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| Albert Edelfelt |
Balconville es una expresión muy
corriente de aquí francesa, es decir pasar las vacaciones en tu
casa. Esta expresión la he oído muchas veces en el trabajo, cuando
preguntas donde vas a ir de vacaciones y te responden a balconville,
te dicen claramente que no tienen intención de salir de viaje ni
veranear en ningún lugar, siempre me ha parecido una expresión
simpática.
Aunque los tiempos han cambiado, no
todos tienen los medios para salir de vacaciones, irse a un chalet al
lado del lago o al norte el cual les sirve para el invierno en la
temporada de esquí, muchos siguen quedándose en su casa.
Salir de vacaciones y viajar en
nuestros tiempos resulta bastante corriente, más tiempo o menos
tiempo es lo normal, parejas jóvenes con niños por lugares que uno
se dicen son jóvenes de lo contrario no estarían por aquí o más
mayores se ven por todas partes, pero en mis tiempos de niñez no era
lo mismo, hacer viajes era muy excepcional y al menos que fueras
afortunada de haber nacido en una familia bien acomodada que tuviesen
un chalet al borde del mar o una buena casita en el campo o en la
montaña.
Yo tan solo recuerdo dos veranos que me
ausenté de mi casa, uno fue con mis tíos que tenían un chalet al
borde del mar y se me llevaron con ellos y otro que lo pasé con la
novia de mi tío que tenían una casa en la rivera y cultivaban
arroz, los dos años fueron muy buenos y llenos de buenos recuerdos.
Recuerdo algunas salidas a la playa con
mis padres y poco más, pero tampoco ellos disfrutaban de esas
vacaciones que todos esperan en un momento del año para el reposo,
creo que pocas vacaciones tenían en aquellos tiempos, aunque bien se
las merecían.
No sé hasta que punto mis padres y
abuelos las echaron de menos, yo por lo menos no las eché en falta
ya que para mi pasar el verano sin ir al colegio y jugar a mi aire en
la calle y estar con mis amigas eran vacaciones sin lujos pero a
gusto.
Cuando verdaderamente empecé a viajar
fue cuando conocí a mi esposo, pues él siempre se ha movido como
una brújula, todavía sigue igual a pesar de los años, creo que
esto lo mantiene en forma, con lo cual empecé hacer algunas salidas
domingueras con su moto y me apuntaba a pequeñas excursiones de
centros culturales que yo frecuentaba.
Hoy teniendo tiempo por estar jubilada
tengo tiempo de viajar pero no son los viajes en donde encuentro
verdaderamente las vacaciones, las encuentro cada mañana al
levantarme con pocas obligaciones y las que tengo no me atarean para
impedirme hacer lo que quiera durante el día, después de muchísimos
años obligada a la vida laboral ahora encuentro las buenas
vacaciones, hacer cada día lo que a uno se le apetece pensando que
tienes tiempo para permitirlo.

Eso es lo que quiero yo, unas vacaciones indefinidas, sobre todo para viajar sin tener el billete de vuelta sobre la nuca, pero parece que habrá que seguir remando un poco más.
ResponderEliminarViajar, aunque sea al pueblo de al lado es lo que más me gusta; se conocen paisajes, gentes, cultura nuevos y se enriquece el espíritu. Cada uno debería intentarlo en la mediad de sus posibilidades.
Las mejores vacaciones, hoy, como bien señalas al final, son las que permiten en casa no tener demasiadas obligaciones cada día. Jubilado también y habiendo viajado por motivos de trabajo, ambos, hoy valoramos la tranquilidad de hacer lo que nos plazca cotidianamente. Si bien en mi niñez, viviendo en la isla de Mallorca, íbamos todos los veranos a Ibiza, mi tierra, donde teníamos familia. Aunque eso de jugar en la calle sin más era lo natural y apetecible.
ResponderEliminarTampoco creo que padres y abuelos, en aquellos tiempos, echasen en falta algo de lo que no se tenía mucha conciencia. La vida de entonces estaba basada en otros valores.
Un abrazo. Mari Pi.
No por viajar se disfruta más.Hay personas, que salen de viaje pero no saben sacarle partido o disfrutar del lugar donde van.-En cambio hay otro tipo de personas que saben sacar sustancia a cualquier sitio y también son unas vacaciones no del tipo( a tenedor y cuchillo) pero si, que tiene encanto poder disfrutar de ese tiempo de ocio:con visitas culturales, o amigos o incluso organizar alguna cena, e incluso ordenar cosas que por el tiempo de trabajo no te da lugar.
ResponderEliminar-Me encanta la palabra como se define unas vacaciones caseras jajaja.Y tan ricamente que saben; si se sabe exprimirlas.
