En los primeros años de
nuestra residencia en Canadá, mi esposo continuo con la afición de
la caza, ya que en España, en su juventud solía ir a cazar con su padre.
Había hecho amistad con
un italiano y sus dos hermanos y un español. Solían salir a cazar
el pato muy de madrugada e incluso algunas veces dormían en el lugar,
a la perdiz y la liebre cualquier mañana de un fin de semana era
bueno. Yo aprendí a cocinar la liebre ya que por si tiene un gusto
fuerte de bosque, con el pato y la perdiz no tenia problema, el gusto
era bueno si lo aliñaba bien con especies y demás ingredientes,
algunas veces traía algunas becacinas.
Durante su tiempo de caza
me fue bien para mi, pues me permitía tener tiempo libre y lo
aprovechaba para estudiar tranquila.
A mi padre también le
gustaba salir a cazar, vivimos en una zona privilegiada, en el Delta
del Ebro donde hay abundancia y variedad de especies, aunque yo lo
que más recuerdo haber comido eran las becacinas que mi madre las
solía hacer a la vinagreta y estaban muy buenas.
La becacina es un animal
que resulta difícil de cazar ya que se posa escondido muy
tranquilamente, si pasas alrededor de ella se queda tranquila con lo
cual hay que cazarla al vuelo. Lo ideal es cazarla con perro, el
perro las encuentra y las hace volar. No sé si él iba con perro de
algún amigo ya que nosotros nunca tuvimos.
Los años pasan y las
amistades se deshacen, el español se volvió a vivir a España, con
los italianos continuó pero con el tiempo se fue degradando la zona
de caza ya que las zonas de caza se fueron limitándose con barreras
y paneles «prohibido cazar».
Yo fui avanzando con los
estudios y teniendo un poco más de tiempo libre. En el otoño el
tiempo de la caza los días son muy bonitos, ya que la temperatura es
buena y los árboles cambian de color, con lo cual resulta muy
agradable salir al campo.
Yo me animé y quise
probar la caza, así que me fui un fin de semana a seguir un curso de
seguridad y obtener el permiso de caza, mi esposo me adaptó la
culata de una escopeta e hicimos algunos pruebas de tiro.
Un fin de semana ya
preparada para ello salimos de caza, la primera pieza que vimos
después de andar un buen rato fui yo que la descubrí, una liebre!,
pero mentalmente no debía estar preparada para ello, ya que grité
fuerte diciendo «una liebre», la pobre liebre se quedo inmovilizada
a mi grito y aunque mi marido le tiro, no llegó a matarla
escapándose se le fue. Volvimos a casa con una perdiz.
La caza se ha quedado en
los recuerdos de nuestros primeros años en este país, justamente
estos días se ha vendido tres escopetas, no creo que vuelva a ello.
Me encanta la carne de caza mas que nada la perdiz, pero me temo que seria muy mala cazadora, asi que te comprendo cuando gritaste y tu liebre se marcho jijiji. Mil besicos amiga, me ha gustado mucho ver tu foto
ResponderEliminarLa perdiz es muy sabrosa, creo que es un ave que coge menos el gusto de bosque.
EliminarCuando le fue a tirar mi esposo se largó.
Un abrazo
En casa nos regalan conejo cuando hay temporada de caza.
ResponderEliminarEn Venezuela comía pecarí y urogallos que cazaban los amigos.
Nunca he casado...
Besote guapa
Pues siempre es bueno recibir regalos y más cuando se trata de comida.
EliminarUn abrazo.
Cazado....Fe de erratas...Me he casado :)
ResponderEliminarUna buena elección, que mejor que bien casado.
EliminarHola Mari-Pi, unos recuerdos preciosos. Gritaste y salto la liebre jejeje.
ResponderEliminarSabes, a mi me hubiera gustado la caza pero nunca tuve la oportunidad.
Besos.
Pues a mi nunca se me dio, pero quise probar.
EliminarNo era el día de la liebre.
Un abrazo.
No creo que a mi me gustara ir de casa, pues el bosque solo me gusta para contemplar lo bello que es en otoño y eso que mi marido durante algunos años fue cazador, .
ResponderEliminarUn abrazo Mari-Pi.
Es la temporada más bonita para salir al bosque, uno puede ir a la caza de las setas.
EliminarUn abrazo.
A mi me gusta pescar, que es otra forma de "cazar" y disfrutar del aire libre.
ResponderEliminarBesos Mari, hoy desde
http://siempreseraprimavera.blogspot.com.ar/2014/10/que-es-el-agar-agar.html
Nosotros también íbamos a pescar, aunque ahora hay demasiada contaminación en los lagos.
