Tenía ilusión en visitar donde había nacido Santa Rosa, ya que
ella siempre había influenciado en mi vida indirectamente por mi
madre, pues ella llevaba su nombre así como mi segunda hermana. Una
devoción particular se engendró en nuestra familia.
Entrando en la puerta del santuario, vendedores se te aproximan para ofrecerte cantidad de cosas entre ellas esta carta que se escribe a la Santa para pedirle un deseo personal o familiar que luego depositas en el pozo.
Rosa ciño su cintura con un fuerte candado de hierro, ató los extremos con un candado y para que nadie pudiera soltárselo arrojo la llave en este pozo, el cual tiene 19 metros de profundidad.
Isabel Flores de Oliva nació el 30 de abril de 1586; siendo sus padres don Gaspar Flores, natural de San Juan de Puerto Rico y la dama peruana doña María de Oliva. Aunque la niña fue bautizada con el nombre de Isabel, en recuerdo de su abuela materna, al ser confirmada por el obispo Toribio de Mogrovejo, se le agregó el nombre "Rosa", en honor a su belleza. Desde entonces ya casi nadie la llamó Isabel; su madre, sus parientes, su profesor, todos al nombrarla, la llamaban Rosa.
Esas coronas confeccionadas la mayoría con flores artificiales de las que se ven vender en cualquier rincón de una plaza y puestas en las cabezas de las lindas muchachas con sus pelos largos, trenzados y negros donde resaltan los colores de cada flor, así fue para Rosa.
Su madre la coronó con una guirnalda de flores para lucirla ante algunas visitas y Rosa se clavó una de las horquillas de la guirnalda en la cabeza, con la intención de hacer penitencia por aquella vanidad, teniendo después bastante dificultad en quitársela. Como las gentes alababan frecuentemente su belleza, Rosa solía restregarse la piel con pimienta para desfigurarse y no ser ocasión de tentaciones para nadie.
Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito Fernando, labró una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados se recogía a orar y a hacer penitencia.
El viejo leño del naranjo en el que según sus historiadores enredó sus cabellos siendo niña cuando el diablo quiso tentarla diciéndole que eran preciosos.
Encontrarse en el jardín es como estar viviendo e imaginarse sus paseos, sus oraciones y su vida mortificada que llevaba para agradar a Dios. Un día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, Santa Rosa de Lima le contestó: "Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús".
Entrando en la puerta del santuario, vendedores se te aproximan para ofrecerte cantidad de cosas entre ellas esta carta que se escribe a la Santa para pedirle un deseo personal o familiar que luego depositas en el pozo.
Rosa ciño su cintura con un fuerte candado de hierro, ató los extremos con un candado y para que nadie pudiera soltárselo arrojo la llave en este pozo, el cual tiene 19 metros de profundidad.
Isabel Flores de Oliva nació el 30 de abril de 1586; siendo sus padres don Gaspar Flores, natural de San Juan de Puerto Rico y la dama peruana doña María de Oliva. Aunque la niña fue bautizada con el nombre de Isabel, en recuerdo de su abuela materna, al ser confirmada por el obispo Toribio de Mogrovejo, se le agregó el nombre "Rosa", en honor a su belleza. Desde entonces ya casi nadie la llamó Isabel; su madre, sus parientes, su profesor, todos al nombrarla, la llamaban Rosa.
Esas coronas confeccionadas la mayoría con flores artificiales de las que se ven vender en cualquier rincón de una plaza y puestas en las cabezas de las lindas muchachas con sus pelos largos, trenzados y negros donde resaltan los colores de cada flor, así fue para Rosa.
Su madre la coronó con una guirnalda de flores para lucirla ante algunas visitas y Rosa se clavó una de las horquillas de la guirnalda en la cabeza, con la intención de hacer penitencia por aquella vanidad, teniendo después bastante dificultad en quitársela. Como las gentes alababan frecuentemente su belleza, Rosa solía restregarse la piel con pimienta para desfigurarse y no ser ocasión de tentaciones para nadie.
Hacia 1615, y con la ayuda de su hermano favorito Fernando, labró una pequeña celda o ermita en el jardín de la casa de sus padres. Allí, en un espacio de poco más de dos metros cuadrados se recogía a orar y a hacer penitencia.
El viejo leño del naranjo en el que según sus historiadores enredó sus cabellos siendo niña cuando el diablo quiso tentarla diciéndole que eran preciosos.
Encontrarse en el jardín es como estar viviendo e imaginarse sus paseos, sus oraciones y su vida mortificada que llevaba para agradar a Dios. Un día en que su madre le reprendió por atender en la casa a pobres y enfermos, Santa Rosa de Lima le contestó: "Cuando servimos a los pobres y a los enfermos, servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús".
Bonito lugar. Hace muchos años. mientras estudiaba en el seminario, uno de los sacerdotes, se refería a los santos latinoamericanos como santos "compatriotas". Santa Rosa, San Martín de Porres (también limeño), San Pedro Claver.
ResponderEliminarBesote
Hola Querida Mari domingo por la mañana.
ResponderEliminarTú nos enseñaste otro hermoso lugar.
Muchas gracias de que usted comparte con nosotros las fotos y sus experiencias.
Durante sus viajes, siempre que visito iglesias.
Saludos desde Polonia.
