Casa Pepe; la cual ha sido
siempre reconocida así en el pueblo natal de mi abuela materna, en
ella nació mi abuela a la que le siguieron sus seis hermanas, todas
mujeres de las que fueron creciendo en un hogar que reinaba una buena
armonía por el amor que mantenían.
Estas jóvenes muchachas
fueron creciendo con la educación que se daba en el siglo XIX y en
medio de labores y buenas reglas se mezclaban el cuidado de los
animales y cuando había una matanza importante de la que había que
hacer preparativos con la carne en adobos para su conserva o el
mondongo bien se doblaban los puños y se ponían a la tarea cuando
era necesario.
Mi abuela materna fue la
mayor de siete hermanas, hija de una familia bien acomodada con
tierras, era heredera de las fincas (costumbre de aquellos tiempos en
Cataluña) y de todo el patrimonio que sus padres poseían a la
condición de que se casase con una persona que pudiese administrar
las tierras, nada tenia que ver con su elegido, nada le hizo razonar,
ni tierras, ni animales, ni molino de aceite, nada de nada material
le ataba a aquella casa grande que tantos del pueblo hubiesen
deseado, tan solo le iba el amor que llevaba por el apuesto médico
que un día adquirió la plaza de médico de aquel pueblo.
Esta casa familiar que
ella dejó al contraer sus nupcias siempre fue la casa familiar de
todas las hermanas ya que en ella iban acudiendo sus familias en
fiestas o en otros periodos así cuando acogieron a las cuatro viudas
cuando sus esposos fueron fusilados en la guerra civil española.
Creo que cada uno de los familiares tenemos buenos recuerdos en
nuestra infancia o juventud de haber pasado más de un día en ella
disfrutando de todo el patrimonio y del cariño de la familia.
Así pues todo empezó en
un mes de junio de 1991, cuando se pensó hacer un encuentro de
familia con el objeto de encontrarse todas las generaciones en la
''casa Pepe'', aunque no fue puntual cada año tan solo fueron tres
pero yo a ninguno pude asistir por vivir en Canadá, pero este año
se celebró el cuarto encuentro y con mucha ilusión estuve allí.
Yo siendo de la tercera
generación pocos rostros me eran conocidos por el hecho de haber
vivido muchos años ausente del país, tan solo pudieron asistir dos
personas de la segunda generación que bien las recordaba y tuve
mucha alegría en volverlas a ver.
De mi tercera generación
apenas conocía a ningún primo lejano con lo cual tuve la ocasión
de conocerlos. Estos encuentros son con el objeto de que la familia
se pueda ir conociendo y encontrándose de vez en cuando.
Este año se hizo un árbol
genealógico digital, mi sobrina la mayor era la responsable de
nuestra rama de familia, como estaba en su periodo de final de curso
y a la vez ocupándose más intensamente de su madre me pidió si me
podría ocupar de ello. Los que vivimos lejos, creo que en general
conservamos muchas más documentación y le damos mas importancia a
los hechos de familia con lo cual no me fue laborioso encontrar la
información de los miembros, fue un gran placer poderla ayudar y
participar en tal trabajo.
A la vez pude conocer a
otros familiares identificándolos en la rama de cada hermana de mi
abuela materna.
El encuentro se
desenvolvió en primer lugar con una misa en la que se recordaron a
todos los familiares que nos habían dejado desde el último
encuentro, una visita a la antigua iglesia de los tiempos de los
templarios y un buen aperitivo y comida.
La finca reúne todas las
condiciones para disfrutar de un encuentro amistoso y alegre como fue
el diez de Junio.


Me gusta la idea de la reunión familiar en la "casa pepe". Incluso aun sin conocer, ese lazo familiar nos une, estando lejos, muy lejos.
ResponderEliminarBesote guapa
Una excelente casa, a la vista está! Una excelente familia, en origen, que se supone habrá continuado con sus cosas... Como muchas. Un encuentro entrañable, en tu caso algo más por la distancia habida...
ResponderEliminarY una tía abuela que supo marcar preferencias en su vida.
Un bonito relato Mari Pi.
Abrazos.
Habrá sido hermoso y muy emocionante reunirse, como hermosa es tu reseña.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hacer un árbol genealógico es a veces tedioso y casi imposible, pero en otras ocasiones se vuleve una pasión que nunca cesa. Es muy divertido conocer a los antepasados. En mi caso lo hice hace tiempo en soledad y, la verdad, es difícil, después de haber llegado al siglo XVII, poder compartirlo con los demás, sobre todo con aquellos que no manejan internet.
ResponderEliminarUn beso
Seguro que ha sido muy bonito y emocionante ese reencuentro.
ResponderEliminarBesos.
Me parece una idea estupenda esa de hacer encuentros familiares, especialmente en una época en la que solemos dispersarnos por las cuatro esquinas del mundo. No solo se conoce a los integrantes de la familia, a veces nuevas incorporaciones, sino que nos permite recordar nuestro pasado.
ResponderEliminarLo mejor es hacer encuentros familiares, me gusta
ResponderEliminarSon muy agradables, gratificantes y necesarias esas reuniones familiares, los lazos deben de permanecer por siempre.
ResponderEliminarUn abrazo.
QUE BELLO ENCUENTRO Y TE FELICITO POR EL REENCUENTRO CON TUS RAÍCES
ResponderEliminarPaz
Isaac
Después de una larga ausencia, de nuevo por aquí Feliz Semana
ResponderEliminarPues que bueno es conocer y relacionarse con la familia y buscar nuestras raíces, sabes la historia de tus ancestros tiene mucho en común con la de los míos, no es igual pero muy similar en todo.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho leerte, Mª.
Te dejo un beso y mi inmensa gratitud y estima.
Se muy, muy feliz.
Muy bello encuentro. Un abrazo
ResponderEliminarLuz a tu vida
ResponderEliminarIsaac
Te saludo
ResponderEliminarIsaac
Mi querida amiga, ya estoy de vuelta por aqui despues de un verano un poco regular, me rompi una pierna y aun voy con poco edificultad pero mejor. ya veo el precioso encuentro familiar que has tenido , me encantan esas fiesta familiares. Mil besicos princesa
ResponderEliminarSiempre se habla de situaciones que constituirían argumentos excelentes para películas, pero el que expones, estimada Mari, supera con largueza esa opción con casos escalofriantes de tanto dramatismo relacionados con los fusilamientos de tus antepasados. Así y todo, este film tiene un final feliz en el cálido reencuentro que relatas y que a tus lectores como yo, a tanta distanci, les produce emoción.
ResponderEliminarAbrazo.
Te deseo muchas risas
ResponderEliminarPaz
Isaac