domingo, 11 de noviembre de 2018

Un almacén y una noria

Cada uno va sacando de su saco el pasado a través de una fotografía o un objeto, así lo hago hoy mirando estas fotografías de un almacén al que no recuerdo ir a comprar pero si bien de ir a jugar.

Esta tienda en la que vendían bonitos tejidos, calzado, perfumes, mercería sin olvidar los juguetes, pertenecía a unos tíos de mis primos, aunque estas tomas son muy del principio del siglo XX, no obstante el interior es auténtico a mis recuerdos, aunque la fachada seguía siendo la misma habiéndole dado un aire más moderno con sus adornos y pintura.

 
El comercio siempre me pareció muy serio y creo que era debido a que poco nos querían vernos por aquellos mostradores de madera que crujían cuando andabas detrás de ellos, pero si que nos dejaban algunas veces estar por el almacén en donde guardaban la mercancía.

Recuerdo que nos divertíamos cuando rehacían los escaparates que los cubrían con una tela para que no viesen a los empleados trabajar en ellos, nos gustaba verlos trabajar y observar como iban poniendo la nueva mercancía recién llegada dándole un buen toque a todos los objetos para que quedarse bien armonioso y atractivos a la venta.

En general los empleados eran amables con nosotros pero siempre nos decían que el tío no quería que jugásemos en la tienda, así que cuando no estaba el tío, aprovechábamos para ir y mirar a la gente que compraba y quedarnos en reserva en una esquina lo suficiente cerca para ver como se concluía la venta. Aquellas piezas de tela de colores unido o con motivos estampados eran como un arco iris cuando con toda gracia extendían las telas para mostrarlas, era como un toque de magia.

Los mejores tiempos eran cuando se acercaban el tiempo de la navidad, empezaban a sacar y llegar los nuevos juguetes, era la ilusión de ver aparecer una sección dedicada a ellos que durante el año no existía, bien pronto empezábamos a trazar en nuestra mente una lista de las cosas que ibas a pedir aquel año a los Reyes Magos.
  
Lo bueno que tenia el ir a jugar con mis primos era que una vez que salíamos del edificio, justo al lado del mismo edificio había un cajellón que daba acceso a un terreno de huerta y allí se encontraba el borrico en la noria, siempre trabajando y dando vueltas la mayoría de las horas.
Este rosario de la noria bien que lo tenia rezado el pobre borrico, dando vuelta y mas vueltas para sacar toda el agua necesaria e ir distribuyendola por los canales de riego y poder regar todo el huerto

Esta foto no es exactamente de la noria de mi pueblo, así lo creo, pero si que se parece bastante a la de mis recuerdos.
 
Muchas veces si pasaba alguien por allí nos echaban del lugar diciéndonos que no era lugar para nosotras estar, bien lo sentíamos ya que bien nos gustaba ver el trabajo del pobre borrico, pasearnos por aquellos huertos de los que no cogíamos nada pero si que nos gustaba estar en ellos ya que nos sentíamos cerca de casa y a la vez en el campo.

Una fotografía deja revivir un pasado lleno de recuerdos.

13 comentarios:

  1. La infancia nos guarda recuerdos como estos...Amables, tiernos...traiesos...

    Besos

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  2. Sí, una imagen, entre otras causas, despierta esos recuerdos, vivencias de un ayer lejano. Buen relato Mari Pi.

    Abrazos.

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  3. En mi caso viví mi infancia, o parte de ella, en una peluquería, en este caso, de mi madre. Allí hacía mis pinitos quitando rulos o hablando con las clientas, haciendo los deberes del cole allói por las tardes, al calor de una estufa. Debajo de la peluquería de mi madre había una dulcería y también estaba mucho allí, cobrando bolsas de chucherías. Siempre hay una tienda en los recuerdos de nuestra infancia.
    Un beso

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  4. Una manera de traer al presente aquellos momentos hermosos. Gracias!!!

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  5. ¡Hola de nuevo, Mª-Pili!

    Preciosas son esas fotos en blanco y negro, me encantan; el pasado siempre llega a nuestra memoria a lo largo de la vida y rememoramos con nostalgia nuestro caminar de entonces, nuestro juegos y andanzas; es curioso que a veces nos olvidamos alguna cosa cercana a nuestros días y sin embargo recordamos a la perfección todo lo del pasado y bueno, teniendo fotos ya muchos más. Es muy saludable recordar, Gracias reina, siempre es hermoso leerte.

    Te dejo mi abrazo fraterno, mi gratitud y estima.
    Se muy, muy feliz.

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  6. Una fotografía puede trae todos los recuerdos y sentimientos grabados en nuestra memoria y corazón. Siempre me encanta leerte, un abrazo!

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  7. Esas antiguas fotografías dan fe de la tenacidad de nuestros abuelos, todo era más sosegado, no había tanta inmediatez.

    Un abrazo.

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  8. Una forma de entretenerse que ningún joven actual entendería, sometidos como están al poder de las pantallas.

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  9. Recuerdo ese tipo de tiendas, años atrás, la gente solía hacerse o mandar a hacer sus vestidos y adquirían las telas en esos comercios, hoy quedan muy pocas, no deben ser rentables ya que, la mayoría de las personas, tiende a comprarse la ropa confeccionada que resulta más barata aunque la tela sea de peor calidad.
    Hay recuerdos que te han quedado grabados pese al paso de los años y hoy, al compartirlos, hace que recuerde los míos.
    Cariños y gracias por tus palabras de ánimo y apoyo.
    Kasioles

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  10. Paso de nuevo para agradecer tu huella siempre importante ara mí.
    Y de paso releer esos añejos y sin duda bellos andares de la vida.

    Te dejo un abrazo y mi estima siempre.
    Ten un feliz fin de semana.




    Siento que hayas leído mi post sin corregir los errores, cuando estaba en ello, le toqué sin querer a publicar, quedé rabiando pero al echo pecho.
    Ahora ya está corregida. Espero que no tenga erratas porque siempre me queda alguna.

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  11. Me han gustado esos recuerdos tuyos. Como dices cada foto nos trae sensaciones de aquellos tiempos.
    Besos.

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  12. Me encantan querida amiga esos recuerdos que cuentas que lo haces tambien que parece que los este viendo seria maravilloso jugar en esos almacenes con cosas tan bonitas que ver. Mil besicos cielo

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  13. Como soy curiosa he hecho un recorrido por este blog con tantos recuerdos bellos y así me puse al tanto de tu vuelta a España desde Canadá.

    Me hizo sonreír algunas de las cosas que cuentas y sobre todo que cuando era pequeña y me preguntaban que quería ser de mayor, yo contestaba muy convencida "india del Canadá" No sé de donde me vino esa idea, quizá algún ancestro fue explorador por aquellas tierras.

    Te sigo desde ya.

    Que sugerente ese comercio, las fotos e imaginar esos juegos por ahí.

    Recuerdo cuando era pequeña esas tiendas que llamaban Ultramarinos que lo mismo te vendía un queso, una tela fabulosa que unas alpargatas.

    Un beso,

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