Cuando mi abuela materna todavía vivía
en la calle de San Antonio, ya viuda ella, con su hijo soltero, se me
llevaba muchos días a pasarlos con ella para desahogar un poco a mi
madre.
Me gustaba ir a su casa, no es porque
me dejase hacer lo que quisiera, más bien siempre me mandaba hacer
cosas de la casa, como barrer el patio, regar las macetas de las
flores o ayudarle a cortar alguna verdura para la preparación de la
comida o otra cosa similar.
La mayoría de los días venia a comer
su hijo que era mi padrino, yo lo esperaba, aunque su aspecto era
autoritario pero era muy alegre y bromista, siempre iba con su pipa
en la boca, su madre le decía: deja de fumar hijo que no es bueno
para los pulmones, ya sabes que tu padre nunca fumó, a lo que él
decía fumar con pipa no perjudica, era una forma de callar a su
madre, pero él bien sabia que aunque no tenia nicotina y que
contiene menos sustancias cancerígenas igualmente podía acarrear
problemas de salud.
Él le preguntaba a su madre: es que la
nena se ha portado bien esta mañana?, cuando hacía esta pregunta yo
ya me sonreía interiormente e intentaba que no se me escapase la
sonrisa, pues aquello implicaba que tenía la intención de llevarme
con él a su fabrica de jabón.
Su fabrica estaba ubicada muy cerca de
mi casa, con lo cual me dejaba estar un rato por allí jugando y
luego aprovechaba para hacer una visita a su hermana, conversar un
rato y dejarme en mi casa.
Algunos días había reparto de jabón.
Juanin, un empleado que tuvo durante todo el tiempo del
funcionamiento de la fabrica se me llevaba con él con la bicicleta
y el remolque de la mercancía, me gustaba ir con él, pues siempre
era atento y sacaba alguna golosina de los comercios que visitábamos.
Me gustaba entrar en la tienda de Ibo,
tan solo pasar por el umbral de la puerta, la madera del suelo
empezaba a crujir, un gran mostrador largo y ancho de madera se
encontraba en la parte lateral derecha con grandes estantes de
productos variados y por allí en el medio habían siempre cantidad
de sacos llenos de legumbres secas, cereales que se vendían al peso,
era el almacén más grande de alimentación de aquellos tiempos en
el pueblo.
En cambio los dueños eran más bien
serios y corpulentos de los que te daban todo respecto o más bien
cierto miedo, alguna vez la señora abría el bote de cristal y
sacaba un caramelo que me ofrecía sin grandes palabras. Me gustaba
ir por allí por la variedad de productos que tenían, yo veía
muchas etiquetas coloreadas en los botes de conserva, algunas figuras
bonitas en las latas grandes que representaban el producto.
En cambio otros comercios de menos
interés comercialmente solían ser más agradables la visita entre
ellos la casa de la Señora Trini, que siempre tenía una sonrisa y
te ofrecía alguna golosina.
Tiempos de los que uno se paseaba por
el pueblo en bicicleta en la tranquilidad de él.

Los recuerdos de la infancia...Cuando se rememoran, no dejan de sacarnos una sonrisa y quizás algunas lágrimas de alegría.
ResponderEliminarBesote guapa
Estoy segura que recuerdas el aroma de esas tiendas a las que acudías acompañando a la persona que repartía el jabón. Los olores es una de las cosas que más recuerdo de mi infancia.
ResponderEliminarBesos
Boa tarde, as memorias de infância trás-nos sempre boas recordações, não interessa a condição social vivida, são memorias de uma vida pura, boa e inocente, assim, são sempre maravilhosas.
ResponderEliminarContinuação de boa semana,
AG
Qué lejanos nos parecen, Mari, a los "creciditos en años" las imágenes de abuelos, cuando como en mi caso, hace rato que también lo somos.
ResponderEliminarMe parecen unos muy bonitos recuerdos que contado por ti doblemente bellos.Un besito
ResponderEliminarEstas historias íntimas tuyas, de verdad que me encantan. Son profundas, tiernas y llenas de una añoradora alegría
ResponderEliminarTe saludo
Isaac
Es una preciosa colección de recuerdos que se viven ahora con cierta añoranza.
ResponderEliminarEn la madurez los recuerdos de la infancia no se olvidan. A lo mejor no recuerdas qué has comido el día anterior pero sí te vienen la cabeza sucesos ocurridos durante la niñez, e incluso olores, que no se olvidan con el paso del tiempo.
ResponderEliminarUn beso
Unos recuerdos muy bonitos Mari-Pi, me imagino el olor en la fábrica de jabón de tu tío, de pequeña, cerca de casa había un lugar donde lo hacían y me encantaba ir a comprar por el olor.
ResponderEliminarUn abrazo de Espíritu sin Nombre.
Las fábricas de jabón siempre tienen ese olor característico. Yo también recuerdo una de chica cuando volvía de la escuela. Bellos recuerdos, podrías escribir un libro amiga. Cuántas historias maravillosas y los paseos en bicicleta yo también los hacía... Un gran abrazo.
ResponderEliminarGracias por leer mi novela querida Mari-Pi. Lo valoro mucho amiga. Un abrazo a la distancia con mucho cariño.
EliminarBonitos recuerdos los que guardas sobre esa fábrica de jabón y demás; no todos pueden decir lo mismo.
ResponderEliminarBesos Mari.