En verano íbamos de camping a la Costa Brava y es que eramos muchos hermanos (cinco y todos seguidos), pero eran una vacaciones fabulosas disfrutando de la playa y del campo a la misma vez dentro de un presupuesto bastante aceptable.
Cuando estaba en Patrimonio tenía que viajar fijo de un lugar a otro y no echo muy en falta pasarme tanto tiempo de aeropuerto en aeropuerto y menos en verano.Así y todo, la primera semana de julio ya tuve que ir a Bilbao a un Congreso de Educación.
Felices vacaciones MªPI
La verdad es que, si no tienes dinero es difícil poder ir de vacaciones. En casa cuando las niñas eran pequeñas era muy difícil económicamente poder salir y cada vez que me preguntaban yo les decía que iba a la Costa Brava de vacaciones. ( por si alguien no lo sabe, vivo en Blanes, donde empieza la Costa Brava ) y se cachondeaban de mi!!! Pero yo digo que hay mucha gente que paga por venir a mi pueblo, así que soy un privilegiado por vivir donde vivo.
ResponderEliminarUn abrazo, MariPi y buen finde.
Si que es verdad, las verdaderas vacaciones si queremos las tenemos durante todo el año haciendo como yo también que estoy jubilada lo que uno quiere.Felicidades y sigue así.Bss
ResponderEliminarPues yo estoy siempre de Balconville porque no voy a ningún lado. Es que no soy de viajar, me gusta quedarme tranquila en mi casa, en mi mundo es donde me siento feliz y aunque te parezca raro si voy por ahí me canso y me aburro. Extraño no?.
ResponderEliminarTe mando besos querida amiga, disfruta de tus vacaciones y del hecho de tener menos responsabilidades, eso relaja mucho.
Cariños
En Venezuela decir "Punto Fijo" o "Playa Seca" equivalen a Balconville. Me gusta quedarme en casa, pero definitivamente tener unos días distintos (incluso cuando hay pocas obligaciones en casa), apetecen de vez en cuando.
ResponderEliminarBesote guapa.
Eran otros tiempos aunque te puedo asegurar que han vuelto a España con esta crisis que no nos abandona. Muchas familias no pueden tomarse unas vacaciones porque no tienen recursos y deben de quedarse atadas a sus ciudades habituales. Otros economizan yendo a sus pueblos de origen y durmiendo en casas de familiares. Ya no es tan corriente que la gente se coja un mes o dos de vacaciones en la playa, si acaso una semana. Los tiempos cambian... aunque no siempre a mejor.
ResponderEliminarUn beso
ESA EXPRESIÓN VA MUY BIEN CONMIGO. JEJEJEJEJE.
ResponderEliminarABRAZOS
Pues me ha gustado la expresión aunque no la había oído antes…BALCONVILLE, suena bien.
ResponderEliminarYo tampoco salía de veraneo cuando era niña, no estaba mi madre en condiciones para gastas así, libremente, y en verdad que yo tenía muchas ganas de ver el mar, ahora me susurra continuamente por toda la casa, y al llegar a Madrid me quedo como sorda.
Que recuerdos amiga, jugando con nuestras amigas en la calle de nuestras pequeñas ciudades o pueblos, era una delicia olvidarse del colegio una buena temporada, y siempre felices. Un beso amiga.
Gracias por tu huella querida amiga.
ResponderEliminarTe dejo un beso y un abrazo grande.
Cariños
PD gracias por seguirne en Niña Bella
Has descrito el paraíso amiga querida
ResponderEliminarpaz
Isaac
Un saludo con cariño desde mi tierra querida, porque un amigo sincero aunque ausente nunca olvida.
ResponderEliminarAbrazos.
Hola Mari-Pi un encanto de comentario, con curiosidades como el lugar de vacaciones disfruta mucho de ellas y sigue haciendonos pasar un buen rato, avivando nuestros particulares recuerdos.
ResponderEliminarUn abrazo desde VIGO.
Un abrazo, amiga.
ResponderEliminarGracias querida amiga por compartir tantos comentarios en mis blog.
ResponderEliminarMi gratitud y mi abrazo.
Besos
Il dolce far niente...
ResponderEliminarSu escrito es una maravilla, de verdad.
ResponderEliminarMis vacaciones cuando era pequeño eran unos pocos días con mis padres en una pensión de la calle Canuda de Barcelona. Recuerdo la aventura de subir y bajar por las escaleras mecánicas de El Corte Inglés y las excursiones en funicular a Montjuïc. Celebro que ahora disfrutes de tu balconville, aunque el motero seguramente insiste para hacer viajes por todo el planeta.
ResponderEliminarEn eso ando y se disfruta mucho.
ResponderEliminarUn abrazo