las aduanas siempre es un trago desagradable, nunca sabes lo que te espera. Por eso, como bien dices, aporta un grado de tranquilidad llevar todo declarado. Lo importante es que hayas disfrutado mucho de tu último viaje y yo me alegro mucho de tenerte de nuevo por este maravilloso mundillo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amiga !!!
Gracias Atenea, ya sabes que me gusta estar por aquí a mi también y poderte visitarte cada día.
EliminarLo peor de mi vida fue la aduana entre Israel y Jordania que uno se pasa medio día con ella, pero lo normal es pasar y nada más.
Besos
Ja veus tu, i és que el món si que és un mocador!!!
ResponderEliminarSalutacions!!
Así es, donde menos te espera encuentras a un conocido.
EliminarUn abrazo
Hola Guapa:
ResponderEliminarMe contenta que hayas vuelto y ojala tu viaje haya sido muy provechoso.
En algunos sitios es muy fácil pasar la aduana, pero en algunos casos, es una pesadilla insufrible.
Que bueno tenerte de vuelta.
Besote
Gracias Manuel, todavía ando con retraso por todas partes.
EliminarComo bien dices hay que son chupadas y otras penosas.
Un abrazo
¡Qué maravilla que ya estés de regreso, Mari querida!
ResponderEliminarEl paso por las aduanas no es agradable, sobretodo después del 2002 en que todos nos hemos convertido en sospechosos de no sé qué.
Con la globalización y la creciente emigración, podemos encontrar a un paisano hasta en la aduana de un país distante, qué bien.
Feliz fin de semana, un gran abrazo
Gracias Rud por tus palabras tan cariñosas, ya ves por donde uno se encuentra casi un conocido y amante de mis tierras, que pases igualmente un excelente fin de semana, abrazos
EliminarHola Mari-Pi-R.
ResponderEliminarTu relato de hoy tiene el encanto, de que al leerlo, no puedes evitar ponerte en escena,te pasan por la cabeza las imagenes, de tu situación vivida,del nerviosismo, que se vive en la aduana, el trasto que pita, y vuelta a pasar.cuando al final, no llevas nada, pero los tacones de la señora, con su parte metálica, hacían barro.
Me alegra tu vuelta, ya te leí en otro blog mío, ¡¡Gracias por compartir tus vivencias!!.
Feliz finde!!!......abrazos desde VIGO.
Eso es la parte mala del viaje antes y después del embarco, tiene sus inconvenientes, pero si no hubiese seguridad y controles uno se santería menos seguro en el avión.
EliminarUna feliz semana
Es que el mundo es un pañuelo!!!!!! Las trabas aduaneras son un incordio pero es lo que hay que pagar para poder viajar. Bienvenida de nuevo por estos espacios y a poner fotos de esos viajes que haces!!!! Esperando estoy....!!! besos amiga.
ResponderEliminarYa ves Liova, por donde uno llega a liarse con una conversación fuera de lo ordinario, eso tienen los viajes que nunca sabes con quién te vas a encontrar.
EliminarBesos
Me encanta Mari-Pi que hayas regresado al mundo bloguero, ya yo pensaba que te pasaba algo. Así que si sólo ha sido por viajes y visitas familiares, aunque hayas pasado un ratito angustiada en la aduana, ese es un mal menor, además, la mujer del vigilante es o va a tu tierra de nacimiento, ¿no es coincidencia?. Pues abrazos y seguimos en contacto.
ResponderEliminarTodavía tengo cuerda con este mundillo Paco, ya ves por donde las coincidencias de las que dentro de todo me alegré de ellas.
EliminarUn abrazo y seguimos en contacto de nuevo
Bienvenida de vuelta! Tu esposo tenia razon en cuanto a Cuba. :-)
ResponderEliminarSaludos desde Londres.
Quién mejor que tu lo puede decir, un abrazo y feliz semana
EliminarA mi me pone nerviosa que me hagan tantas preguntas.
ResponderEliminarBueno, al menos el aduanero se distrajo con la charla...
Que raro es el concepto de frontera...
Un beso!
Y si, se te echaba de menos...
Ni que lo digas, a mi tampoco no me gusta que me pregunten tanto, ya declaras y si te quieren interrogarte que lo hagan de vez en cuando.
EliminarGracias Remei, también de tu presencia, besos
Entonces la coca entró sin problemas en Canadá? Mañana llamo a los distribuidores y se la entregas :-)
ResponderEliminarMe alegra que estés en casa y que lo hayas pasado bien en el Mediterráneo. Una abraçada, ampostina.
Bueno la coca llegó bien comida y digerida, mi hermana me guardaba la mona de pascua.
EliminarSentí que un año más no pudimos conocernos, a la tercera va la vencida, un abrazo
Está claro que no venías de España porque sín no hubieses tenido que declarar el jamón, el lomo, los chorizos, las barras de turrón y los polvorones...
ResponderEliminarUn beso
Los embutidos están prohibidos entrarlos a Canadá, de lo demás no llevaba nada.
EliminarVenia de España, pero no importa de donde venía ya que aquí no se quedan cortos con las preguntas.
Besos
HOLA QUERIDA MARI
ResponderEliminarYO TAMBIÉN HE ESTADO AUSENTE Y LOS HE EXTRAÑADO A TODOS. FUE UNA SEMANA NADA MÁS. SUERTE LA TUYA QUE PUEDES VIAJAR. ME ALEGRA VERTE DE NUEVO Y COMPARTIR TODO ESTE MUNDO QUE TANTO AÑORAMOS CUANDO NOS ALEJAMOS.
BESOS GRANDES.
Así es Luján hace parte de nuestra vida y nos ocupa un buen rincón, besos
EliminarHola amiga, pues si que a la hora de comprar cosas hay que saber lo que compramos, a veces por el peso en el avión, y otras por estar prohibido. Me alegro que lo hayas pasado bien. Un abrazo enorme.
ResponderEliminarComo siempre viajamos ligeros no solemos comprar cosas, pero cuando voy a España alguna cosa compro allí.
EliminarBesos
Hola, Mari:
ResponderEliminarMuchas gracias por tu amistad, por tu constante presencia en mi blog y por la palabras tan amables que me dejas en cada uno de tus comentarios que son muy reconfortantes en éstos momentos de mi vida. Dios te guarde y te bendiga.
Un abrazo.
Pues son momentos del que uno no olvida a los amigos, espero que lo vayas superando, recibe un fuerte abrazo
EliminarBienvenida, y me alegro de que el viaje haya ido bien. Las aduanas a veces son un poco incordio, hay que cuidar lo que se compra y estar bien informados, pues a veces en las tiendas, incluidas las de los aeropuertos, no aconsejan bien. Un fuerte abrazo y feliz fin de semana amiga.
ResponderEliminarPor supuesto Pepe, siempre hay que tener cuidado con lo que uno compra para no tener más tarde problemas con el aduanero.
EliminarUn abrazo
Hola Mari-Pi-R.
ResponderEliminarMe ha gustado esta anecdota del aduanero, mira, tuviste suerte.
Sabes, por fin he recuperado mi perfil en blogger y le estopy actualizando pues he perdido datos.
Ahora al pinchar el nombre dela foto de mi comentario ya sales al perfil de mis blogs.
Te mando un beso desde Valencia, Montserrat
Últimamente pasan cosas raras en blogger, me alegro que hayas podido recuperar tu perfil, estaré atenta en tus publicaciones, besos
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