EliminarUn abrazo pescadora.
Jamás he cazado, ni en mi familia ha habido cazadores ni en la de mi marido tampoco pero, nos encanta pasear por el campo en otoño. Aunque los paisajes de Canadá sean mucho más exuberantes y tengan un colorido más intenso y lleno de contrastes nuestros campos también son hermosos.
ResponderEliminarUn beso
Todos los campos son bonitos, cada uno tiene una particularidad, lo importante es aprovechar el buen tiempo y salir.
EliminarA nosotros se nos ha pasado la caza, con los años mi marido se ha vuelto más sensible.
Un abrazo.
La caza es un deporte que nunca me atrajo y eso que de niña veía cómo mi abuelo y mis tíos salían de madrugada a cazar y volvían al mediodía con las perdices y los conejos colgando del cinturón y una gran sonrisa de satisfacción en el rostro. Yo disfrutaba después, en el plato, con aquellos sabrosos conejos que preparaba mi abuela.
ResponderEliminarUn beso, Mari-Pi, y feliz domingo !!!
Tu disfrutabas de lo bueno, no te creas que fui muy amante de la caza, tan solo salí aquel otoño, comprendo la satisfacción del rosto de tus tíos y abuelo.
EliminarUn buen principio de semana con un abrazo.
Hola María Pilar, entretenida historia de la cazadora "cazada" por la liebre que se dio a la fuga... (sonrío).
ResponderEliminarTiros tiros no he pegado muchos, alguno sí, y más bien a algún gorrión en mi juventud. Entiendo, y respeto, lo que la caza representa para el cazador. Nada más que decir a ello.
Bonita imagen otoñal... y elegante atuendo.
Un gran abrazo.
Como le decía a Ambar con los años incluso los aficionados pierden su afición.
EliminarCreo que tomarlo como un deporte de tiro es bonito y mejor salir a dar un buen paseo por el bosque y dejar a los animales en paz.
Un abrazo.
Bueno, bueno amiga, si eres tú la cazadora estas estupenda, mucho mejor que la perdiz que ya estaba en el mas allá.
ResponderEliminarEn mi familia el tema de la caza siempre ha sido muy normal, mi padre creo que era cazador, mi hermano heredo su afición y así ha estado cazando un montón de años allá en tierras manchegas. Ahora yo creo que va a cazar poco, se ha puesto cara la afición, y son malos tiempos.
En fin que comprendo la afición, y creo que os vino muy bien con el cambio de residencia. Un beso amiga.
Por aquí es una buena región de caza pero como decía con el tiempo se fue complicando y para ello había que hacer muchos kilómetros para encontrar lugar sin barreras, creo que en España hay que ser miembro de los cotos de caza y como dices salen caros.
EliminarSi soy yo en la foto, pero ya hace muchos años de ello.
Un abrazo.
Muy bonita historia, me encanta leerte. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias por ello, saludos a ti.
EliminarTodo tiene su época,quedan los recuerdos de esos días de caza,sin agredir la naturaleza y sin otro animo que el de disfrutar de una pieza de campo.Tu intento fue muy gracioso y eso queda ahí,en los días que ya no volverán.
ResponderEliminarUn abrazo querida.
Efectivamente América, todo ha quedado en los recuerdos, sobre todo para mí e incluso podría decir que para mi esposo, tan solo ahora hay que sacar lo bueno los paseos otoñales.
EliminarUn beso.
Canadá debe tener los bosques preciosos en otoño, para disfrutar paseando y recordar las andanzas de un día de caza. Un saludo!!
ResponderEliminarNo tan solo los bosques sino las ciudades también, el otoño es una estación alegra y bonita.
EliminarUn abrazo.
Mi padre fue cazador y tengo muy buenos recuerdos de aquellas excursiones tras palomas y perdices,
ResponderEliminarUn abrazo.
Me alegro que pudieras disfrutar con tus paseos de cazador con tu padre, un abrazo.
EliminarRecuerdos que quedan grabados de tiempos y de etapas vividas con intensidad.
ResponderEliminarPor acá también algunos van de caza, yo no soy muy del gusto porque los animalitos me dan pena pero respeto a quienes lo hacen y no me molesta para nada, sólo que yo soy muy sensible.
Besitos
Comprendo, a mi esposo que le gustaba mucho la caza ahora se ha vuelto sensible con los animales.
EliminarMejor pasearse por el bosque por setas, por ejemplo.
Un abrazo.