Lucía
Vaya historia Pilar! Me ha encantado ver un lugar que sin ti nunca hubiese podido ver. Muchas gracias por compartir. Un beso
ResponderEliminarUna muchacha desprovista de toda vanidad y ademas por lo que relatas la fe y la bondad eran innatas en ella.
ResponderEliminarUna preciosa historia y las imágenes estupendas muchas gracias por compartirlas.
Un abrazo feliz domingo Mª-pi
Que hermosa la vida de Santa Rosa de Lima. No la conocía, gracias por evangelizar con su historia.
ResponderEliminarmariarosa
Muy bonita historia, yo también oí hablar de Santa Rosa de Lima hace muchos años y ya la tenía olvidada, me ha gustado traerla a mi memoria gracias a tus letras. Un beso amiga.
ResponderEliminarQué bonita entrada, Mari-Pi-R, siempre me gusta conocer las historias de los santos y no me sabía lo del pozo... y bueno, lo especial que es en tu familia, esta Santa...
ResponderEliminarMuchos besitos de anís. Que tengas una feliz semana!!!
Una visita que tengo pendiente. Había oído hablar de ella, claro, pero desconocía los detalles de su historia.
ResponderEliminarUna historia muy linda, les bueno darlas a conocer porque personas como ella son verdaderos ejemplos de vida. Muy completo tu reportaje, he quedado muy bien informado al respecto.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Qué bonito lugar! Gracias por esta entrada, hay muchos detalles de la vida de Santa Rosa que desconocía.
ResponderEliminarUn beso.
Magistral las fotos, y los textos que añades. Hay que ver contigo lo que viajamos.
ResponderEliminarBesos.
MUCHAS GRACIAS POR COMPARTIRNOS TAN INTERESANTE POST.
ResponderEliminarABRAZOS
Hola Mª Pi!!!
ResponderEliminarComo he disfrutado con esta bellísima entrada, que lugar tan hermoso debe ser ese donde está
Santa rosa.
Las imágenes que nos dejas lo dicen todo y su historia me ha emocionado un montón. Y es verdad, si amamos y ayudamos a los pobres y enfermos, lo hacemos con Jesús no me cabe duda alguna.
Felicidades por esta linda entrada.
Te dejo mi gratitud y mi estima siempre, ha sido un inmenso placer estar de nuevo en tu casa.
Un abrazo y se muy muy feliz.
Una puntualización: Gaspar Flores, el padre de santa Rosa, era natural de una localidad cacereña muy próxima a Béjar, Baños de Montemayor. Te dejo un enlace para que lo veas. Allí se la tiene especial devoción. Es más, los duques de Béjar siempre se ponían bajo su advocación.
ResponderEliminarhttps://es.wikipedia.org/wiki/Ba%C3%B1os_de_Montemayor
Un beso
No conocía esta historia de Santa Rosa... estuve en Lima y no conocí su sitio natal...
ResponderEliminarGracias por tu compartir...
Luz y Vida
Isaac
Excelente reseña de Santa Rosa y bien comprendo ese amor para ayudar a los pobres, aunque su madre la riñera. De niña también yo entraba en casa a gitanos para lavarlos y compartir mi merienda. Mi abuela me sorprendió y me cayó una paliza, porque decía que hacia entrar la miseria en casa «Los piojos». Le contesté algo parecido a lo que dijo Santa Rosa.
ResponderEliminarGracias por estar ahí con esas fotografías que nos llevan a su vida.
Un abrazo.
Hermosa historia nos has traído y bonitas fotos acompañándola.
ResponderEliminarBesos
Mais uma maravilhosa partilha desta vez sobre a Santa Rosa.
ResponderEliminarLi com muito interesse amiga e agradeço.
Bj.
Irene Alves
Siempre es bueno aprender cosas nuevas. La historia de Santa Rosa es muy bella. Un abrazo!
ResponderEliminarMi querida amiga, tantas veces que he oido este nombre y jamas sabia su historia, es de lo mas interesante, muchas gracias por contarnosla. Mil besicos cielo
ResponderEliminarHola Mari-Pi, ando de nuevo por vuestros blogs después de mas de dos meses. Tu entrada me ha gustado mucho, de joven recuerdo haber visto la película de de José Maria Elorrieta (Santa Rosa de Lima) con María Mahor interpretando el papel protagonista..
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Hola Mari-Pi!!!
ResponderEliminarNos dejas una preciosa entrada con la historia de la Santa Rosa: Hoy ya queda muy poco de esa humildad y misericordia por los pobres. El que que tiene el bolsillo lleno, no se da cuenta del que no tiene nada. Estamos viendo diario una cantidad inmensa de seres humanos que escapan del hambre, de las guerras de una muerte anunciada. Y veo que lo que les llega no es nada y todo va por parte de las administraciones con mucha calma, todos hablan mucho!!! Si! Lo que es obras son muy pocas.
Necesitamos muchas Santas Rosas, querida amiga: y, hoy por hoy no aparece ninguna.
Parece desmoronarse el mundo.
Ha sido un inmenso placer estar de nuevo en tu espacio.
Te dejo mi gratitud, mi cálido abrazo y mi estima siempre.
Feliz semana.
Si uno vive su vida como desea, ya vale la pena haber nacido. Me ha gustado tu forma de escribir este post.
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