Bellos recuerdos, querida Mari
ResponderEliminarEn ocasiones los detalles no son tan bienvenidos como las demostraciones de afecto o de cortesía, una sonrisa, un gesto cariñoso o algo como esos paseos en bici que vienen a tu mente. Muy bonito.
Deseo que pases un espectacular fin de semana, un abrazo
Te saludo, siempre con cariño
ResponderEliminarIsaac
Los olores de la niñez no nos abandonan, y los recuerdos están más presentes cuando al pensar en aquel tiempo siempre lo acompaña el aroma del momento, y es que el jabón es un recuerdo constante.
ResponderEliminarA mí me gustan esos detalles de la niñez donde aparecen los seres que nos acompañaron y dejaron el nosotras esa huella de pequeños detalles, de paseos a la casa cercana, o al parque de bancos de piedra, o una mano cansada junto a un corazón aun joven.
Como me ha gustado tu entrada amiga mía. Pasa un buen domingo. Un abrazo.
Me gustan tus relatos de recuerdos, esos recuerdos que nos transportan a la niñez llenándonos de felicidad.
ResponderEliminarBesos.
Qué bello recuerdo nos cuentas. Gracias.
ResponderEliminarSaludos desde Londres.
Hoy en día ya nada es igual en los pueblos, han crecido, se han modernizado y ya los productos no se compran a granel, vienen empaquetados de fábrica y se ha perdido aquél encanto, aunque los que regentasen el establecimiento no tuvieran esa sonrisa y amabilidad que atrae al cliente ¡menos mal que te daban un caramelo!
ResponderEliminarHoy en día, aún en los pueblos, ya nadie hace jabón, las nuevas generaciones no saben ni hacerlo.
Cariños.
kasioles
Qué bonitos recuerdos compartes con nosotros, me encantó leerte e incluso imaginarme oliendo esos jabones artesanos.
ResponderEliminarUn abrazo!
Ojalá siempre seas muy feliz
ResponderEliminarIsaac
¡Hola, Mari-Pi!
ResponderEliminarCuantos recuerdos hermosos de antaño que se podía ir por la vida sin miedo.
Hoy día esa tranquilidad se termino, amiga. ¡Hay que ver como todo cambia y no tanto para bien!… A mucha velocidad y sin fronteras para desgracia de niños y no tanto, que bueno era por aquel entonces, mis hijos podía jugar delante de la puerta de la casa con otros niños amiguitos suyos, se podían dejar en la calle con toda tranquilidad, iban solos al coligo no había peligro.
Pero hoy se acabó esa tranquilidad, eso no se puede hacer, mis nietos ya los llevaban al colegio hasta los once años, y mis biznietos ya sus padres están pendientes de ellos diariamente. Vivimos en un mundo de peligros de gentes sin conciencia y hay que estar en guardia por si a caso.
Ha sido muy placentero leerte.
Te dejo mi inmensa gratitud y estima.
Un besito y se muy, muy feliz.
Tiempos muy bellos que no volverán, ahora es distinto.
ResponderEliminarUn abrazo.
Vengo siempre con cariño a saludarte
ResponderEliminarPaz
Isaac
Los olores, los sabores y los rincones están ligados a nuestros recuerdos de infancia. Siguiendo tu relato he regresado a un tiempo lejano con mucha intensidad. Lo has contado muy bien.
ResponderEliminarBesos.
Hola MariPi...
ResponderEliminarUn paseo que yo mismo hice "ayer"... ¡Entrañable!
Fuerte abrazo.
Hola MariPi.
EliminarSe ve que el verano te relaja... en exceso. Y eso del escribir queda relegado para otras temperaturas :))))
Gran abrazo.
Mari querida
ResponderEliminarHe vuelto a leer tu interesante artículo, muy hondos tus recuerdos.
Deseo que pases un excelente fin de semana
Un abrazo, con afecto
Paso a dejarte mi inmensa gratitud y estima. Un abrazo grande y hasta septiembre si Dios quiere.
ResponderEliminarFeliz verano, reina.
Gracias por tus historias, querida amiga
ResponderEliminarPaz
Isaac
Que hermoso recuerdo!Entrañables momentos en que las costumbres eran diferentes pero aunque seria y parsimoniosamente, nos ofrecían compañía, algún estímulo o golosina sin decir nada aunque el gesto ya era una muestra de cariño y aproximación. Me encantó, pues despertó recuerdos en mí. Gracias y besos
ResponderEliminarLa nostalgia de un aroma una flor una visión del pasado nos pone en
ResponderEliminarrecuerdos
gracias maravillosa tu entrada
Sobre tu comentario: Aveces es bueno practicarse un auto exorcismo; de otra manera "los demonios" nunca saldrán. Gracias por tu preocupación. Ya las aguas mansas han regresado...
ResponderEliminarPaz&Cariño
Isaac
Que bonito es traer esos recuerdos a nuestra memoria. Se sienten tan cercanos como si el tiempo no hubiera transcurrido.
ResponderEliminarUn abrazo!
Fuerte abrazo Mari Pi.
ResponderEliminarSiempre mi cariño
ResponderEliminarIsaac
Un saludo, amiga querida
ResponderEliminarIsaac
Luz y Paz a tu hora
ResponderEliminarIsaac
Entrañables recuerdos.
ResponderEliminarBesos
Paz&Cariño
ResponderEliminarIsaac
Luz&Amor
ResponderEliminarIsaac